Privadas de libertad denuncian comida en mal estado y porciones insuficientes

3 de Oct. 2026 | 12:07 am

Privadas de libertad de los centros penitenciarios de Liberia y Vilma Curling denunciaron que reciben comida en mal estado, en pequeñas cantidades y con problemas de higiene.

Ante las denuncias de las reclusas, CR Hoy envió una serie de consultas al Ministerio de Justicia y está a la espera de la respuesta.

Una mujer recluida en el CAI de Liberia calificó la alimentación que reciben como "torturante". Según relató, en ocasiones les  sirven comida en descomposición y ensalada agria. Cuando reportan las condiciones, asegura que la respuesta que reciben es "eso es lo que hay, tienen que comérselo así".

Contó que algunos tiempos de comida consisten en arroz, unos cinco garbanzos y el resto caldo.

Al tratarse de un centro destinado principalmente a hombres, considera que las mujeres quedan relegadas en la distribución de los alimentos. Aseguró que en ocasiones a los hombres les llegan comidas con más acompañamientos, mientras que las mujeres reciben porciones más reducidas.

La mujer afirmó que antes no padecía enfermedades, pero que desde que comenzaron los cambios en la alimentación empezó a presentar problemas de salud, entre ellos hipertensión.

Relató que otras compañeras también tienen afectaciones en la salud por la falta de comida, como el caso de una compañera que lleva cerca de dos meses con fuertes dolores de estómago y que incluso la trasladaron al hospital. Según dijo, la mujer llora por el dolor durante las madrugadas, perdió mucho peso y tiene dificultades para caminar, por lo que otras privadas de libertad deben ayudarla.

Denunció que no existen tiempos de comida adecuados para las personas con diabetes, situación que, según afirmó, se agrava por las pequeñas cantidades de alimentos que reciben.

En el centro Vilma Curling ocurre una situación similar. Otra privada de libertad señaló que las porciones que reciben son insuficientes.

En ocasiones, reciben apenas una cucharada de arroz. "Comemos, pero igual sentimos hambre porque no es suficiente", afirmó.

La situación provoca frustración y tristeza entre algunas, quienes, según contó, incluso lloran durante las comidas. A esto se suman problemas de higiene en las bandejas y los utensilios, al punto de que algunas tienen dificultades para ingerir los alimentos.

Entre los hallazgos mencionó babosas, cucarachas muertas y gusanos en la comida o los utensilios. También cuestionó la manipulación de los alimentos y señaló que en el área de cocina hay presencia de mapaches.

Antes podían recibir comida de sus familiares, pero con los cambios implementados esa posibilidad se redujo y ahora dependen prácticamente de los alimentos que reciben en el centro.

La mujer indicó que ella y otras compañeras perdieron mucho peso y que algunas se desmayan. Las personas con hipertensión y diabetes, agregó, se han visto especialmente afectadas, debido a que no reciben los tiempos de alimentación que requieren.

Restricciones en atención médica

La privada de libertad del Vilma Curling también cuestionó la atención médica. Señaló que el acceso se restringió y que, en muchos casos, son atendidas únicamente cuando presentan una emergencia o un cuadro grave.

"Si la chica empieza a tener padecimientos y padecimientos hasta que ya está en el punto culminante de una crisis, hasta ese momento la atienden", afirmó.

Como ejemplo, mencionó casos de mujeres que sufren fuertes crisis de colitis y terminan en el piso sin recibir atención oportuna.

Once meses de atraso en una valoración

La mujer del CAI de Liberia también denunció atrasos en las valoraciones que se realizan a las personas privadas de libertad para determinar opciones o acceso a beneficios.

En su caso, aseguró que lleva 11 meses esperando una valoración y que no recibió respuesta. Según afirmó, otras compañeras se encuentran en la misma situación y algunas ni siquiera tienen su valoración inicial.

Denuncias se suman a otros casos

Estas denuncias se suman a otros casos reportados por CR Hoy sobre problemas de alimentación y atención médica en centros penitenciarios.

En julio, este medio informó sobre el caso de un hombre de 64 años con diabetes avanzada, pérdida de visión y una hernia con gangrena. Según la denuncia, las autoridades tardaron cuatro años en suministrarle insulina.

Otro caso corresponde a un hombre que lleva 14 años en prisión y a quien, según la denuncia, se le negó atención médica por un soplo en el corazón. También se impidió que recibiera atención de un médico privado pagado por su familia.

Tras sufrir un deterioro físico severo y perder peso, fue trasladado de emergencia a un hospital, donde le diagnosticaron tuberculosis, anemia y desnutrición.

De acuerdo con datos de la Defensoría de los Habitantes, durante 2025 la institución recibió 2.681 denuncias relacionadas con esta situación. En lo que va de 2026, ya contabilizaba otras 1.350.

20 personas murieron por causas naturales en centros penitenciarios durante este año. La cifra generó preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, que han señalado posibles deficiencias en la atención médica y la alimentación de las personas privadas de libertad.