Productor Hugo Barboza actuaba como “cara visible” del narco Sobrino

Informes de investigación judicial detallan que Hugo Barboza se desempeñaba como frenteador e intermediario ante las productoras, canalizando e invirtiendo capitales controlados por Edwin Vargas García, alias "Sobrino".

Mientras Barboza mantenía una participación visible como inversionista en los eventos, "Sobrino" permanecía detrás de las inversiones sin exponerse directamente. Las indagaciones apuntan a que, aunque se presentaba como empresario, Barboza era el puente entre el líder criminal y los negocios de otras empresas.

Para ello, habría colocado capital bajo su propia participación visible o facilitado su incorporación a negocios e inversiones. Esta hipótesis se sustentaría en múltiples mensajes de Snapchat a los que tuvieron acceso el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

En ellos constan reportes de préstamos, intereses, cobros, saldos, entregas de dinero y rendición de cuentas, así como documentos y comunicaciones relacionados con inversiones en espectáculos musicales.

Entre las pruebas figuran mensajes de texto, notas de voz, fotografías, comprobantes de pago e incluso videos intercambiados entre la cuenta de Barboza y la de "Sobrino", quien utilizaba el alias "sencillosiempre". Además de las conversaciones relacionadas con inversiones en conciertos, aparecen registros de otras transacciones.

Entre abril y julio de 2024, Hugo reportó a Sobrinos movimientos económicos por ₡75,8 millones y $120.000. Al sumar ambos montos y convertirlos a colones según el tipo de cambio de la época, la cifra ronda los ₡150 millones, distribuidos en decenas de reportes.

Estos documentos detallaban abonos, intereses y cancelaciones relacionados con varias personas. Algunas transacciones individuales rondaban los ₡41 millones. Según el análisis de los investigadores, estos registros demuestran que no se trataba de intercambios ocasionales de dinero, sino de una dinámica económica organizada y prolongada en el tiempo.

Además, evidenciarían un control individualizado de las obligaciones económicas y una rendición de cuentas directa a Edwin Vargas sobre el capital, los intereses, los pagos y los saldos.

Los reportes no se limitaban a indicar que una persona "pagó", sino que precisaban cuánto correspondía al capital, cuánto a los intereses, qué monto permanecía pendiente y cuándo una obligación quedaba completamente cancelada. Este nivel de detalle sería compatible con una función de administración y seguimiento del capital colocado entre terceros.

También se aprecia que Barboza mantenía una especie de contabilidad informal paralela, en la que registraba pagos, intereses y saldos para comunicarlos posteriormente a Vargas García. La expresión utilizada el 11 de septiembre de 2023, cuando indicó que había olvidado "apuntarlo", refuerza esta interpretación, pues sugeriría la existencia de un registro o control propio de las operaciones, ya fuera digital o físico.

El expediente también señala que Barboza presuntamente diversificaba los fondos provenientes del narcotráfico de la banda de "Sobrino" mediante préstamos informales conocidos como "gota a gota" y apuestas deportivas. Otros miembros de la estructura también participarían en la recepción, custodia y movilización de dinero.

Con el tiempo, Barboza se habría consolidado como organizador de eventos, más allá de su presunto papel como intermediario de las inversiones de "Sobrino" en conciertos. Además, inscribió la empresa H Barboza CR Producciones S. R. L. ante el Registro Nacional, el Ministerio de Hacienda y otras entidades.