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Puntarenas, Limón y el sur de San José son “zonas calientes” del narco

Para el OIJ, la solución más efectiva para controlar ola de homicidios es la permanente presencia policial

Por José Adelio Murillo | 15 de Mar. 2025 | 12:51 am

El sur de San José, el centro de Limón, Puntarenas y Alajuelita, son solo algunos de los sectores que están más azotados por la ola de criminalidad y asesinatos que sufre el país ya desde hace 3 años: zonas "calientes" que requieren urgentemente el control territorial por parte de la policía. 

En entrevista con CR Hoy, el director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) Randall Zúñiga, explicó que más allá de la modificación de las leyes u otras medidas, una presencia policial más efectiva, permanente e incisiva es la clave para frenar la alzada homicida en Costa Rica.

El jefe policial señala a estas acciones conjuntas como parte de un "control territorial", la solución que podría frenar la situación de emergencia de inseguridad que tiene el país. Operativos de varias semanas en Batán, Alajuelita, Puntarenas y Limón han logrado reducir a cero los homicidios.

La falta de recursos le impide al OIJ hacerse cargo de este control territorial, dado que esta función le corresponde a la policía administrativa, es decir, a la Fuerza Pública. Pese a ello, la fuerza judicial ha hecho un mapeo y conoce claramente cuáles sectores del país necesitan una actuación urgente.

Gran Área Metropolitana

En la Capital la urgencia se concentra hacia el sur y el norte; por un lado en los Hatillos, el cantón de Desamparados y Alajuelita, mientras que en el otro extremo la intervención es crucial en Goicoechea, en comunidades de Guadalupe y Purral.

En la Vieja Metrópoli, el control territorial es requerido principalmente en Proyecto Manuel de Jesús Jiménez, una comunidad localizada entre los distritos Occidental y Agua Caliente, conocida cuna de algunos gatilleros peligrosos y donde al menos dos grupos criminales se disputan las plazas para vender estupefacientes.

Los barrios de Linda Vista y Río Azul, en La Unión de Cartago, son otros de los puntos cruciales donde se genera un aumento en la violencia ante la disputa sectorial de agrupaciones, principalmente las conocidas como "Los Gary/Gery", y la que responde a alias "Pollo", un condenado narcotraficante.

En Heredia la situación está un poco más controlada, de acuerdo con el jefe policial, sin embargo, el control territorial sobre Guararí y La Milpa, entre los distritos de San Francisco y Ulloa, permitiría reducir la agresividad delictiva allí.

Todas estas zonas tienen el común denominador de acumular una gran cifra de crímenes mortales, sumando 2023 y lo que va del año en curso. Por ejemplo, Cartago centro y La Unión combinan 39 casos, el cantón de Heredia reporta 22, mientras que los sectores capitalinos ya mencionados aglutinan 235 homicidios.

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Zonas costeras

En el Caribe, el distrito de Batán en Matina, Guápiles y algunos sectores cercanos en Pococí, así como el centro de Limón. En el Caribe costarricense, existen múltiples y feroces organizaciones que operan principalmente para el transporte y comercialización de drogas. Estos cantones suman 162 asesinatos.

Guanacaste es otra de las provincias que ha registrado un repunte significativo de presencia criminal, que se traduce en cifras homicidas, 58 casos en los cantones más violentos. 

Primordialmente la extensión de los tentáculos de bandas y sospechosos oriundos del Caribe, comunidades como San Martín en Nicoya y algunos barrios de Santa Cruz, es donde se requiere mayor control territorial policial.

La geografía de Puntarenas genera una situación especial que requiere ser atendida de forma impostergable, de acuerdo con el director del OIJ.

La larga extensión territorial de esta provincia y el hecho que se ha convertido en el punto de llegada de las principales rutas de droga desde Sudamérica, provoca la afloración de varios centros calientes de violencia.

En el cantón central, vecindarios de El Roble, Barranca y Chacarita se han convertido en el escenario de trifulcas sangrientas entre bandas, reclutamiento de sicarios hasta menores de edad y la expansiva venta de drogas como marihuana y cocaína.

Esta situación se extiende a otros cantones del Pacífico central, como Quepos, Parrita y Garabito, específicamente en Jacó. En la península de Nicoya, Cóbano se ha convertido en una zona caliente, mientras que hacia la frontera sur, en Osa y Corredores también está incrementando la presencia de estructuras criminales y el número de asesinatos.

Homicidios recurrentes

De acuerdo con el director del OIJ, estas regiones ya son comunes y los registros de homicidios dolosos de la policía judicial así lo demuestran. Sin embargo, la presencia y atención policial no ha sido suficiente para aplacar la inseguridad.

Son zonas que ya se conocen, pero hace falta esa operativización que a OIJ no le corresponde, pero sí colabora.

También hay un tema de presupuesto, nosotros prácticamente el presupuesto para hacer estas actividades ya nos lo gastamos en los primeros dos meses del año, a como sucedió el año pasado cuando intervenimos Limón. 

Tenemos que ser bastante mesurados en otros proyectos que quisiéramos acompañar a Fuerza Pública para que al final de año no suceda lo que nos pasó el año pasado, que nos quedamos sin presupuesto para pagar salario y horas extra al personal, hay que ser muy cauteloso en esa parte también.

La falta de recursos, los altos costos y la necesidad de avanzar con las investigaciones de delitos impiden que el Organismo extienda prolongadamente ese control territorial.

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