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Samanta: Niña torturada por abuela fue adoptada y ahora es feliz

Abuela fue condenada a 27 años por tentativa de homicidio calificado y privación de libertad agravada en perjuicio de la menor.

Por Yaslin Cabezas | 16 de Nov. 2019 | 12:04 am

(CRHoy.com) La historia de Samanta conmocionó al país en el 2017. Su abuela le daba de comer heces y jabón, la quemaba con chingas de cigarro y la mantenía amarrada en Ojo de Agua de Pérez Zeledón. Gracias a una persona que denunció, hoy la vida de esa pequeña es diferente, pues fue adoptada por unos padres que la aman y la hacen feliz.

Este viernes 15 de noviembre, el Tribunal Penal de Pérez Zeledón sentenció a 27 años de cárcel a Jenny Jiménez Alvarado, abuela materna de la niña, por los delitos de tentativa de homicidio calificado y privación de libertad agravada en perjuicio de la menor.

Cuando Samanta nació, quedó a cargo de su tía abuela, Miriam Jiménez Alvarado, quien siempre se esmeró en cuidarla. Sin embargo, cuando cumplió 3 años, Jenny le pidió que le diera a la niña y desde ese momento empezó su calvario.

"Se determina que a partir de esa fecha queda totalmente demostrado que doña Jenny inicia un ataque contra la menor", explicó el Tribunal en el juicio que culminó el viernes.

El relato

Desde abril del 2015 y febrero del 2017 la pequeña sufrió verdaderos maltratos que aún hoy con 7 años, recuerda. Así lo relató Samanta en el juicio. A través de la cámara Gesell y con una persona de confianza, ella contó todas las situaciones que sufrió por culpa de su abuela. El relato fue desgarrador y determinante para condenar a la mujer de 47 años.

Dormía en un entrepiso junto a un perro, comía jabón, tierra y heces porque no le daban comida, le apagaban cigarros en su piel y fue azotada con chilillos y mangueras que le causaron serias lesiones.

Dijo a los jueces que Jenny la golpeaba en brazos, espalda y "pancita" con un chilillo lleno de espinas. Tuvo que comer heces, tierra y jabón porque tenía hambre y nadie le daba nada da de comer y que, la única luz que tenía era la luz de la luna. Perdió el pelo, tiene un peso menor al que debe tener por su edad, además de los graves problemas que tiene por los parásitos que obtuvo debajo del piso ya que había basura, perros y gallinas.

Además, la niña comentó que la quemaban con cigarros y cómo recibió un golpe que le deformó la nariz.

El ángel que la ayudó

Ronald Elías Zúñiga fue el "ángel" que ayudó a que la menor no perdiera la vida debajo de ese piso.

Su testimonio, desinteresado según el Tribunal, fue clave para establecer las condiciones en las que estaba la menor.

Él explicó que dejaron de ver a la niña en el pueblo. Así que un día decidió ir a visitar la casa de Jenny, ya que era amigo de sus hijos. Cuando entró a la vivienda, vio a la menor en un cuarto, amarrada, gracias a que el viento movió una cortina.

La niña sin emitir palabra le hizo un gesto de ayuda. Apenas salió de la vivienda fue donde Yolanda Alvarado Barboza y donde Miriam Jiménez Alvarado y les explicó lo vio. Ambas fueron a interponer la denuncia al Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y fue cuando la historia cambió para la menor.

Una nueva vida

Tras el allanamiento realizado por agentes judiciales, Samanta fue llevada al hospital Escalante Pradilla, donde recibió atención integral durante dos meses por las heridas, desnutrición y problemas que tenía, que incluso la mantuvieron en Cuidados Intensivos. 

Luego, fue trasladada a un centro llamado "Madre del Redentor", donde recibió comida, una cama para dormir y mucho afecto, hasta que, fue adoptada por una familia.

Así lo informó a CRHoy.com Édgar Ramírez, fiscal adjunto de Pérez Zeledón, quien explicó que ahora la menor está feliz, con unos padres que la aman.

"Estamos muy contentos por Samanta, ella es la protagonista, está superando sus heridas y cicatrices físicas y psicológicas. Ahora ella está bien, recuperada. Para ella era muy importante el juicio porque está rompiendo la cadena de todo el maltrato, las humillaciones que le hicieron.

La adoptó una muy buena familia, le ha dado apoyo desde que salió del hospital. Ella se ha fortalecido mucho y el hecho que ella haya declarado, rompe una cadena desde el punto de vista psicológico", explicó.

La niña tiene una fractura en su nariz, producto de una golpiza que le dio Jenny y podrá ser operada cuando cumpla 16 años.

Odio de la abuela

El odio que Jenny sentía por Samanta quedó demostrado. No obstante, la razón de su ensañamiento es algo que no se tiene claro, aunque las autoridades manejan una hipótesis.

"Ese móvil nunca quedó claro. Nosotros manejamos una versión, pero no está confirmada y es que, en principio ella nunca aceptó el hecho de que la mamá de la menor, la tuviera con la persona que la concibió, pero para efectos del caso ya resulta irrelevante. Lo que sí llama mucho la atención es que, ella (la abuela) teniendo otros menores de edad, era ceñida con la menor", añadió.

En todo el proceso penal, la mujer fue sometida a un examen psiquiátrico que determinó que tiene una personalidad narcisista y poco control de la ira. "Todo eso ella lo usó en perjuicio de Samanta", citó Ramírez. 

La madre de la niña tiene problemas psicológicos y debía prostituirse para mantener a sus 11 hermanos, tal como consta en el expediente.

Como nunca antes, los jueces destacaron la labor de Esteban Víquez, el fiscal que llevó todo el caso, desde los allanamientos, hasta la investigación y la etapa de juicio.

El tío de la menor será juzgado por medio de la Ley Penal Juvenil debido a que, en el momento en el que se dieron los delitos, él era menor de edad. 

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