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OIJ halló ADN de bailarín en partes íntimas y boca de doctora asesinada en Quepos

También encontró sangre de la víctima en pertenencias del sospechoso

Por Paulo Villalobos | 20 de Sep. 2022 | 11:23 am
Juicio María Luisa Cedeño, crimen en Quepos

Juicio María Luisa Cedeño, crimen en Quepos

(CRHoy.com) El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) encontró residuos genéticos de un bailarín de apellido Herrera, en las cavidades vaginal, anal y bucal de María Luisa Cedeño.

Los hallazgos se realizaron durante la autopsia, según lo dio a conocer la mañana de este martes el especialista en escena del crimen de la Policía Judicial, Ronny León, en una declaración rendida durante el juicio a cargo del Tribunal Penal de Quepos.

Durante el interrogatorio de la fiscala Grettel Rosales, el testigo ahondó en la agresión sexual que sufrió la anestesióloga e hizo énfasis en que Patología Forense logró extraer ácido desoxirribonucleico (ADN) del imputado.

En esas regiones, la doctora Silvia Fernández encontró "lesiones severas" que pudieron haber sido provocadas con un brazo, según el experto. No obstante, este último negó que las mismas pudieran haber sido ocasionadas con el pene.

León declaró el 15 de setiembre pasado que se localizó sangre de la ofendida en el celular, el reloj y las tennis de Herrera. Este último además presentaba arañazos, un tipo de herida consistente con una defensa.

Señalados en juicio

La Fiscalía de Quepos y Parrita acusó el 12 de setiembre -en grado "coautoría"- a tres hombres por el homicidio de María Luisa Cedeño, ocurrido el 20 de julio de 2020 en la habitación 3 del hotel La Mansión Inn, en playa Manuel Antonio, en Quepos.

Se trata de Herrera, un bailarín nicaragüense que vivía en el establecimiento turístico; Bodaan, el dueño del alojamiento; y Miranda, un administrador de negocios con énfasis en finanzas.

Al primero, además se le atribuye una aparente violación calificada de la mujer, por la que se señala como cómplices a los otros dos sujetos.

La muerte de la doctora fue ocasionada por una lesión en el cuello que derivó de la compresión de su cuello así como de una golpiza "cruel y despiadada". El cuerpo además presentaba cuatro mordeduras, contusiones, fracturas, golpes y rasguños.

Sin embargo, desde entonces la parte acusadora sostiene que el cuerpo y la escena fueron manipulados, en el tanto que los restos de la especialista médica fueron lavados en un baño, al tiempo que en las mordeduras, los análisis genéticos determinaron que en las heridas se encontró la saliva de la propia víctima.

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