País enfrenta riesgos de retroceso por insostenibilidad en uso de sus recursos naturales

Informe señala contradicciones en acciones para la sostenibilidad ambiental

Costa Rica enfrenta riesgos de retroceso por la persistente insostenibilidad en el uso de recursos naturales como la energía y el agua, según detalla el Estado de la Nación 2023.

El informe apunta a que el país a lo largo de 2022 logró mantener sus notables avances del pasado en materia ambiental, destacándose por su extensa cobertura boscosa y la preservación de territorios bajo esquemas de protección.

Durante ese año, la cobertura boscosa abarcó el 57% del territorio nacional, y el área silvestre protegida mantuvo niveles similares al 2021, cubriendo el 25,5% del territorio terrestre e insular y el 30,3% del espacio marino.

No obstante, el documento mantiene a que hay amenazas a la biodiversidad y ecosistemas, y una notable disminución de recursos institucionales.

El Informe llama la atención sobre las reiteradas contradicciones entre las aspiraciones y compromisos en sostenibilidad ambiental y las acciones que se requieren para avanzar en esta materia.

El país tiene más área protegida, pero, menos recursos para atenderla; y cuenta con más políticas públicas en materia ambiental, pero hay menos capacidades institucionales para cumplirlas, detalla el Estado de la Nación.

Asimismo, la investigadora Karen Chacón señala una contradicción preocupante, esto debido a que en 2021 Costa Rica amplió su territorio bajo algún esquema de protección, pero al mismo tiempo se observan recortes presupuestarios en las instituciones responsables de resguardar las mismas.

Además, la investigadora destaca que el país ha asumido compromisos internacionales de descarbonización de la economía, pero hasta el momento no hay cambios de fondo en la matriz energética, que es dominada por los combustibles fósiles.

Consumo de combustibles fósiles

En el ámbito del transporte y energía, el país muestra un alto consumo de combustibles fósiles, principalmente para el transporte, generando un aumento constante en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Pese a esfuerzos de política pública para reducir estas emisiones, Costa Rica ha experimentado un crecimiento del 41% en las importaciones de derivados del petróleo en los últimos 11 años, alcanzando un total de 21,7 millones de barriles en 2022, 1,2 millones más que en 2021.

"El alto consumo en combustibles fósiles se debe, en gran parte, a un sistema de transporte y movilidad que ha permanecido prácticamente sin cambios durante treinta años, el 75% de la matriz de consumo energético está basada en hidrocarburos", detalló Chacón.

Por su parte, en cuanto al sector eléctrico, los investigadores señalan que la composición de fuentes de energía del país no registró cambios significativos el año pasado.

El 73% de la electricidad se generó a partir de plantas hidroeléctricas, seguidas de las geotérmicas (13,6%) y eólicas (11,5%).

"El riesgo que observamos es que, en un contexto de cambio climático, donde ya hay manifestaciones como la reducción de los caudales de agua en embalses clave, un país como Costa Rica, en 2023, recurre más a las plantas térmicas que utilizan búnker o diésel para generar electricidad.

Esto, además de aumentar los costos de la electricidad, plantea preocupaciones ambientales a mediano y largo plazo", afirmó la investigadora Karen Chacón.

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