Médicos advierten sobre riesgos a la salud por desorden alimenticio en Semana Santa

Salir de la rutina en Semana Santa no solo implica cambiar de entorno. También supone modificar horarios, porciones y tipos de alimentos, muchas veces sin planificación.
El Colegio de Médicos y Cirujanos advirtió que este desorden, junto al calor y las largas jornadas fuera de casa, eleva el riesgo de problemas digestivos, deshidratación y descompensaciones en personas con enfermedades crónicas.
La entidad señaló que mantener una estructura básica de alimentación reduce estos riesgos. Sostener los tiempos de desayuno, almuerzo, cena y meriendas, y evitar cambios bruscos en las cantidades, ayuda al organismo a adaptarse mejor durante el descanso.
También recomendó elegir comidas balanceadas con vegetales, proteínas, harinas y lácteos, incluso fuera de casa. Aconsejó limitar frituras, comidas rápidas y alimentos con alto contenido de sodio.
En destinos turísticos, sobre todo en zonas de playa, surgen otros riesgos que suelen pasar desapercibidos. El consumo de alimentos crudos, como mariscos o ceviches, y bebidas con hielo de procedencia desconocida aumenta la probabilidad de intoxicaciones gastrointestinales.
Por ello, se recomienda optar por alimentos bien cocidos y bebidas seguras.
El especialista en nutriología clínica, Mauricio Barahona, indicó que la clave no está en restringir, sino en mantener hábitos.
"Entre más parecida sea la alimentación a la que la persona tiene en casa, menor es el riesgo de problemas digestivos o metabólicos. El cuerpo resiente los cambios bruscos, especialmente en vacaciones", afirmó.
Los viajes largos también impactan la salud. Pasar varias horas sin comer o reducir la ingesta de líquidos, ya sea por comodidad o para evitar paradas, puede afectar la hidratación y los niveles de glucosa. Esto es más delicado en personas con diabetes u otros trastornos metabólicos. Ante esto, se recomienda llevar meriendas y planificar las comidas durante el trayecto.
Otro error frecuente en climas cálidos es esperar a tener sed para hidratarse. La menor frecuencia de orina, la sequedad en la boca y la fatiga son señales tempranas de deshidratación. La recomendación es ingerir líquidos de forma constante, incluso sin sed.
Idealmente, cada dos horas cuando se está al aire libre o bajo el sol.
El Colegio también insistió en no suspender tratamientos durante las vacaciones. Indicó que es común que pacientes con enfermedades crónicas olviden, reduzcan o interrumpan sus medicamentos.
El presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos, Elliott Garita, subrayó la necesidad de mantener la continuidad terapéutica.
Garita Jiménez recomendó calcular con anticipación la cantidad de medicamentos necesarios para todo el periodo fuera de casa. También pidió respetar los horarios habituales de administración.
Este cuidado es clave en niños, adultos mayores y personas con diabetes, hipertensión o enfermedades metabólicas.
El Colegio concluyó que mantener hábitos básicos es clave. Comer de forma ordenada, hidratarse a tiempo y cumplir con los tratamientos médicos permite evitar emergencias o complicaciones durante el descanso.