Ríos Mairena y su abogado piden nuevo juicio por masacre
Albañil fue condenado a 216 años de prisión por matanza de Liberia
Gerardo Alonso Ríos Mairena, albañil de 34 años, pidió junto a su abogado, Francisco Herrera, la realización de un nuevo juicio por la matanza de Liberia.
La solicitud fue planteada este viernes en una audiencia realizada en el Tribunal de Apelación de Sentencia de Santa Cruz, Guanacaste.
Ríos y su abogado estuvieron presentes vía videoconferencia desde el centro penal La Reforma, donde cumple la condena.
El sujeto fue condenado el 30 de enero a 256 años de prisión por 5 homicidios calificados, una tentativa de homicidio recalificado por alevosía y un delito de abuso sexual en perjuicio de persona mayor de edad.
Desde ese momento, el abogado Herrera insistió en que apelarían la sentencia condenatoria.
La sentencia, dictada por el Tribunal Penal de Liberia, impuso pena por la muerte de 5 jóvenes universitarios: Joseph Briones Solís (22 años), Dayana Martínez Romero (24 años), Stephanie Hernández García (22 años), Ingrid Massiel Méndez Serrano (24 años) y Ariel Vargas Condega (24 años). Todos degollados cruelmente en el interior de un pequeño apartamento ubicado en el barrio La Victoria, en Liberia, el 19 de enero del año pasado.
Herrera, abogado del albañil, ha insistido en que la escena del crimen fue 'contaminada' por las personas que descubrieron el asesinato. Bajo su óptica, eso debilita la acusación planteada por el Ministerio Público y las pruebas aportadas.
"Mi caballo de batalla es la contaminación de la escena. Para mí está contaminada desde el primer día cuando personas ajenas a las autoridades competentes invaden la casa, revisan y analizan y tocan teléfonos (…).
"Tendremos que ir hasta casación y posiblemente hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), porque yo creo en la inocencia de él (Ríos). Aquí vamos a muerte, hasta las últimas consecuencias. Con prueba contaminada no tenemos un caso. Si una escena resulta contaminada, también está contaminado lo accesorio", apuntó el penalista, en una entrevista brindada hace pocas semanas.
Pruebas clave
El relato de la menor sobreviviente del ataque (quien lo pudo identificar), la huella de sangre ubicada en una de las paredes del cuarto donde ocurrieron los hechos y el rastreo telefónico hecho al imputado fueron pruebas fundamentales subrayadas por el tribunal penal.
El cruel asesinato, según el tribunal, fue impulsado en gran parte por la atracción sexual de Ríos Mairena hacia una de las víctimas: Ingrid Massiel Méndez Serrano, a quien Ríos observaba cotidianamente a través de una ventana.
Ella fue la última en morir asesinada y fue de quien el sujeto abusó sexualmente. Incluso, la víctima tenía su ropa interior a la altura de los tobillos. "Son actos que llevan una connotación sexual y practicados cuando ella estaba con vida", apuntó el juez Guillermo Arce Arias, durante la sentencia.
Tras escuchar los argumentos de ambas partes, incluida la fiscalía, el tribunal dictará una resolución en los próximos días.
