Más del 40% de estudiantes del país se encuentran en condición de pobreza
Baja inversión educativa
Estudiantes que asisten a centros educativos con apenas 2 cuadernos, sin zapatos escolares y con el mismo uniforme del año anterior, es parte de la realidad que viven cientos de escolares y colegiales.
Según el Programa Estado de la Educación (PEE), en su reciente informe, poco más del 40% de los estudiantes entre los 5 y 18 años que asisten a centros educativos públicos se encuentran en situación de pobreza.
"La caída de la inversión afecta de forma directa a los estudiantes de mayor vulnerabilidad, tradicionalmente a los que han sido beneficiados con los programas de equidad del ministerio", señaló la investigadora, Isabel Román a los diputados en la Asamblea Legislativa.
Este punto fue recientemente discutido en el congreso, ya que los legisladores pidieron a las investigadoras del Estado de la Educación que ahondaran sobre los hallazgos del informe.
Ante esto, Román destacó que sería poco más de la mitad de jóvenes que asisten a centros educativos públicos que se encuentran en condiciones vulnerables y alertó que la poca inversión en educación va a acrecentar este número.
El acceso total a escuelas y colegios no es una realidad igualitaria para todos, porque hay un número importante de niños y adolescentes que carecen de herramientas para lograr acceder a una educación de calidad.

En el IX Informe que fue presentado en este año, se señala que el debilitamiento de la inversión educativa afecta principalmente a poblaciones más vulnerables.
De hecho, el presupuesto asignado al Ministerio de Educación Pública (MEP), para este próximo año, será el más bajo en relación con el PIB en la última década.
En total, serán ¢2.601.664,0 millones (¢2,6 billones) con lo que el ministerio deberá atender a 896.820 estudiantes, según las proyecciones que tienen las autoridades educativas.
La cifra anterior representa un decrecimiento del 1,2% en comparación con el presupuesto inicial del 2022, lo cual muestra un incumplimiento constitucional al no alcanzar el objetivo del 8% del PIB destinado a la educación.
Asimismo, según datos del PEE, en términos reales, la inversión social en educación por habitante cayó un 6,4% en el período 2017-2021.
Esto ha impactado los programas de equidad que promueven el acceso y permanencia de la población estudiantil en condición de pobreza en el sistema educativo.
"En el 2015, el país invirtió 181 mil millones de colones en programas de equidad; en 2019, alcanzó su punto más alto, 268 mil millones; y, actualmente, el monto estimado es de 197 mil millones.
Es decir, en cuatro años estos programas habrían perdido cerca de una cuarta parte de su poder adquisitivo", señala el investigador del programa, Dagoberto Murillo.
El decrecimiento en el presupuesto para educación compromete significativamente el potencial de crecimiento económico y desarrollo futuro del país
"Hay que alcanzar de manera paulatina ese 8%. Si este país no entiende que invertir en educación es un antídoto contra la violencia y el narcotráfico, significa que estamos perdiendo una perspectiva estratégica fundamental", puntualizó Román.
Pobreza, factor de exclusión educativa
En el complejo panorama de la educación, la pobreza emerge como uno de los principales factores que contribuyen a la exclusión de estudiantes del sistema educativo.
Este desafío, que se escapa del control de los propios jóvenes, exige respuestas eficientes por parte del sistema educativo para prevenir y abordar la exclusión.
La herramienta que implementa el MEP para estos casos es el sistema de alerta temprana, donde se trata de identificar las circunstancias que podría provocar la exclusión.
"El sistema de alerta temprana tiene aproximadamente 79 variables, dentro de las cuales hemos ido agrupando por dimensiones.
Entre ellas, está la de carácter socioeconómico, donde ahí entra el tema del ingreso familiar, pobreza, alguna transferencia monetaria condicionada como el IMAS", explicó el coordinador de la Unidad para la Permanencia, Reincorporación y Éxito Educativo (UPRE) del MEP, Irving Fernández.
Ante la falta de recursos económicos, muchos jóvenes optan por darse de baja de los centros educativos.
De acuerdo con los últimos datos brindados por el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), se han identificado, aproximadamente, poco más de 284 mil jóvenes en pobreza extrema y 249 mil en pobreza básica.

Pobreza de aprendizajes
La pobreza no solo se traduce a números, sino, también, en el aprendizaje en las aulas.
Actualmente, el país se encuentra en una condición crítica en pobreza de aprendizajes, producto del grave apagón educativo experimentado entre el 2018 y 2021.
"La mayoría de docentes encuestadas considera que sus estudiantes poseen competencias en escritura y lectura por debajo de su nivel educativo y edad", destaca el informe presentado en este año.
El IX informe dio a conocer que, de un total de 492 docentes de cuarto año de escuela consultados, el 62% aseguró que la mayoría de sus estudiantes no son capaces de reconocer los temas centrales de un texto ni leer con fluidez.
A su vez, en la escritura, casi el 70% de los docentes señalan que las deficiencias de aprendizaje en los estudiantes están marcadas tanto en la escritura del texto, como en el uso de la puntuación.
Esto refleja una decadencia notoria en la calidad de aprendizaje que ha estado recibiendo el estudiantado en los últimos años.
La crisis de aprendizaje evidenciada, destaca la necesidad urgente de abordar las deficiencias educativas que han surgido en el periodo del apagón educativo, esto a través de acciones que pueda mitigar el crecimiento de población estudiantil con rezago educativo, así como por la calidad en educación que los mismos merecen.
