“Mi temor es morirme antes de limpiar mi imagen”, afirma Harry Bodaan ante jueces
“Estas acusaciones falsas son una parodia de película de Steven Spielberg”, sostiene imputado
(CRHoy.com) "Mi temor es morirme antes de limpiar mi imagen".
De esa manera culminó el empresario Harry Bodaan su primer día de declaración la tarde de este lunes en el juicio que se le sigue por su supuesta participación en el homicidio de la doctora María Luisa Cedeño.
Por cerca de hora y media, el imputado se refirió a los hechos que se le achacan e incluso mostró su anuencia a responder preguntas de las partes involucradas en el debate. Ello inició con un interrogatorio de su defensor, Hugo Navas, en el que se abordó su relación con los otros encartados, el bailarín Teodoro Herrera y el administrador Luis Carlos Miranda; así como con la víctima, a quien afirma no haber conocido.
Reiteradamente, el sospechoso rechazó que tuviera alguna implicación en el asesinato. En ese sentido, envió un mensaje a su familia y allegados, toda vez que, por ejemplo, aseguró que aún no encuentra la forma de explicar a su hermana por qué está preso.
"Estas acusaciones falsas son una parodia de película de Steven Spielberg", sostuvo el encartado.
"¿Por qué estoy yo aquí? Creo que la respuesta es simple: es por dinero", reflexionó.
En ese sentido insistió en que ha estado preso a pesar de que es inocente. Alegó que esta situación ha devastado a sus familiares y lo ha afectado en su salud, toda vez que considera que no ha podido recibir el tratamiento que requiere para sus siete padecimientos, ni la terapia y la alimentación oportuna para las operaciones a las que ha sido sometido, mientras descuenta prisión preventiva.
Al final de la audiencia, se dijo aliviado por quitarse "una montaña" de encima, en referencia a una declaración que afirmó quería hacer desde hace 16 meses.
Relaciones cercanas
Harry Bodaan refirió, ante consultas de su abogado Hugo Navas, que tanto Teodoro Herrera como Luis Carlos Miranda estaban en su hotel, La Mansión Inn, en playa Manuel Antonio, Quepos, durante la noche del 20 de julio de 2020, cuando ocurrió el crimen.
Sobre el primero, destacó que lo conoció porque era bartender en un club en San José y posteriormente le pidió trabajo. Laboró en tres temporadas; dos veces renunció y la tercera fue despedido con motivo de las restricciones impuestas por el Gobierno de la República durante el estado de emergencia nacional por el COVID-19. Pese al cese, le permitió quedarse en la habitación 21, junto a su guarda de seguridad. Lo destacó como un buen trabajador, al tiempo que reconoció que existían rumores por consumo de drogas; situación que nunca pudo constatar.
Del segundo explicó que tuvo contactos cuando abrió el alojamiento turístico en el 2000, ya que constantemente lo visitaba con amigos. Además, este era amigo de uno de los asistentes administrativos que tuvo en el hotel. El endilgado agregó que tenía unos 13 años de no tener contacto con él, pero que este le escribió y le propuso visitar el alojamiento para ponerse al día. Posteriormente, este le asistió con labores de mercadeo y de nómadas digitales de La Mansión, por lo que le permitió quedarse en un cuarto sin que tuviera que cancelar más que la comida y las bebidas que consumiera. Destacó que este le asistió en la coordinación de una teleconferencia con una comitiva de China, durante la mañana del día del hecho y hasta el mediodía, cuando fue informado sobre el hallazgo del cuerpo.
También se refirió sobre el vigilante del hotel, a quien únicamente identificó como Cristopher, y de quien aseguró no tenerle confianza por "brocha", pero a quien reconoció como un buen botones. Relató que este tenía asignado la misma habitación de Herrera, sin embargo, estos no se llevaban bien y en determinado momento, el primero se cambió de cuarto sin autorización o conocimiento de Bodaan.
La Fiscalía de Quepos y Parrita acusó el 12 de setiembre -en grado "coautoría"- a Herrera, Bodaan y Miranda por el homicidio de Cedeño, ocurrido el 20 de julio de 2020 en la habitación 3 del hotel La Mansión Inn.
Al primero además se le atribuye una aparente violación calificada de la mujer, por la que se señala como cómplices a los otros dos sujetos.
La muerte de la doctora fue ocasionada por una lesión en el cuello que derivó de la compresión de su cuello así como de una golpiza "cruel y despiadada". El cuerpo además presentaba cuatro mordeduras, contusiones, fracturas, golpes y rasguños.
Sin embargo, desde entonces la parte acusadora sostiene que el cuerpo y la escena fueron manipulados, en el tanto que los restos de la especialista médica fueron lavados en un baño, al tiempo que en las mordeduras, los análisis genéticos determinaron que en las heridas se encontró la saliva de la propia víctima.
