Mujer orientó y dio instrucciones a sujetos que atentaron contra edificio del OIJ

 

Minutos antes de atacar el edificio del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) el pasado 16 de abril, los pistoleros se reunieron afuera de un bar cercano con una mujer que les brindó instrucciones sobre cómo proceder.

Cámaras de seguridad captaron a la mujer dando la ubicación de la Torre Z, en San Pedro de Montes de Oca, donde está el edificio de Planes y Operaciones del OIJ.

A las 2:30 a.m. de ese día, el carro sospechoso se estacionó frente al bar La Santa, ubicado sobre la Avenida Segunda.

La mujer solicitó a los ocupantes del carro que se estacionaran más adelante antes de cruzar la calle corriendo para abordar otro vehículo. Inmediatamente después de que ella se retiró, los sujetos avanzaron y ejecutaron los disparos contra la estructura.

Una vez concluida la conversación con los ocupantes del vehículo —responsables de la tentativa de homicidio contra los funcionarios judiciales que se encontraban laborando en las instalaciones—, se observó cómo la mujer cruzó la calle corriendo, en una actitud eufórica, hasta reunirse con un grupo de personas que se encontraba al otro lado de la vía, junto a otros vehículos, y con quienes, al parecer, había estado compartiendo en el citado bar.

La mujer no se detuvo a dialogar con ellos, sino que abordó de inmediato uno de los vehículos por la parte trasera.

Después de que se retiró hacia el otro lado de la vía, los ocupantes del automotor sospechoso comenzaron a avanzar hacia la torre atacada y procedieron a realizar las detonaciones contra el edificio, "sin mediar temor alguno y notándose las intenciones de arremeter contra la vida e integridad física de sus ocupantes", indica el expediente.

Por estas razones, las autoridades determinaron que la mujer conocía perfectamente a los perpetradores y que existe una alta probabilidad de que cuente con información clave sobre la planificación y motivación del atentado.

La mujer, de 27 años, aún no figura entre los detenidos del OIJ. Sin embargo, fue vista horas antes en un bar de barrio La California junto a otra persona. Consumió bebidas en la barra del establecimiento y canceló su cuenta utilizando una tarjeta de crédito o débito en uno de los datáfonos del local.

Al salir del bar, abordó un servicio de transporte informal que la trasladó hasta el punto de encuentro. Incluso, imágenes obtenidas de redes sociales permitieron confirmar que estuvo en estos lugares.

Aunque las autoridades policiales y judiciales determinaron que no tuvo un papel protagónico en la ejecución material de los disparos, la consideran una pieza clave en el caso.

Su testimonio podría ser fundamental no solo para completar la identificación de todos los ocupantes del vehículo sospechoso —del cual aún queda un pasajero delantero sin identificar—, sino también para esclarecer la motivación detrás del atentado contra el edificio judicial Torre Z.

El trabajo de los investigadores permitió ubicar otras cámaras de seguridad que confirmaron que el vehículo en el que viajaban los sospechosos del atentado contra las instalaciones judiciales provenía del sector de San Pedro.

El automóvil pasó por el costado este de la embajada de Italia, por el bar La 45 y por las inmediaciones de la rotonda de la Fuente de la Hispanidad, frente al restaurante Burger King, instantes antes del encuentro entre los ocupantes y la mujer.

Mediante el rastreo de cámaras de videovigilancia se estableció que el vehículo ingresó a San Pedro proveniente de Curridabat. Su recorrido quedó registrado al ingresar a la rotonda de la Fuente de la Hispanidad, pasar por el Outlet Mall y transitar frente a la calle de la Amargura, siempre procedente del este.

La investigación permitió determinar que las detonaciones no fueron un hecho aislado, sino un ataque planificado y dirigido directamente contra la infraestructura del edificio judicial, poniendo en grave peligro la vida del personal que laboraba en ese momento.

Dos sospechosos fueron identificados durante la investigación y detenidos el pasado 9 de junio, aunque un juez optó por no imponerles prisión preventiva. Se trata de dos hombres de apellidos Amador, alias El Menor, y Abarca, alias Gordo.

El vehículo utilizado fue un BMW 328i, modelo 2015, color negro y sin placas de circulación, propiedad y de uso habitual de Amador. Sus características coincidieron con las del automóvil captado en los videos de seguridad.

Mediante el rastreo de cámaras de vigilancia y el análisis telefónico de activación de radiobases, se reconstruyó el recorrido exacto de los sospechosos antes, durante y después del ataque. La investigación estableció que el punto de partida y reunión fue la vivienda de Abarca Morales, en Calle Bonilla de Tres Ríos, mientras que el punto de huida y ocultamiento temporal de las armas fue la casa de Amador Calderón, en San Francisco de Dos Ríos.

Los análisis balísticos forenses realizados a los casquillos recuperados en la escena confirmaron que se utilizaron al menos tres armas de fuego distintas (calibres 9×19 mm, .40 S&W y .25 Auto), lo que respaldó la hipótesis de que varios sujetos dispararon desde diferentes posiciones dentro del vehículo.

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