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Pancho Villa orquestó plan desde prisión para sobornar a jueza y traerse abajo caso de narco

Según la Fiscalía, el cabecilla giró instrucciones para conseguir que la jueza admitiera un error al inicio de la causa y así se cayera la acusación en su contra.

Por José Adelio Murillo | 10 de Nov. 2025 | 5:10 am

Darwin González Hernández, alias Pancho Villa, líder de una organización criminal asentada en el sur del país e importadora de droga, habría gestado desde prisión un plan para intentar sobornar a una jueza con el fin de que testificara a favor de su grupo.

Así se desprende de la acusación penal que se comenzó a analizar en el juicio.

La pieza, expuesta por la Fiscalía contra el Narcotráfico y Delitos Conexos, detalla los roles que habrían tenido el cabecilla y dos supuestos cómplices para acercarse a la funcionaria judicial.

El Ministerio Público señaló que Darwin de la Trinidad fue quien giró las instrucciones para la ejecución de los hechos por medio del acusado Raúl Paniagua Paniagua.

Paniagua fungió como intermediario entre González —con quien se comunicaba telefónicamente, pese a encontrarse privado de libertad— y la abogada Gracel María Arguedas González, teniendo además como función el traslado de la jurista a los sitios de reunión donde coordinaron el modo de ejecución del supuesto ofrecimiento indebido, así como al lugar donde la acusada abordó a la jueza Hazel Murillo Beita.

También fue el encargado de trasladar a Arguedas González en su vehículo Isuzu, estilo Dmax LS, desde la zona sur del país hasta Heredia, donde se realizó el encuentro para el soborno.

Arguedas, aprovechando la relación de amistad que la unía con la jueza penal habría sido encargada de contactarla para exhortarla a recibir una dádiva, con el fin de procurar la impunidad de los acusados por narcotráfico y legitimación de capitales, miembros de la banda de Pancho Villa.

En ejecución del plan previamente establecido, entre enero y febrero de 2024, bajo las órdenes del cabecilla, los acusados se mantuvieron en contacto a través de llamadas y mensajes de WhatsApp, con la finalidad de coordinar la manera en que Arguedas debía procurar un encuentro con Murillo para realizarle el ofrecimiento.

El propósito era que la jueza declarara como testigo en la causa que estaba para ese momento en los inicios del juicio contra el grupo criminal.

Para ello, planearon aprovechar que Arguedas conocía a Murillo y hacerle creer que se trataba de un encuentro entre amigas, vínculo que utilizaron para ofrecerle una remuneración económica a cambio de su testimonio en el debate.

Durante ese periodo, según la Fiscalía, Paniagua se mantuvo monitoreando y supervisando vía telefónica los avances de la abogada en el abordaje y contacto con Murillo Beita, dándole instrucciones sobre lo que debía manifestar y la forma en que debía acercarse con cautela.

Al mismo tiempo, mantenía informado a Pancho Villa de todo lo actuado. Según el Ministerio Público, Arguedas intentó corromper a la jueza a cambio de que ella testificara a favor del cabecilla narco y de los 13 sospechosos restantes que conformaban la banda.

Ellos fueron juzgados por narcotráfico y lavado de dinero el año pasado. En febrero de 2024, en medio del proceso, el grupo criminal habría contactado a la jueza a través de Arguedas, aprovechando que ambas fueron compañeras de universidad en 2005.

En setiembre del año pasado, cuando Pancho Villa y sus secuaces estaban en el banquillo de los acusados, Murillo Beita acudió como testigo y relató detalladamente al Tribunal Penal Especializado en Delincuencia Organizada (JEDO) el supuesto intento de soborno, ocurrido en el parqueo de un conocido hotel, frente a su hijo.

En el pasado, la jueza Murillo estuvo a cargo de diligencias del expediente penal. No obstante, los abogados defensores sostienen que la jueza debió apartarse del caso porque supuestamente mantuvo una relación sentimental con uno de los imputados.

Se trata del exagente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Miguel Elmer Campos Jiménez, condenado por facilitar información y escoltar vehículos con droga para la red criminal.

La intención del supuesto soborno, en teoría, era que ella testificara en favor de una "actividad procesal defectuosa" para traerse abajo el caso.

Cabe destacar que el 21 de marzo de 2024 detuvieron a Arguedas por el supuesto intento de soborno y allanaron su casa en Laurel de Corredores, donde se decomisó evidencia vinculada a la causa.

El 6 de agosto de ese mismo año fue detenido Paniagua, de 38 años. Fue capturado en una vivienda en Bella Luz de Corredores, Puntarenas.

La estructura criminal fue condenada a finales del año anterior por tráfico de droga desde Sudamérica, parte de la cual se exportaba fuera de Costa Rica y el resto se distribuía en el Pacífico Central. Entre los implicados figuran el empresario agropecuario Darwin González, su esposa, familiares y dos exagentes del OIJ.

Darwin recibe mensualmente al menos ₡54 millones y continuará percibiendo esa cifra mientras esté encarcelado, tras ser absuelto del delito de legitimación de capitales. Este empresario de la Zona Sur cumple únicamente 12 años de prisión por tráfico, almacenamiento y comercialización de drogas y, pese a su condena reducida, busca su liberación.

CR Hoy estuvo presente durante el testimonio rendido el 13 de setiembre de 2024, que puede ver a continuación:

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«En uno de los estacionamientos yo le pregunté que era lo que me tenía que decir. Entonces me dijo que hacía unos días la había buscado la gente del caso del sur, de Darwin, para que ella me buscara a mí y me viniera a hacer una propuesta.

Yo le dije que no tenía que hacerme ninguna propuesta de nada. Yo por este proceso he estado afrontando una causa penal, una causa disciplinaria, he aparecido en la prensa. ¿Qué más quieren?

Ella me dice: "yo les dije a ellos que conociéndola a usted, yo sabía que no iba a aceptar absolutamente nada. Ellos me dijeron que la contactara y que le dijera a usted que ellos querían que usted fuera a decir algo al juicio donde ellos están. Que vaya a acreditar que este muchacho, el investigador… Yo les dije a ellos que en el tiempo que estuve con usted en la universidad, a la persona que conocí fue a su esposo, que nunca la vi con otra persona, pero ellos me dijeron que le hiciera una propuesta".

En ese momento, mi hijo atrás le dice: "es que a mi mamá no me tienen que hacer propuestas de nada. Mi mamá cumplió su deber como jueza y a ella no le tiene que hacer propuestas de absolutamente nada y menos un grupo criminal narcotraficante. Mi mamá es íntegra, tiene sus principios y valores y no tiene por qué hacerle ofrecimientos de nada".

Entonces, ella aprovecha en ese momento y empieza a decirle a mi hijo que vea alrededor del parqueo. Precisamente en la cafetería, habíamos estado conversando que ella tiene una hija muy similar a la edad de mi hijo y que habían aprendido a manejar carro.

Entonces ella ahí aprovecha y le dice a mi hijo que se fije alrededor del parqueo, que cuál carro le gusta. Entonces ella dice: "imagínese si a su mamá le pagaran, podría comprarle un carro, vea aquel", y le mostró como un tipo de Fortuner.

Entonces mi hijo volvió a ver el carro y le dijo: "ah sí, ese es como el carro de mi mamá". Ella le dijo: "imagínese si a su mamá le pagan a usted le podrían comprar ese carro". Entonces mi hijo se devuelve y le dice: "mi mamá no tiene que aceptar nada de ninguna banda de narcotraficantes, no va a hacer eso. Ni por $200 millones ni por $1 millón ni por ningún monto de dinero".

Le vuelve a mostrar creo que como una Ranger blanca que ingresa al parqueo y ella le dice nuevamente: "pero vea aquel otro carro, ¿cuánto cuesta uno de esos? Como $150 mil. Imagínese, si a su mamá le pagan le podría comprar uno de esos".

En ese momento se vuelve a mí y me pregunta si yo aceptaría que me pagaran. Yo le dije: "Voy a pensar que lo que usted está haciendo aquí en mi carro es choteando. Usted me conoce perfectamente, sabe bien quién soy yo y cuáles son mis principios. Yo nunca voy a aceptar absolutamente nada de una banda narcotraficante. Y dígale a esas personas que no me busquen porque esto no se queda así si ellos me intentan buscar a mí".

Ella me dijo que si la volvían a contactar, ella les iba a comunicar y se bajó del carro».

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