Más de $30 millones para enfrentar el cambio climático en Guanacaste siguen sin ejecutarse
La iniciativa del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) busca ayudar a productores y comunidades de Guanacaste a enfrentar sequías, lluvias extremas y falta de agua. Al 30 de junio solo había utilizado el 1,16% del financiamiento disponible y aún no contaba con metas anuales para Costa Rica.

Un programa del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) destinado a preparar a productores y comunidades de Guanacaste ante los efectos del cambio climático mantiene más de $30,6 millones sin ejecutar en Costa Rica, pese a que arrancó desde febrero de 2024.
El proyecto se denomina Programa de Adaptación basada en Ecosistemas para aumentar la resiliencia climática en el Corredor Seco Centroamericano y las zonas áridas de República Dominicana.
La iniciativa contempla sistemas para recoger y almacenar agua de lluvia, protección de bosques, recuperación de suelos y mejores prácticas agrícolas. También ofrecerá créditos, ayudas económicas y capacitación.
No obstante, las inversiones directas en las comunidades comenzarán hasta 2027.
El programa tampoco cuenta todavía con metas anuales para Costa Rica. Aún debe definir dónde intervendrá, quiénes recibirán apoyo, cuáles medidas financiará y cuándo las ejecutará.
El proyecto se concentrará en 21 distritos de Liberia, Bagaces, Carrillo, Santa Cruz y Nicoya. Al 30 de junio de 2026, únicamente había utilizado $361.737. La cifra representa un 1,16% de los $31.013.229 disponibles mediante recursos no reembolsables, créditos y garantías, según información suministrada por el BCIE.
El presupuesto completo para Costa Rica es de $39.402.148 y se desarrollará en la cuenca del río Tempisque, en Guanacaste.
Actividades comenzaron en Costa Rica a finales de 2025
Aunque el programa regional comenzó formalmente el 5 de febrero de 2024, las actividades en Costa Rica arrancaron hasta el 3 de diciembre de 2025.
Ese día, el BCIE y el Gobierno firmaron un acuerdo para definir el aporte en especie del país.
Un día después se creó el Comité Consultivo Nacional. Costa Rica todavía no había conformado el comité encargado de coordinar el proyecto en el territorio al momento de la entrevista con la FAO.
Sin inversiones directas durante 2026
El BCIE informó que el programa se encuentra en una primera etapa de preparación. Durante este año elaboran el plan que determinará cómo utilizarán el dinero en la cuenca del río Tempisque.
El proceso incluye estudios sobre los riesgos provocados por el clima. También contempla conversaciones con productores, comunidades, gobiernos locales y otras organizaciones presentes en la zona.
La inversión en proyectos demostrativos y la entrega de recursos no reembolsables comenzarán en 2027. En ese mismo año se habilitarían las opciones de crédito y garantía.
"El plan es tener para finales de este año ese plan de adaptación finalizado, para que a inicios del año que viene podamos empezar la ejecución de la inversión ya en territorio", explicó Marta Moneo, coordinadora regional del proyecto en la Oficina Subregional de la FAO para Mesoamérica.
Moneo indicó que el equipo ya presentó los estudios sobre riesgos climáticos a productores, asociaciones y representantes gubernamentales en Guanacaste.
También trabaja en la selección de las instituciones financieras que participarán en la entrega de los recursos.
Metas todavía deben definirse
El programa aún no establece las metas que deberá cumplir Costa Rica cada año hasta 2031.
Estas se definirán mediante un plan de inversión. Para elaborarlo, las entidades consultarán a los grupos participantes y decidirán dónde, cuándo y de qué manera intervendrán.
Incluso algunas de las metas generales incluidas en el diseño del proyecto todavía deben confirmarse.
Por ejemplo, el programa calcula que intervendrá 2.423 hectáreas en la cuenca del río Tempisque. Las acciones incluirían protección de bosques, recuperación de terrenos y cuidado de las zonas donde se acumula el agua.
También se proyecta establecer plantaciones sostenibles y combinar árboles con cultivos y actividades ganaderas.
Las estimaciones iniciales incluyen 23 sistemas para recoger agua de lluvia en edificios comunitarios y 25 depósitos de agua para las comunidades.
Además, se contemplan 583 hectáreas de zonas de protección forestal, 250 hectáreas de bosques naturales protegidos o restaurados y 835 hectáreas de terrenos forestales recuperados.
Todas estas cifras están sujetas a revisión mediante el plan que se encuentra en preparación.
Ayudas y créditos para productores
El programa proyecta beneficiar directamente a 69.155 personas en Costa Rica. Otras 130.148 recibirían beneficios indirectos.
Estas estimaciones se realizaron durante el diseño del proyecto en 2021.
Los productores comerciales podrían acceder a préstamos y garantías para financiar inversiones que les ayuden a enfrentar los efectos del cambio climático.
Los productores de subsistencia, quienes tienen mayores dificultades para obtener y pagar un crédito, podrían recibir recursos no reembolsables. Es decir, ayudas que no tendrían que devolver.
Ambos grupos tendrían acceso a capacitación y asesoría técnica.
Entre las posibles inversiones se encuentran sistemas de riego eficiente, recolección y almacenamiento de agua de lluvia y uso de energía solar para bombear agua.
También se promoverían prácticas que combinan cultivos, árboles y, en algunos casos, ganado. Estas medidas buscan proteger los terrenos y mantener la producción de alimentos.
Moneo explicó que el proyecto debe identificar primero cuáles comunidades y productores enfrentan mayores dificultades.
El análisis tomará en cuenta el acceso a recursos básicos, insumos y asesoría técnica. También revisará si los productores pertenecen a alguna organización.
Con esa información se decidirá dónde utilizar las ayudas no reembolsables y en cuáles sectores podría funcionar una línea de crédito.
Programa regional dispone de $268,3 millones

El Programa Corredor Seco abarca Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana. Su finalización está prevista para el 5 de febrero de 2031.
El presupuesto regional alcanza los $268,3 millones.
La iniciativa prevé intervenir más de 20.500 kilómetros cuadrados.
Busca apoyar a comunidades rurales afectadas por sequías, lluvias extremas, daños ambientales y dificultades para producir alimentos.
Aunque la idea comenzó a desarrollarse en 2016, el Fondo Verde para el Clima aprobó formalmente el proyecto a finales de 2021.
Moneo explicó que fue necesario coordinar a siete países y alcanzar acuerdos entre ministerios, instituciones regionales, el BCIE y las organizaciones encargadas de ejecutar el programa.