Mujeres consumen mayor cantidad de psicotrópicos en el país, ¿por qué?
Estrés y problemas de salud mental por "situaciones de género" favorecerían un mayor consumo en la población
(CRHoy.com) Un reciente estudio publicado por el Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), en colaboración con la Facultad de Farmacia de la Universidad de Costa Rica (UCR), evidenció que las mujeres son las que más psicotrópicos consumen en el país.
Según los datos oficiales, entre el 2018 y el 2021 en Costa Rica se ingirieron 957.598 gramos de psicotrópicos, de los cuales el 59,9 % del consumo corresponde a la población femenina.
Con base en el estudio, las mujeres no solo encabezan el mayor consumo de este tipo de medicamentos, sino que también acaparan la mayor parte de las recetas (prescripciones) enviadas por médicos con una cifra cercana al 62,5 %.
Sin embargo, este comportamiento no es exclusivo de nuestro país, ya que para el equipo investigador, las mujeres de los países desarrollados enfrentan una situación similar al visto en Costa Rica.
Pero ¿qué provoca este escenario? Según el informe de la investigación, todo pasaría por la misión de tratar desórdenes relacionados con la salud mental que, en muchas ocasiones, se generan por situaciones de género a raíz de un "sistema de relaciones que sitúa en forma diferente y casi siempre desfavorable a las mujeres con respecto a los varones".
"Nosotros como país no tenemos un estudio contundente, pero sí se sabe que existe una realidad de discriminación que sufrimos las mujeres. Las posiciones jerárquicas siguen siendo ocupadas por los hombres y nosotras seguimos haciendo el trabajo intelectual más el trabajo de la casa, en un contexto a nivel centroamericano en el que el machismo sigue estando muy arraigado.
Entonces, en medio de todo eso, se genera la posibilidad de consumir algo para sentirse un poquito menos cansada o un poco menos estresada", manifestó la doctora Mónika Hidalgo Rivera, investigadora del estudio y docente de la Facultad de Farmacia de la UCR.
Para Hidalgo, ese elemento social incide, en parte, en que las mujeres demanden más fármacos que los hombres en el área de salud mental; una posición que no está alejada de lo que muestran varios estudios internacionales.
A esto se suma que, en muchas ocasiones, el estrés se manifiesta a nivel físico con dolores. Sin embargo, muchas mujeres no relacionan ese dolor con un elemento psicológico o emocional, por lo que se inclinan al consumo de fármacos cuando, lo que realmente necesitan, es un abordaje integral de salud mental.
"Las personas tienen estas reacciones y no las identifican como problemas de estrés, buscan otro tipo de explicaciones, más físicas que psicológicas. Por lo tanto, tienden a acudir a medicamentos como ibuprofeno, relajantes musculares, analgésicos y desinflamatorios, muchos de venta libre", agregó Ana María Jurado, psicóloga.
Los más ingeridos
El estudio también abordó los psicotrópicos que son más consumidos tanto por las mujeres, como por los hombres.
De acuerdo con la investigación, entre el 2018 y 2021, fueron el fenobarbital, la fentermina, el clonazepam, el diazepam y el lorazepam.
A ello se suman otros como, midazolam, la anfepramona, la zopiclona, el clobazam, el clobenzorex, el alprazolam, el bromazepam, y el zolpidem, principalmente.
Por ejemplo, los medicamentos terminados en "pam", que son de la familia de las benzodiacepinas (como clonazepam, diazepam, lorazepam, etc), son aprobados para un uso terapéutico, y se orientan principalmente a tratar la ansiedad, los trastornos del sueño y las convulsiones.
Pero, llama la atención que con el fenobarbital, que fue el que registró el mayor consumo, no se vincula necesariamente con tratar la salud mental.
Uno de los usos de este medicamento es como preanestésico a fin de incentivar la sedación profunda, y fue muy usado durante los picos más altos de la pandemia del COVID-19 para los pacientes en cuidados intensivos.
Para Andrés Rodríguez Pérez, también investigador del estudio y jefe de la Unidad de Información y Estadística del ICD, los usos erróneos de estas sustancias "pasan desde malos hábitos de prescripción que pueden tener algunos médicos, hasta el consumo sin indicación médica o en dosis distintas a las prescritas por parte de las personas a quienes se les indicó el medicamento u otras personas".

