Miembros de banda “La H” afrontarán tercer juicio por doble femicidio de Kristel y Nahomy
Lea los chats que jueces al parecer omitieron para absolver a los sospechosos
Leroy Venegas alias Vowa y Will Vanegas, alias Chom Bugui, dos limonenses vinculados con la banda narco conocida como "La H", afrontarán un tercer juicio por el doble femicidio de Kristel Aguilar y Nahomy Ramírez, quienes fueron reportadas como desaparecidas y asesinadas en febrero de 2023.
El Tribunal de Apelación de Goicoechea acogió una apelación de la Fiscalía de Limón y anuló una sentencia que absolvió a ambos sospechosos en mayo de este año, durante el segundo juicio. Los jueces no consideraron conversaciones clave en las que los sospechosos habrían confesado su relación con las muertes.
Aguilar de 21 años y Ramírez de 22, desaparecieron tras acudir a una vivienda donde fueron privadas de libertad, asesinadas e incineradas por conflictos ligados al crimen organizado, sin que sus cuerpos hayan sido localizados, a pesar del hallazgo de abundante evidencia hemática en la escena y en un vehículo alterado.
Las indagaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) culminaron hacia finales de 2023 con la detención de Venegas Porras y Vanegas Sánchez. Ambos permanecieron en prisión preventiva hasta febrero de 2025, cuando afrontaron el primero de los juicios.
En el primer proceso, el Tribunal Penal de Limón impuso 70 años de prisión a cada uno de los imputados por el doble homicidio, pena que fue reducida al máximo legal costarricense de 50 años. Sin embargo, los abogados defensores plantearon recursos de apelación y casación que ganaron, lo que anuló la condena y ordenó un segundo juicio.
Durante el segundo juicio ocurrió lo contrario: los jueces de Limón analizaron la prueba y los absolvieron por dudas y solo dictaron condena contra uno de los acusados por un delito conexo menor de favorecimiento real.
Tercer juicio
En la más reciente resolución, los jueces de apelación dictaminaron que en el segundo juicio se omitió examinar en detalle una conversación telefónica entre el imputado Leroy Alejandro y su hermana, en la cual ella califica el hecho como una "emboscada" y él lo confirma.
En dicha conversación, Leroy admite una relación de subordinación al indicar que estaba en la vivienda esperando a su "jefe", un elemento clave para analizar la distribución de funciones dentro de una estructura criminal que no fue valorado por el tribunal que lo exculpó.
Tampoco se analizaron adecuadamente otras conversaciones de Leroy con sus hermanas, en las que expresaba victimización o decía que "no planeaba ver ni estar en esa situación", expresiones que requerían un estudio para determinar si confirmaban o excluían su participación.
Se ignoró una conversación en la que aludían a una testigo, llamándola "una muletilla de Pacuare", lo que evidenciaba conocimiento posterior al evento y una coordinación para evitar que ella colaborara activamente con la investigación, según los jueces de apelación.
Aunque el tribunal de juicio reconoció indicios que vinculaban a Will Jesús y "Vowa" con "La H", no utilizó esta pertenencia para interpretar las pruebas bajo parámetros de experiencia que indican que en estas agrupaciones existe una jerarquía que rige el desarrollo de las actividades.
Por ejemplo, la condición de subordinado de Leroy explicaba por qué se encargaba de la logística del transporte de las víctimas. Debido a estas carencias de motivación y análisis conjunto de la prueba, el Tribunal de Apelación declaró con lugar el recurso del Ministerio Público, anuló la sentencia y ordenó la realización de un juicio de reenvío.
Contra Will Jesús se ordenó prisión preventiva hasta mayo de 2027, mientras que en el caso de Vowa, desde la sentencia anterior se había ordenado su libertad.
Crimen
El expediente judicial del caso revela que los dos sujetos y José Luna, quien usaba una identidad falsa y actualmente está fallecido, junto a otros sujetos idearon un plan para acabar con la vida de las muchachas.
Como parte del plan, un sujeto que las pericias telefónicas apuntan que fue Luna Valle contactó vía telefónica a Kristel la noche del 17 de febrero para solicitarle un servicio e insistió repetidamente en que Kristel debía llevar obligatoriamente a su amiga Nahomy, además de una tercera mujer que logró escapar del crimen.
La hipótesis policial más fuerte señala que el objetivo de "Los Hondureños" era asesinar a Nahomy en venganza porque supuestamente le había sustraído droga, dinero o joyas a un líder de la banda apodado "Donza".
Al parecer, alrededor de las 11:00 p. m., Venegas utilizó un vehículo Suzuki Baleno gris para recoger a las tres mujeres en sus respectivas casas y trasladarlas a la vivienda de barrio Palmeras. Vanegas llegó al sitio poco después a bordo de su vehículo de lujo Porsche Cayenne, de color bronce, sin placas inscritas.
En la casa se encontraban al menos cinco hombres, sumando a un colombiano apodado "El Parce" y otro apodado "Frank", con armas de fuego de grueso calibre, incluidos fusiles de asalto. La tercera mujer se retiró del lugar. Kristel y Nahomy se quedaron solas con los hombres.
Más adelante, durante la madrugada, actuando con superioridad numérica y armas de fuego, anularon cualquier posibilidad de defensa de las víctimas y les dieron muerte, según la Fiscalía.
Aunque los cuerpos nunca fueron recuperados, las pruebas científicas con luminol y el perro especializado "Bako" revelaron un escenario extremadamente violento, incompatible con la vida. Se detectó abundante sangre humana, lavada con detergente en casi todos los aposentos: cuartos, baño, cocina, pasillo y patio.
Los análisis de ADN confirmaron que las muestras de sangre correspondían a Nahomy y a Kristel. Las pericias biológicas identificaron patrones de arrastre de cuerpos hacia el exterior y patrones de proyección de sangre a alta velocidad, en forma de neblina, lo que evidenció que las víctimas sufrieron heridas graves estando vivas y que se pudo haber utilizado maquinaria pesada o herramientas.
Las cámaras de seguridad registraron al Porsche Cayenne y al Suzuki Baleno huyendo del sitio a alta velocidad, pero el Porsche regresó a la casa. Descendieron dos hombres con bolsas en las manos para limpiar la escena y remover evidencias, como el grabador de las cámaras de seguridad de la casa, para lo cual escalaron al cielo raso, dejando huellas de sangre.
Cerca de las 5:20 a. m., los sujetos regresaron en un Nissan B14 verde, propiedad de Luna Valle. Minutos después, el vehículo salió visiblemente "sentado" por el peso en la parte trasera, dirigiéndose hacia Santa Rosa de Limón, donde se presume que los cuerpos fueron ocultados o quemados en una finca para asegurar la impunidad.
Horas más tarde, un camión de mudanza retiró todo el menaje y los muebles de la casa para dejarla completamente vacía, abandonando los enseres en la vía pública.
Venegas Porras huyó inicialmente a Panamá y posteriormente regresó al país para abordar un vuelo con destino a Colombia pero fue detenido en el Aeropuerto Juan Santamaría. En la apertura de su teléfono se hallaron mensajes donde admitía que las víctimas habían sido asesinadas, picadas, quemadas y enterradas en una finca.
Vanegas Sánchez huyó a Tres Ríos, Cartago. Ocultó su Porsche Cayenne en un parqueo público de Alajuelita y le cambió el color de bronce a blanco para intentar venderlo. Posteriormente, fue detenido por las autoridades.







