Se acabó la campaña cómoda: llegan los cinco debates que pueden cambiarlo todo
Durante la primera parte de campaña en 2025 la oficialista Laura Fernández se negó a debatir con sus contrincantes
A 27 días de las elecciones nacionales del próximo domingo 1 de febrero, la campaña presidencial entra en su fase más exigente con la realización de cuatro debates consecutivos en menos de 10 días, espacios en los que los candidatos deberán defender sus propuestas, enfrentar cuestionamientos directos y demostrar solvencia ante el electorado.
Tras semanas marcadas por giras, mensajes controlados y discursos preparados, los debates representan un cambio de escenario para los aspirantes a la Presidencia: ya no hay tarima propia, no hay público afín garantizado y las preguntas pueden incomodar.
Entre el martes 20 y el jueves 29 de enero se realizarán cuatro debates presidenciales organizados por distintos medios de comunicación, todos antes de la jornada electoral, en los que se espera un mayor contraste de ideas y una confrontación más directa entre las candidaturas.
El primero será el martes 20 de enero, organizado por Grupo Extra. Luego, el lunes 26 de enero, se efectuará el debate de Radio Columbia. Al día siguiente, el martes 27 de enero, se realizará el debate conjunto de Repretel y Radio Monumental, y finalmente el jueves 29 de enero se llevará a cabo el debate organizado por Teletica.
Estos encuentros obligan a los candidatos a salir de la lógica de la propaganda y a responder en tiempo real sobre temas sensibles como seguridad, empleo, costo de vida, educación y manejo de las finanzas públicas.
Desde semanas atrás, los comandos de campaña han mencionado que esta etapa es clave, pues un buen desempeño puede consolidar tendencias o atraer al voto indeciso, mientras que un traspié puede tener costos políticos en un momento en el que ya no hay margen para recomponer la estrategia.
Por eso, más que simples eventos televisados, los debates se convierten en el principal campo de prueba de la recta final, donde no solo se evalúan propuestas, sino también carácter, preparación y capacidad de liderazgo.
Oficialista Laura Fernández, la gran ausente
Los debates ayudan a los votantes a evaluar diferencias de fondo y de forma entre los aspirantes: quién domina los temas, quién se comunica mejor, quién ofrece soluciones concretas o incluso quién evita responder y participar. Este último es el caso de la candidata oficialista, Laura Fernández.
Fernández, candidata del nuevo partido afín al oficialismo, Pueblo Soberano (PPSO), ha sido la gran ausente en debates, conversatorios y foros organizados en durante esta campaña electoral.
La oficialista no ha participado en encuentros convocados por entidades como la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep), la Asociación de Empresas de Zonas Francas (Azofras), el Consejo para la Competitividad y, más recientemente, la Universidad Nacional (UNA).
El resto de los aspirantes le ha reprochado su negativa a debatir. La han calificado de "cobarde" y la acusan de evitar estos espacios para no exponer —según ellos— su falta de propuestas y de capacidad para defenderlas.
La candidata del oficialismo, para salir al paso de estas críticas, ha señalado que su campaña prioriza las visitas a las comunidades antes que la participación en debates.


