Paramédico lamenta prohibición de vuelos ambulancia nocturnos: “Lo que se traslada por aire es urgente”
El paramédico Ricardo Hernández lamenta la decisión de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) de prohibir la operación de todos los vuelos nocturnos en los aeródromos del país.
La suspensión también aplica para los vuelos tipo ambulancia, que trasladan a pacientes en condición grave desde zonas alejadas hasta centros médicos de la Gran Área Metropolitana (GAM).
Las únicas excepciones a esta norma son los aeropuertos internacionales Daniel Oduber y Juan Santamaría, además de las operaciones del Servicio de Vigilancia Aérea.
De acuerdo con Hernández, en promedio 700 personas al año requieren de un traslado por aire de urgencia por motivos de salud en Costa Rica.
"Todo lo que se traslada por aire es urgente", comentó el paramédico, quien también es director de Operaciones de SAAT, una empresa que ofrece este servicio.
La preocupación es especialmente crítica para la zona sur. La pista de Palmar Sur resulta estratégica porque de allí salen pacientes de cuatro hospitales de esa región.
"En la zona sur particularmente el daño que hace la circular es muy peligroso, porque es la más lejana", contó el especialista.
Desde que entró en vigencia la norma, a inicios de octubre, el traslado se está haciendo por tierra. Esta situación desgasta al personal médico, pone en riesgo la vida del paciente y se compromete el equipo tecnológico médico.
Un vuelo desde la zona sur tarda de 45 a 50 minutos hasta San José, a diferencia de horas de camino por carretera.
El sector de aviación también considera que esta medida genera discriminación, pues prohíbe el traslado nocturno de pacientes en todo el país, pero sí lo mantiene para Liberia.
"Por qué a Liberia sí puedo ir a sacar gente pero no puedo ir a Limón. Si hoy alguien está paseando en Limón o en Golfito, es asegurado, le da un infarto y requiere estar en menos de tres horas en el hospital México para un cateterismo, está condenado a que no se puede hacer aunque la Caja quiera", comentó.
Para Hernández hay aeródromos vitales como los de Cóbano y Nicoya, desde donde se trasladan costarricenses pero también extranjeros.
En época de pandemia, el paramédico contó que hasta 300 personas volaron de noche como pacientes, lo que evidencia que ha sido una labor vital y sin restricciones.
El cambio aparece en medio del inicio de la temporada alta, donde confluyen turistas nacionales y extranjeros en sitios de recreación.
Tras acercamientos con la DGAC, la entidad está trabajando en una nueva normativa que podría estar lista el próximo año.
