Sismos persisten en zona donde se espera un terremoto
En las últimas horas se registraron -al menos- 5 réplicas percetibles
El temblor que despertó a muchos en esta madrugada ocurrió en el mismo sitio donde se originó un sismo el pasado 17 de agosto. Además, es la zona donde los expertos han anticipado un eventual terremoto.
Así lo reveló el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), adscrito a la Universidad Nacional (UNA), mediante un reporte en el que relaciona una serie de eventos sísmicos ocurridos en la Zona Sur en los últimos 3 meses.
El evento de este viernes se registró a las 3:20 a.m. Tuvo una magnitud de 6.0 grados, con una profundidad de 32 kilómetros y un epicentro 18 kilómetros al oeste de Golfito, en Puntarenas.
Mientras, el sismo del 17 de agosto, tuvo una magnitud de 6.1 grados y el epicentro se localizó 11 kilómetros al este de Puerto Jiménez, en Osa.
Ese no fue el único movimiento, pues el 29 de agosto ocurrió un temblor con una magnitud 5.6 grados y con epicentro a 4 kilómetros al suroeste de Golfito. Es decir, en la misma zona y ambos con una diferencia de 12 días.
"El sismo de hoy (viernes) está asociado a la subducción de la Placa del Coco bajo el Bloque de Panamá, con mecanismo similar al sismo de agosto de este año", dijo Ronny Quintero, sismólogo del Ovsicori.
A las 7:00 a.m., las instituciones científicas habían contabilizado 5 réplicas con magnitudes entre los 2 y los 4 grados.
Zona sur y potencial terremoto
Desde hace varios años, expertos y científicos dedicados a la observación de estos fenómenos naturales han puesto sobre la mesa la posibilidad de un terremoto en la Zona Sur.
Según reportes ciudadanos, el sismo fue sentido con mucha intensidad en zonas como Golfito, Ciudad Neilly, San Vito y Buenos Aires. También fue percibido de "fuerte a moderado" en el Valle Central y la costa Atlántica del país.
¿Por qué se espera un terremoto en esa zona? La intensa actividad sísmica en el sur se debe a que las placas Coco, Panamá y Nazca están en proceso de subducción.
Los registros históricos consignan que terremotos de magnitud superior a 7 grados se originaron 1853, 1900, 1941 y 1983.
Marino Protti, geólogo del Ovsicori, explicó en agosto anterior que se espera un sismo con magnitudes entre los 7.2 y los 7.4 grados.
Al igual que Nicoya, donde ocurrió el terremoto de 2012, la Península de Osa tiene la particularidad de estar asentada sobre una falla. Una característica poco común en el mundo.
Además, es una zona donde se acumula energía que debe ser liberada para el reinicio del ciclo sísmico. Este proceso tarda alrededor de 40 años.
"El potencial está ahí para un terremoto importante. Será más pequeño que el de Nicoya de 2012 (7.6 grados). Sin embargo, es en una falla un poco más superficial y la zona de ruptura es más superficial. Necesariamente tiene que ocurrir.
"La energía se ha acumulado ahí, el proceso continúa y eventualmente es necesario que ocurra este deslizamiento en la falla para que se restablezca el equilibrio y entremos al periodo intersísmico siguiente", indicó Protti, en entrevista brindada a CRHoy.com el pasado 30 de agosto.
Protti indicó que la cantidad de energía almacenada –actualmente- bajo la península de Osa es correspondiente a casi 35 años de convergencia. "Desde 1983 que ocurrió el terremoto del Sábado Santo (de 7.2) no ha ocurrido una liberación importante de energía en esta región. El sismo del 17 de agosto anterior es equivalente a una centésima parte de lo que fue el terremoto del Sábado Santo", dijo.
En otras palabras, se requieren "varias decenas" de sismos similares a los ocurridos en los últimos días para que contribuyan en algo con la liberación de energía.
No obstante, sí ayudan en algo: aportan insumos a los científicos y sismólogos para conocer más detalles sobre las fallas existentes en el lugar.
