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¿Por qué Costa Rica se niega a ser parte de la Alianza del Pacífico?

Carlos Alvarado y Rodolfo Piza pactaron no ingresar al bloque comercial más potente de Latinoamérica

Por Gerardo Ruiz | 8 de Jul. 2019 | 5:34 am

(CRHoy.com).- Es la octava economía del mundo y el bloque comercial más dinámico de América Latina. Los países que son parte de este pacto, todos promotores del libre comercio, son un verdadero imán para atraer Inversión Extranjera Directa (IED) y cada vez más naciones enlazadas por un enorme océano común, incluidas Australia y Corea del Sur, quieren ser parte de él. Excepto Costa Rica.

¿Por qué el país abandonó desde el Gobierno pasado sus avanzadas gestiones para ingresar a la Alianza del Pacífico? Todavía hoy, después de 5 años de paralización de ese plan no hay una respuesta contundente o al menos clara de parte del Gobierno para esa pregunta.

Aunque las cámaras de Industrias de Costa Rica (CICR), de Comercio de Costa Rica (CCCR) y de Exportadores de Costa Rica (Cadexco) vieron desde el inicio con buenos ojos el ingreso del país al bloque, al parecer sigue pesando más sobre el Gobierno la presión que ejercen los líderes y voceros del sector agropecuario y de la industria alimentaria.

Ese grupo de empresarios teme que la producción nacional en esos ámbitos se vea disminuida ante la oferta exportadora que puedan hacer las naciones de la Alianza: Perú, Colombia, Chile y México.

Ante la duda, el Gobierno pasado y el actual optaron por proteger a los productores costarricenses sin que se mire en el horizonte ninguna señal de que esa posición vaya a cambiar en lo que resta de la administración del presidente de la República, Carlos Alvarado.

Esa posición se consolida a pesar de que varios economistas advierten de que el mercado que se abriría con el ingreso de Costa Rica a la Alianza del Pacífico beneficiaría principalmente a los pequeños y medianos productores del país, a quienes se les complica exportar hacia otros destinos más sofisticados, como Norteamérica y Europa.

Uno de los expertos que defiende esa tesis es Eli Feinzaig. En una entrevista que ofreció recientemente a CRHoy.com el economista defendió con cifras su tesis.

"Según la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) en el 2017 las pequeñas y medianas empresas representaron el 71% de todas las exportaciones a Norteamérica y el valor de sus exportaciones representó apenas un 15%. En contraste, en el 2017 el 86% de los exportadores a Suramérica eran pymes y el valor de sus exportaciones fue de un 70% del total", afirmó.

La eventual incorporación de Costa Rica a ese mercado retoma actualidad ahora que el país atraviesa una acongojante crisis en la que su economía se niega a espabilarse y sus mercados lucen secos de clientes, cautos, desconfiados y poco estimulados por los cambios tributarios que enfrentan y por la escasa oferta crediticia que sufren.

En ese contextó el desempleó creció hasta un 11,3% durante el primer trimestre del 2019.

Ante ese estancamiento del mercado interno, algunos piensan que los pequeños y medianos productores costarricenses tendrían una oportunidad comercial interesante en el exterior con iniciativas como la Alianza.

Pacto Piza-Alvarado descarta ingreso

Sin embargo, la evidencia de los datos sucumbe ante la realidad del pacto político que Carlos Alvarado y Rodolfo Piza firmaron rumbo a la segunda ronda por la Presidencia de la República, en marzo del 2018.

En su acuerdo, el presidente y su ministro de la Presidencia acordaron que durante la administración actual "no se avanzará a la adhesión de la Alianza del Pacífico".

El acuerdo tiene otro componente: "No obstante, se procurará una negociación siempre y cuando se asegure el respeto a reglas agrícolas de comercio y de la industria de alimentos acordadas bilateralmente con México, Chile, Perú y Colombia". De este segundo elemento del acuerdo no hay aún ninguna señal de que se vaya a cumplir.

De hecho, el Ministerio de Comercio Exterior parece soportar bien el pacto Piza-Alvarado que implica el enfriamiento entre Costa Rica y la Alianza.

En marzo pasado, la cartera contestó a este diario digital que las relaciones comerciales y de inversión con los miembros del bloque siguen desarrollándose "con normalidad" al amparo de los tratados de libre comercio bilaterales que Costa Rica mantiene con ellos.

Una historia distinta

El coqueteo entre Costa Rica y la Alianza del Pacífico se tornó en un frío distanciamiento desde que Luis Guillermo Solís tomó las riendas del Poder Ejecutivo. La lejanía creció más cuando Carlos Alvarado asumió la Presidencia, en el 2018.

Antes, durante la gestión de Laura Chinchilla (2010-2014), todo olía a matrimonio entre el país y la Alianza. El 10 de febrero del 2014—tres meses antes de dejar el poder—la entonces presidenta de la República se atavió de blanco y firmó en Cartagena, Colombia, la declaración de adhesión al bloque comercial más importante de América Latina.

Su gobierno explicó en aquel momento que el ingreso a la Alianza aceleraría el desarrollo económico y social del país pues el grupo concentra el 50% de la población latinoamericana, un mercado de 214 millones de personas.

Cuando Chinchilla dio el "Sí", el protocolo comercial de la Alianza establecía la eliminación de los aranceles de un 92% de los productos del comercio interno entre los miembros de la Alianza.

Pero todo quedó en suspenso a partir del 8 de mayo del 2014 cuando Luis Guillermo Solís—proclive a un mayor acercamiento con las naciones de la Alianza Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)—asumió el poder.

Alexander Mora, que fue su ministro de Comercio Exterior (Comex), justificó que había que devolverle el anillo de compromiso a la Alianza porque el país no contaba con datos sobre el costo-beneficio de ingresar al grupo.

Mora decidió enfriar todavía más las cenizas de aquella relación encargando dos estudios técnicos: uno era un "análisis de complementariedad de las economías", el otro se trataba de "simulaciones de efectos en el modelo de equilibrio general computable".

Supuestamente, esos "análisis" le aportarían a Comex el compendio de información necesaria para decidir si valía la pena retomar la relación con la Alianza o, por el contrario, devolverse a casa sin el matrimonio consumado.

El gobierno de Solís logró su cometido y congeló por completo el tema para alegría del sector de productores agropecuarios locales y de la industria alimentaria.

Hoy Comex se enfoca en administrar la relación comercial con Perú, Chile, Colombia y México sin pensar en la integración plena que sugiere el esquema de la Alianza del Pacífico: "Con los cuatro (países miembros) mantenemos una relación constructiva y una comunicación fluida", contestó a este medio cuando se le consultó qué ocurriría con el proceso de incorporación de Costa Rica. 

La Alianza del Pacífico pretende ser algo más que una plataforma de intercambio comercial entre sus miembros. Es, además, un mecanismo de integración regional que busca crear un espacio de "integración profunda que fomente el crecimiento, el desarrollo y la competitividad de los países miembros, mediante el libre movimiento de bienes, servicios, personas y capital".

El bloque además tiene una agresiva agenda de proyección hacia la región Asia Pacífico, lo cual le permite a sus miembros tener una mayor integración a las cadenas globales de valor de manufactura sofisticada y de servicios.

Números de la Alianza del Pacífico

  • Engloba una población de 214,1 millones de personas que representan a un 38% de la población de América Latina y el Caribe.
  • Su producto interno bruto (PIB) era hasta el año pasado de $2,1 billones lo cual representa un 35% del total de América Latina y el Caribe, constituyéndose en la octava economía a nivel mundial.
  • La tasa de crecimiento de su PIB fue de un 3,65% en el 2017 mientras que durante ese mismo periodo el resto del mundo creció un 3,3%.
  • Las exportaciones globales de sus cuatro miembros plenos fueron de $558.280 millones en el 2018.
  • Sus importaciones globales fueron de $553.930 millones.
  • Entre el 2003 y el 2013 fue el destino de $83.9798 millones provenientes de la Inversión Extranjera Directa (IED), convirtiéndose durante ese periodo en el séptimo mayor receptor de IED a nivel mundial.

Fuente: Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica. 

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