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Mantener a los estudiantes en clases protege su salud física y mental, recomiendan especialistas

Por Ambar Segura | 22 de Feb. 2026 | 6:38 am

La permanencia de niños y adolescentes en el sistema educativo funciona como un factor directo de protección en su salud física, mental y social. De cara al inicio del curso lectivo el próximo 23 de febrero, el Colegio de Médicos y Cirujanos llamó a las familias a reforzar el acompañamiento y el vínculo con sus hijos para prevenir la deserción escolar y sus consecuencias.

La entidad advirtió que la desconexión escolar y la ruptura de la cohesión familiar incrementan la vulnerabilidad de los menores frente a problemas emocionales, consumo de sustancias y captación por estructuras criminales. Estas organizaciones suelen dirigirse a jóvenes con baja supervisión y escaso sentido de pertenencia.

"Cuando un estudiante abandona el sistema educativo, aumenta su exposición a entornos de violencia, a conductas de riesgo y a dinámicas que deterioran su bienestar integral. Permanecer en las aulas es una forma concreta de prevención", afirmó el presidente del Colegio, el Dr. Elliott Garita.

Mauricio Campos, psiquiatra, explicó que muchos adolescentes en situación de riesgo muestran señales emocionales y conductuales que no siempre se reconocen a tiempo. Entre estas mencionó:

  • Irritabilidad persistente.
  • Pérdida de motivación por el estudio.
  • Aislamiento.
  • Caída del rendimiento académico.
  • Impulsividad.
  • Vinculación con grupos negativos.

"Con frecuencia vemos que detrás del abandono escolar hay síntomas de ansiedad o depresión que se expresan a través de la conducta. Cuando el joven no encuentra escucha, límites claros y apoyo en su entorno cercano, puede buscar pertenencia en grupos que le ofrecen identidad y reconocimiento, aunque impliquen alto riesgo", indicó el especialista.

Campos recordó que el cerebro adolescente aún está en desarrollo, especialmente en las áreas relacionadas con el control de impulsos y la valoración de consecuencias, por lo que requieren acompañamiento sostenido. Subrayó que la comunicación asertiva implica escuchar, orientar y establecer límites protectores, no solo corregir.

El Colegio señaló que existen factores de riesgo claramente identificados, como la conflictividad familiar, la desunión en el hogar, el consumo problemático de alcohol o drogas en el entorno cercano y la ausencia de supervisión. En contraste, destacó que la comunicación cercana, la presencia activa de adultos responsables y la estructura familiar funcionan como barreras protectoras reales.

Los especialistas recomendaron a padres y encargados prestar atención a cambios marcados en la conducta o en el desempeño académico, desinterés repentino por asistir a clases, problemas disciplinarios reiterados y consumo temprano de alcohol o drogas. La búsqueda oportuna de apoyo profesional permite intervenir antes de que el deterioro sea mayor y ayuda a reencauzar al estudiante.

De cara al arranque del ciclo lectivo, el Colegio insistió en que el mayor factor protector no es extraordinario ni costoso: presencia adulta, seguimiento diario y conexión emocional. Según la entidad, un estudiante acompañado tiene más probabilidades de terminar el curso, y uno sostenido por su familia tiene más probabilidades de sostener su proyecto de vida.

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