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¡Monstruoso! Asesino sació deseos con niño al que después decapitó y mutiló

Condenado a 51 años de cárcel tenía atracción sexual contra niños y tenía fotos de menores

Por Johel Solano | 24 de May. 2018 | 12:01 am


En su inocencia, el niño Kendall Martínez Mesén siempre saludaba al joven que en el barrio llamaban Pirucho. Al menor no le importaba que a Jordi Campos Mendoza lo llamaran drogadicto, o que era un nini, de esos que no trabajan ni estudian.

Siempre -acompañado por sus familiares- el niño simplemente le decía "hola" y le sonreía sin saber que él sería su asesino. Un verdugo que además de violarlo, le cortaría brazos, genitales y la cabeza.

El Tribunal Penal de Pococí no dudó en condenar al sujeto a la pena máxima de la legislación costarricense: 50 años de prisión. Los jueces durante el fallo dejaron claro que él planificó los hechos y lo hizo para saciar su atracción a niños.

"El Tribunal no tiene dudas que usted cometió los hechos con todas las facultades, Tenía conocimiento de lo que estaba haciendo. Los hechos fueron graves, reprochables y monstruosos", concluyó el tribunal compuesto por los jueces Yuliana Vallecillo, Greivin Piedra y Enelson Garita.

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Atracción por niños

. Archivo CRH/MSP

Los jueces dejaron claro que Campos se aprovechó de la relación de confianza que Kendall creía tener con el sujeto sobre todo por el intercambio de saludos. Según los jueces la intención era clara abusar del niño.

"Usted se aprovechó de la vulnerabilidad de un niño de 8 años, con toda la vida por delante y hacerlo pasar a su casa con la única intención de tomarlo carnalmente porque los exámenes médico legal estableció que tenía lesiones en su zona anal", explicó el juez Piedra mientras leía el por tanto.

El Tribunal además dio a conocer que el condenado tenía fotos de niños en el dormitorio lo que dejó claro que "hay un gusto, una atracción hacia menores con un contenido sexual".

Dolor de una madre

El día que el niño desapareció, el pueblo de Guácimo inició una búsqueda que tuvo el peor desenlace.

Ese 27 de agosto del 2016, los papás de Kendall le preguntaron a Pirucho por el menor. Pero de una forma cínica les sonrió y les preguntó "¿Se les perdió el chiquito?".

Así se entiende el por qué Yericka Mesén, la madre del niño explotó a más no poder contra el condenado que apagó la sonrisa de un niño alegre y servicial.

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"Ha hecho un daño irreparable. Usted no merece el perdón de Dios, ni mucho menos el mío ni el de mi familia. Mi hijo era lo más preciado que teníamos"

"Lo amábamos por sobretodas las cosas y no merecía morir por sus deseos, su atrocidad… Lo odio con toda mi alma. Deseo que se hunda en el infierno. Maldito, desgraciado. Lo odio, le deseo lo peor que le pueda pasar",  manifestó la mujer.

Por su parte, el abogado Carlos Cartín del bufete C-Legal, representó a la familia y aseguró que este crimen dañó no solo a una familia con 3 hijos, sino que afectó a un pueblo que ya no es igual.

"Este era un lugar tranquilo, donde todos los niños jugaban. Ahora hay un terror colectivo por culpa de este energúmeno. Si existiera la cadena perpetua, este representado sin duda la pediría", detalló Cartín.

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