Menos del 10% de mujeres lograron adherirse a tratamiento de pérdida de peso, según estudio

Un estudio universitario determinó que durante el 2024 apenas un 6,67% de las pacientes con obesidad que asistieron a la Clínica de Nutrición de la Universidad Hispanoamericana (UH) logró adherirse al tratamiento nutricional.
El hallazgo evidencia que la baja asistencia a los controles reduce de forma significativa las posibilidades clínicas de mejorar la evolución del estado nutricional de las mujeres con obesidad.
La investigación, titulada "Relación entre la cantidad de consultas asistidas y la evolución del estado nutricional para la determinación de las adherencias al tratamiento nutricional en mujeres con obesidad de 18 a 60 años", fue desarrollada por Abigail Umaña.
"Este estudio mide la consistencia en la asistencia a las citas y la evolución del estado nutricional para aportar evidencia local sobre la importancia de la adherencia terapéutica en programas de intervención nutricional", explicó Umaña.
El resultado se alinea con una tendencia nacional: entre 2020 y 2023, el ausentismo de pacientes de ambos sexos en citas de Nutrición y Medicina-Nutrición de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aumentó un 124 %.
Metodología
El estudio analizó 135 expedientes de mujeres entre 18 y 60 años atendidas durante 2024 por docentes y estudiantes avanzados de la Clínica de Nutrición de la UH.
La investigación se centró exclusivamente en mujeres debido a que el Atlas de la Obesidad 2022 de la Federación Mundial de Obesidad proyecta a Costa Rica en el noveno lugar entre los 10 países de América con mayor prevalencia de obesidad femenina para el 2030.
Del total de pacientes, el 78 % tenía entre 18 y 50 años y provenía principalmente de Cartago, Limón, Heredia y San José. En cuanto al nivel educativo, el 36 % contaba con bachillerato universitario, el 26 % con secundaria y el 17 % con licenciatura.
Respecto a la condición clínica, 74 mujeres presentaban obesidad grado 1, 37 obesidad grado 2 y 24 obesidad grado 3.
Principales hallazgos
Para medir el compromiso con el tratamiento, la investigadora diseñó una matriz que contabilizó las citas programadas y asistidas, así como la evolución del estado nutricional, con el fin de determinar el nivel de adherencia.
De las 135 pacientes analizadas, solo 31 asistieron al 100 % de las citas programadas. La mayor variabilidad se observó en quienes agendaron entre cuatro y siete consultas, lo que reflejó patrones de asistencia poco consistentes.
Según Umaña, estas conductas podrían estar relacionadas con factores motivacionales, económicos, apoyo familiar y distancia al centro de atención.
Al analizar los resultados según el grado de obesidad, las pacientes con obesidad grado 1 mostraron la mayor proporción de reducción de peso, con 22 casos. En obesidad grado 2, 11 mujeres evidenciaron avances.
En contraste, en el grupo con obesidad grado 3 se observó un comportamiento distinto: aunque seis pacientes redujeron peso, nueve lo aumentaron, lo que representó el mayor número de casos con incremento de peso entre todos los grupos.
"El análisis sugiere que a mayor grado de obesidad, más complejo se vuelve el proceso de pérdida de peso, lo que reafirma la necesidad de intervenciones nutricionales progresivas, sostenibles y adaptadas al contexto clínico de cada paciente", indicó la investigadora.
El análisis del déficit calórico mostró que los rangos de 101 a 300 kilocalorías y de 301 a 500 kilocalorías concentraron la mayor cantidad de casos, con 40 pacientes en cada grupo, lo que sugiere que estos niveles son los más prescritos o mejor tolerados.
Al relacionar el número de citas asistidas con la evolución nutricional, el estudio concluyó que solo nueve mujeres cumplieron con el tratamiento. La mayoría presentó una adherencia baja (85 pacientes), seguida por un grupo de adherencia media (41).
Factores y recomendaciones
Para Umaña, la baja adherencia no se explica únicamente por falta de conocimiento técnico. "Influyen factores como expectativas poco realistas, ansiedad, desmotivación y baja autoestima, que afectan la capacidad de sostener cambios en la ingesta energética y en los hábitos alimentarios", señaló.
Entre las recomendaciones para revertir esta situación, la investigadora destaca la necesidad de un abordaje interdisciplinario con énfasis en el apoyo motivacional, el establecimiento de objetivos claros en cada consulta, la empatía del profesional y la asistencia mínima a cinco citas para lograr mejoras sostenidas.
"La obesidad no se vence con dietas extremas, sino con constancia y acompañamiento. La nutrición clínica no es solo números, es esperanza, acompañamiento y transformación", concluyó Umaña.