Ruta del cianuro: Tres toneladas decomisadas en carretera iban hacia finca fronteriza “La Chachalaca”

Piletas encontradas en finca La Chachalaca, a la orilla del río San Juan. Fotografía: Guillermo Solano.
Las tres toneladas de cianuro decomisadas en los últimos 15 días en Naranjo de Alajuela y Heredia tendrían como destino las piletas clandestinas de la finca La Chachalaca, a orillas del río San Juan, cerca de la zona de cerro Conchuditas, donde operan estructuras criminales de minería ilegal, tráfico de armas y drogas. Así lo indicó el viceministro de Seguridad Pública, Erick Lacayo.
En diferentes operativos, la Fuerza Pública decomisó esa importante cantidad del peligroso químico, que generalmente es utilizado para la minería ilegal.
El viceministro explicó que las autoridades identificaron que las rutas utilizadas para el traslado de insumos como el cianuro apuntan hacia la zona norte, especialmente la zona de Crucitas y fincas aledañas al cerro Conchuditas.
Estas acciones forman parte de una lucha contra la minería ilegal, la cual no solo se aborda en campo, sino también mediante labores de inteligencia orientadas a ubicar los puntos donde se obtienen y movilizan los insumos utilizados para procesar material minero.
Lacayo señaló que existe una sospecha razonable de que los recientes decomisos de cianuro tendrían como destino las piletas clandestinas ubicadas en la finca La Chachalaca y zonas aledañas, donde se desarrolla este tipo de actividad ilegal.
Esta hipótesis se sustenta en el hecho de que no es habitual la compra de cianuro en grandes cantidades para actividades lícitas, lo que refuerza las líneas de investigación sobre su posible uso en minería ilegal. Además, el funcionario subrayó que se trata de un químico cuyo acceso implica recursos económicos considerables, lo que también apunta a la participación de estructuras organizadas.

En una intervención de la Fuerza Pública, días atrás, fueron descubiertas estas piletas de cianuro. Fotografía: Guillermo Solano.
Las piletas en La Chachalaca
Policías hicieron un hallazgo revelador hace pocos días, documentado en fotografías lo siguiente: estructuras improvisadas utilizadas para procesar material con cianuro, instaladas prácticamente a la orilla del río San Juan.
En las imágenes se observa una especie de piscina artesanal recubierta con plástico, que contiene una mezcla de agua turbia y sedimentos, presumiblemente utilizada en procesos de lixiviación para la extracción de oro. A su alrededor hay sacos, herramientas rudimentarias y toldos improvisados, lo que evidencia una operación activa y sin ningún tipo de control ambiental.
La cercanía con el río San Juan eleva el nivel de alerta, ya que cualquier filtración o derrame generaría contaminación directa del cauce, con efectos severos en la biodiversidad y en las comunidades ubicadas aguas abajo.
El hallazgo refuerza las líneas de investigación sobre el movimiento de cianuro en el país, tras los recientes decomisos de estañones con este químico, que se presume estarían siendo trasladados hacia zonas remotas en la frontera para el uso en minería ilegal.
Esto apunta a la posible existencia de una estructura organizada, capaz de movilizar insumos peligrosos y sostener operaciones clandestinas en áreas de difícil acceso.
Las piletas son estructuras artesanales construidas con plástico y madera extraída del bosque, utilizadas para procesar el material minero obtenido en el cerro Conchuditas.

Las piletas están a la orilla del río San Juan. Fotografía: Guillermo Solano.
En estas estructuras se realiza una primera fase de extracción del oro mediante procesos químicos, pero esa no es la etapa final. Según explicó Lacayo, luego el material pasa por un proceso con carbón activado donde el metal queda impregnado y luego debe someterse a otro procedimiento para la extracción definitiva.
"Ese proceso final no lo hacen en el terreno. Digamos, el trabajo más sucio es el que están realizando ahí", añadió el funcionario.
El uso de cianuro en minería ilegal representa uno de los mayores riesgos ambientales, ya que puede provocar la muerte de especies acuáticas, contaminar fuentes de agua potable y generar daños irreversibles en los ecosistemas.
La actividad no solo implica extracción ilegal de oro, sino también: deforestación, degradación del suelo y contaminación hídrica, con posibles consecuencias incluso a nivel transfronterizo.
Las autoridades policiales mantienen operativos en la zona, mientras avanzan las investigaciones para ubicar a los responsables y frenar el avance de esta práctica ilegal que amenaza uno de los entornos naturales más sensibles del país.