Marina de Limón pondrá a prueba capacidad para transformar infraestructura en la provincia
La futura marina y terminal de cruceros de Limón pondrá a prueba la capacidad del país para transformar la infraestructura en esa provincia con el fin de crear los servicios complementarios para el éxito del proyecto.
La iniciativa promete tener un impacto económico millonario, pero igual de cuantiosa será la inversión para acondicionar a la ciudad con un nuevo hospital, nuevo aeropuerto, mejor conectividad, infraestructura de servicios básicos, seguridad y una ruta 32 en condiciones óptimas.
Algunos de estos proyectos están encaminados, pero los de más peso siguen sin concretarse. El gobierno local limonense y organizaciones de la provincia confían en que estén listos antes del inicio de operación de la marina.
Ciudad con débil infraestructura
Una marina por sí sola es insuficiente para atraer a un inversionista interesado en desarrollarla si no se complementa con servicios adicionales, según coincidieron las fuentes consultadas para este reportaje.
Grethel Fernández, directora ejecutiva de la Asociación de Concesionarios de Marinas Turísticas de Costa Rica y asesora legal de firma que realizó los estudios preliminares para la marina de Limón, conoce de primera mano las exigencias de un proyecto de esta escala. La Asociación agrupa a cinco marinas del país ubicadas en el Pacífico.
Los usuarios de las marinas suelen llegar vía aérea para lo cual se requiere un aeropuerto internacional moderno capaz de recibir vuelos internacionales. La llegada de más turistas exige mejoras en servicios de salud públicos y privados. Además, la posible conexión con otros lugares obliga a tener una ruta 32 fluida, tanto en el tramo ampliado como en el Zurquí.
Sin olvidar que la provincia sufre de condiciones de inseguridad mayores al promedio nacional y que hay deficiencias en la infraestructura para llevar agua a los habitantes.
Existen precedentes de licitaciones que se cayeron debido a algunos de estos problemas. El concurso del hospital de Limón a inicios de año terminó sin ofertas. Entre las razones que pesaron para que fuera poco atractivo estuvieron dificultades logísticas por los cierres frecuentes de la ruta 32 y la falta de seguridad.
"Cómo vamos a pensar en tener una marina si Limón está en estado grave en infraestructura". Carla Carranza, representante de la Federación de Trabajadores de Limón.
Randy Gordon, vicepresidente de la Cámara de Turismo, cree que se deberá construir una estrategia para que la marina atraiga a inversionistas. Una posibilidad es que el concesionario pida al país compromisos en el desarrollo de infraestructura. Un ejemplo fue la construcción del puerto de APM Terminals que vino junto con la ruta 257 que conecta la terminal con la ruta 32.
La Municipalidad de Limón es consciente de la necesidad de infraestructura en el cantón para acuerpar a la marina. La alcaldesa Ana Matarrita reconoció que existe un rezago y que la marina sin hospital ni aeropuerto no tendrá futuro, pero confía en que las promesas se harán realidad.
"Yo sí creo que antes de la marina podremos ver el hospital, un planeamiento para el aeropuerto, la capacidad instalada de agua y la ruta 32", afirmó Matarrita.
La presidenta de la República, Laura Fernández, admitió en su visita a la provincia que la marina como obra aislada no va a producir el efecto que se espera. La mandataria mencionó entre obras clave necesarias el nuevo aeropuerto, obras en el Zurquí, el hospital, concesiones en zona marítimo terrestre, el acueducto y energía eléctrica.
En la gira se anunció una inversión de $485 millones para desarrollar, entre otras obras, el proyecto Moín IV. Esta planta aumentará la capacidad eléctrica y entrará en operación en 2030.
Esperanza económica
Las organizaciones de la provincia están esperanzadas en que la marina y la terminal de cruceros cumplan con las promesas económicas que se anuncian.
El complejo se ubicará en 27 hectáreas de la actual terminal Hernán Garrón Salazar de Japdeva, en Limón centro. El proyecto implica una inversión de $900 millones, tendrá capacidad para atender a 10.000 turistas al día y generará 20.000 empleos en la etapa de construcción, según cifras oficiales.
La marina podrá recibir inicialmente de 86 a 116 barcos, con posibilidad de ampliarse a 144. Recibirá botes recreativos, deportivos y turísticos de diferentes dimensiones, incluyendo permanencia prolongada, en tránsito, operaciones chárter, turismo náutico y megayates. Mientras tanto, la terminal podrá acoger a tres cruceros a la vez.
Los cálculos indican que cada crucero deja en Limón unos $300.000 en divisas. El aumento en la llegada de turistas incrementará esos ingresos, pero el éxito dependerá de la estrategia del país para promocionar a Limón en las rutas de las navieras.
El caso de la marina será novedoso, pues el país carece de experiencia de un espacio como este en el Caribe. Los usuarios de estos sitios suelen ser de alto poder adquisitivo. La marina competirá en el mismo segmento de mercado que las del Pacífico, como pesca deportiva y yates de recreo. Fernández, de la Asociación, reconoció que faltan estudios para conocer las especies disponibles para pesca en el Caribe, pero la existencia de marinas en otros sitios de la región Caribe augura resultados positivos.
Entre las actividades con mayor potencial de encadenamiento están operadores turísticos, transporte, guías, gastronomía, comercio, artesanías y actividades culturales, así como los servicios asociados al turismo náutico. La terminal tendrá locales comerciales, áreas para artesanos, mercado abierto, gastronomía y espacios públicos.
"La marina conecta a Limón con el Caribe del mundo, nos posiciona como territorio y nos reta". Ana Matarrita, alcaldesa de Limón.
Randy Gordon, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Limón, cree que la marina traerá una oportunidad para aumentar la oferta de alojamientos y obligará a fortalecer el talento humano en nuevas competencias como inglés, servicio al cliente y ventas.
La Cámara proyecta que se ocuparán entre 800 y 1.000 empleos para la operación de la marina en áreas como personal de naviera, mantenimiento, combustible, comercio y hoteles. Uno de los retos será cerrar la brecha entre la preparación actual y los perfiles que se necesitarán.
El Gobierno anunció en Limón que el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) levantará una lista de empleos requeridos para la marina para identificar perfiles y generar capacitación.
Retos internos en Japdeva
Además de la infraestructura, el segundo gran reto que se visualiza es la adaptación que requerirá Japdeva por dos factores: la reglamentación de la ley y el personal interno.
La ley aprobada en junio, más que el visto bueno del proyecto, es una modificación para autorizar a Japdeva a establecer alianzas estratégicas con privados. Sin embargo, esta legislación debe concretarse en un reglamento.
La Asociación cree que será fundamental la transparencia en la selección de los socios estratégicos para evitar conflicto legales, así como conciliar la ley de marinas con la ley de Japdeva para evitar contradicciones.
Japdeva aseguró a este medio que actualmente se trabaja en la elaboración de esa reglamentación, para lo que tiene seis meses como plazo máximo.
La entidad desarrollará el proyecto por medio de una alianza estratégica. El privado deberá demostrar capacidad técnica, experiencia previa y solvencia financiera. El acuerdo incluirá diseño, construcción, operación y mantenimiento de la infraestructura. Japdeva mantendrá la autoridad portuaria y el dominio público.
Andrea Centeno, expresidenta de la institución, considera que la Junta deberá ampliar y especializar a su personal para supervisar y gestionar un proyecto de este tipo debido a que el turismo se convertirá en parte vital de su negocio. La institución tiene experiencia con cruceros, pero no con marinas.
Megaobra de largo plazo
Los limonenses aún deberán esperar algunos años para ver a la marina y la terminal operando.
El proyecto está en etapa de estructuración y elaboración del pliego de condiciones que definirá los requisitos para los potenciales aliados estratégicos. Para esta etapa se estima un plazo de entre ocho meses y un año antes de iniciar el concurso formal.
A eso se suma que hay expropiaciones pendientes. El área del proyecto está conformada por 11 terrenos, pero existen dos franjas de terreno que aún deben regularizarse, según consta en un acta de julio de la Junta de Japdeva.
El concesionario tendrá un plazo de cinco años para desarrollar la obra a partir de la orden de inicio. Además de la intervención en tierra, el proyecto requerirá de cuantiosos trabajos dentro del mar.
Centeno estimó que una primera etapa de la marina podría estar en operación dentro de unos cinco o seis años.
La exjerarca de Japdeva lamentó que la marina se haya incluido en la fracasada "ley jaguar", pues la discusión atrasó el avance del complejo que vive en promesas desde los años 90.









