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¿Qué se conmemora el Viernes Santo?

Por Daniel Córdoba | 3 de Abr. 2026 | 4:23 am

El Viernes Santo, conocido como Viernes de la Pasión o Viernes de Dolores, es el día más solemne de la Semana Santa, en el que se conmemoran la Pasión, crucifixión, muerte y sepultura de Jesucristo.

En esta fecha se recuerdan los últimos momentos de la vida terrenal de Jesús, tales como:

  • Su juicio ante Poncio Pilato.
  • La flagelación, la coronación de espinas y la condena a muerte.
  • El camino al Calvario cargando la cruz.
  • La crucifixión y muerte en la cruz, alrededor de las 3:00 p.m.
  • El descendimiento del cuerpo y su sepultura.

Se trata de un día de duelo y penitencia profunda, en el que la Iglesia no celebra la Eucaristía. Es una fecha centrada en el sacrificio único de Cristo en la cruz. Sin embargo, no es solo un día de tristeza, sino también de contemplación del amor más grande: el sacrificio de Jesús por la salvación de la humanidad.

El simbolismo

El sacerdote Glen Gómez detalló a CR Hoy que se trata de un día en el que la Iglesia guarda un silencio único. No hay misa y el altar está desnudo: sin mantel, sin flores, sin cirios; todo ello como signo de despojo y de ausencia, pues Cristo ha sido arrebatado.

El rechazo que vivió Jesús es el rechazo del inocente, el rechazo del justo. Según el sacerdote, en ese rechazo podemos reconocernos cuando preferimos nuestras seguridades antes que la verdad, cuando expulsamos a Cristo de nuestras decisiones cotidianas.

El Hijo de Dios muere en medio de culpables, demostrando que la cruz no es un espectáculo de fracaso, sino un altar de entrega. No es un suspiro de derrota, sino la conciencia de haber llevado hasta el final la misión confiada por el Padre.

Gómez detalló que el Viernes Santo es un día de contemplación y de verdad, en el que miramos la cruz y reconocemos el precio del amor; pero no es un día de aflicción desesperada. Es un momento en el que cada persona debe plantearse qué lugar ocupa Cristo en su vida: si lo aclama o si lo rechaza.

"El altar desnudo, una vez más, nos recuerda que, despojados de todo, solo permanece el amor que se entrega. Y ante la cruz aprendemos que el sufrimiento no tiene la última palabra. La última palabra es un amor cumplido hasta el extremo", finalizó el sacerdote.

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