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Reducción de delitos de la propiedad puede provenir del control de las bandas en los territorios

Reducción de delitos contra la propiedad serían un síntoma de la penetración de las grandes estructuras criminales, según el fiscal general 

Por José Adelio Murillo | 17 de Oct. 2025 | 5:13 am
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De forma constante, el ministro de Seguridad, Mario Zamora, y el mandatario Rodrigo Chaves destacan como un logro de esta administración la reducción de algunos delitos contra la propiedad, como los asaltos o los robos a viviendas.

Sin embargo, lejos de ser estadísticas alentadoras, esto podría ser más bien un síntoma de la alta penetración del crimen organizado en muchas comunidades del país. Así lo explicó el fiscal general de la República, Carlo Díaz, en entrevista con CR Hoy.

Una de las posibles causas de la disminución de ciertos delitos es que los grandes grupos dedicados a actividades sistemáticas, como el narcotráfico, han estado asumiendo el control  territorial total de algunos barrios.

"Hablar de que tenemos el control de otras delincuencias hay que analizarlo con más detalle. No es tan sencillo como decir que disminuyeron los robos y eso se debe a una acción del Estado.

Puede ser más bien una acción de las mismas estructuras criminales que pueden estar tomando el control de las barriadas y eso no permite que las personas no vengan a denunciar por temor o por la "seguridad" que brindan los grupos criminales entre la comunidad.

Hay que tomar factores como el crecimiento de la ciberdelincuencia y otras modalidades de delincuencia", detalló el jerarca del Ministerio Público.

Las estructuras criminales asumen ese mando o gobernanza con varios objetivos. Por ejemplo, cometer extorsiones o cobrar montos a comerciantes y vecinos para incrementar sus ganancias ilícitas.

Algunas agrupaciones ilegales asumen la monopolización de un lugar al punto de castigar los asaltos o robos a vivienda, controlando a los ladrones y criminales menores para evitar poner bajo el foco policial a ciertos barrios.

También se apropian de una zona para infundir miedo y así evitar que los vecinos no denuncien.

"Que la gran cantidad de homicidios se deban a ajustes de cuentas, nos lleva a pensar que el crimen organizado es el que está tomando el control de los territorios.

La disminución en algunos delitos no es fiel reflejo que se esté haciendo un buen trabajo. Puede resultar incluso una falacia, porque cuando el crimen organizado toma el control de un territorio, ellos toman las funciones propias del Estado.

Mantienen la seguridad de sus barrios, cobran peajes para eso, extorsionan a las personas y las personas ante el temor, no vienen a denunciar otros delitos como los delitos contra la propiedad" indicó Díaz.

En concreto, las bandas buscan comandar zonas geográficas para mantener alejada a la policía —tanto al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como a la Fuerza Pública—, a fin de evitar investigaciones, vigilancias y monitoreos en su contra o ser detectadas o confrontadas por los oficiales.

"Es lo que buscan las organizaciones criminales. Yo soy de uno de los barrios y eso para nosotros es bastante común.

Lo que buscan las organizaciones criminales es no causar revuelo, no permitir que la policía está circulando y  por eso es que ellos deciden de alguna manera mejor mantener tranquilidad en los barrios para poder realizar su actividad económica criminal, generalmente relacionada con el narcotráfico o ahora con extorsiones", explicó el jefe del Ministerio Público.

Le bajan el tono

Constantemente, el ministro de Seguridad y el mandatario destacan una reducción de algunos delitos contra la propiedad como un logro de su administración. Incluso, jerarcas han afirmado que "Costa Rica es hoy un país más seguro", supuestamente gracias a su gestión.

El gobernante ha reiterado esta postura a nivel internacional. Esta misma semana, durante una entrevista con el canal estadounidense FOX Noticias, volvió a minimizar la crisis de asesinatos que enfrenta el país y la calificó como "una serie de malentendidos".

"Hay una serie de malentendidos con respecto a la seguridad en Costa Rica. Efectivamente,  nosotros tenemos un número de asesinatos mucho mayor de lo que nos gustaría, pero hay que entender que muchos de esos homicidios, la enorme mayoría, vienen de la guerra entre bandas de narcotraficantes, "retail narcotraffickers", los que venden en las esquinas, en los puestos y están peleando por territorio.

Lamentablemente e inaceptablemente se asesinan entre ellos en esa competencia. La mayoría de las personas, aunque sí tenemos casos, no tienen que temer la inseguridad en este país, que es un país todavía muy pacífico.

Pero recurrentemente omiten referirse a otros actos ilegales que, lejos de disminuir, van en aumento, como los robos de vehículos, los fraudes y los delitos contra la vida.

De acuerdo con estadísticas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), los delitos como la sustracción de vehículos aumentaron un 4,4 %: el año pasado se registraron 4.780 casos, es decir, 213 más que el año previo a ese.

Los números más preocupantes —que el mandatario y el ministro omitieron— son los relacionados con los fraudes, el tipo de delito que más se ha disparado en el país. Del año antepasado al anterior, el aumento fue del 25,3 %, según registros judiciales.

En 2024, en promedio, ocurrió un fraude cada 18 minutos y se recibieron 81 denuncias diarias. En total, hubo al menos 29.700 denuncias por fraudes de todo tipo, 6.009 más que en 2023.

Las cifras oficiales muestran un aumento general de los delitos contra la propiedad respecto a la administración anterior. Entre 2022 y 2023 se registraron 94.724 casos, un 16 % más que en 2020-2021. Los hurtos crecieron un 6 %, los asaltos un 14,5 % y los robos a viviendas un 11 %, según datos del Ministerio de Seguridad.

También evitan asumir responsabilidad por los asesinatos. Hace un mes, Mario Zamora volvió a quien aseguró que el problema es sobredimensionado por algunos sectores.

Pese a ello, el ministro defendió una supuesta "reducción" de víctimas durante este gobierno, aunque los tres años más violentos de la historia nacional coinciden con la administración Chaves Robles.

"Desastre es perder control de la situación y más bien en nuestra administración hemos logrado por primera vez en 5 años reducir los homicidios. Tenemos solo un delito fuera de control, el delito del homicidio", indicó Zamora.

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Razones reales

El OIJ, entidad técnica y despolitizada sobre la cual el Poder Ejecutivo no ejerce jerarquía, realizó un diagnóstico sobre las verdaderas razones que explican la variación en las cifras de ciertos delitos en años recientes.

Según explicó su director, Randall Zúñiga, en entrevista con CR Hoy meses atrás, el fenómeno criminal ha cambiado debido a diversas circunstancias sociales más que por acción política.

Por ejemplo, para los delincuentes ya no es rentable cometer hurtos o robos menores. Incluso, se han registrado casos de asaltantes que invierten ₡25.000 en viajar al Valle Central desde zonas lejanas, para luego sustraer menos de esa cantidad.

Ahora prefieren dedicarse al sicariato, la extorsión o las amenazas, ya que obtienen más dinero. También resultan más atractivos los delitos de defraudación y estafa, que han aumentado considerablemente y afectan, en buena medida, a menores de edad.

"Yo no podría ser mezquino y decir que Fuerza Pública no hace una labor operativa bastante importante, pero de lo que hemos revisado nosotros, hay todo un factor de lo que son jóvenes que anteriormente se dedicaban a delitos contra la propiedad. 

Cuando yo trabajaba como investigador en Liberia y me tocaba investigar robos de casa, de bicicletas y cosas por el estilo, generalmente eran menores de edad los que hacían eso. 

Hay un fenómeno de aumento de delitos contra la vida y un aumento importantísimo de fraudes informáticos y bancarios.

Eso en buena medida explica por qué se reducen los delitos contra la propiedad, porque una buena parte de los que antes cometían delitos contra la propiedad, han migrado a lo que involucra agresiones, lesiones, tentativas de homicidios y homicidios como tal", explicó Zúñiga.

En el caso de los asaltos y robos a viviendas o edificaciones, se ha observado una tendencia a la baja debido al incremento del teletrabajo, que mantiene a más personas en sus hogares, dificultando el accionar de los ladrones. Además, el uso extendido de cámaras de seguridad también actúa como factor disuasivo.

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