Pacientes diabéticos fueron amputados tras fallas en seguimiento y control de la CCSS

Pacientes diabéticos fueron amputados tras fallas en el seguimiento, control y atención preventiva que brinda la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) en el primer nivel de atención.
La situación alcanzó niveles preocupantes en la Región Central Norte. Por ejemplo, el Hospital de Alajuela llegó a realizar entre 6 y 10 amputaciones por semana, casos que calificó como un "fracaso de la atención del primer nivel".
El director señaló que los hospitales están recibiendo pacientes con secuelas que pudieron evitarse mediante una atención preventiva más efectiva.
La afirmación consta en un informe de la Auditoría Interna de la CCSS. El documento analizó el abordaje de pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles y revisó 20 casos de personas que sufrieron amputaciones no traumáticas en el Hospital San Vicente de Paúl durante 2024 y 2025.
Tras revisar los expedientes clínicos, el órgano fiscalizador identificó adultos mayores con baja adherencia a los tratamientos, ausencias frecuentes a citas de control y falta de exámenes de laboratorio periódicos.
También encontró pacientes con obesidad y mal control metabólico que permanecieron más de dos años sin recibir una referencia oportuna a otros niveles de atención.
Durante ese periodo desarrollaron lesiones iniciales en los pies. Esas lesiones evolucionaron, se complicaron y finalmente terminaron en amputaciones.
Además algunos pacientes aseguraban recibir seguimiento en servicios privados. Sin embargo, no existía información sobre la calidad o regularidad de esos controles.
Cuando acudieron a los servicios institucionales lo hicieron con lesiones avanzadas y cuadros clínicos más complejos.
El informe concluye que estas situaciones reflejan la necesidad de fortalecer la promoción activa de la salud y el monitoreo sistemático de las personas con diabetes.
Según la Auditoría, la ausencia de seguimiento oportuno incrementa el riesgo de complicaciones graves, discapacidades permanentes y hospitalizaciones prolongadas.
La mitad de los pacientes captados no está controlada
Las declaraciones del director regional también revelan problemas estructurales en la atención de pacientes crónicos.
Según reconoció el director de la Red Integrada de Prestación de Servicios de Salud Central Norte, Wilman Rojas, la pandemia agravó una situación que ya era compleja.
"Muchos pacientes crónicos no tenían una valoración ni seguimiento médicos. Un gran porcentaje se terminó de descompensar", afirmó.
El funcionario reconoció que la Región Central Norte históricamente ha mostrado problemas de cobertura. Incluso señaló que una gran cantidad de pacientes permanece fuera de los controles preventivos.
Según los datos expuestos, la institución solo logra captar al 48% de los pacientes diabéticos que debería atender. Además, la mitad de los pacientes captados no se encuentra controlada.
Rojas aseguró que la institución revisó 1.800 expedientes. Entre ellos identificó 656 pacientes con insuficiencia renal crónica. Apenas el 14% presentaba un control óptimo.
"Estos pacientes no tenían seguimiento, ni controles. Estos pacientes fueron captados en el hospital, no fueron captados en el primer nivel de atención", afirmó.
El director también advirtió que la CCSS pierde contacto con una parte importante de la población y termina detectando los casos cuando las enfermedades ya avanzaron.
Falta de clínicas especializadas
La Auditoría también detectó deficiencias en la prevención del pie diabético.
Como parte de la investigación, visitó las áreas de salud de Heredia-Cubujuquí, Alajuela Central, Santo Domingo de Heredia, San Rafael de Heredia, San Isidro de Heredia y Puerto Viejo de Sarapiquí.
En todas comprobó la ausencia de clínicas especializadas en pie diabético.
Estos espacios permiten brindar educación preventiva, promover el autocuidado y detectar factores de riesgo antes de que aparezcan úlceras o lesiones severas.
La única excepción encontrada fue el Área de Salud Belén-Flores, que destina cinco horas semanales a una clínica preventiva para pacientes de riesgo.
Diez profesionales de salud entrevistados por la Auditoría coincidieron en que implementar este tipo de clínicas ayudaría a prevenir úlceras, fortalecer el autocuidado y reducir amputaciones.
Sin embargo, la principal barrera identificada es la falta de personal especializado.
Un diagnóstico realizado en 20 áreas de salud adscritas a la Región Central Norte determinó que el 90% no cuenta con este servicio.
La causa principal es la escasez de profesionales en enfermería que puedan asumir esas funciones.
La Auditoría recordó que organismos internacionales consideran las amputaciones no traumáticas como uno de los principales indicadores de fallas en la prevención y el control de la diabetes.
La evidencia científica señala que un adecuado control metabólico, acompañado de educación diabetológica y revisiones periódicas de los pies, puede prevenir hasta el 85% de las amputaciones.
