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Maestra tuvo una segunda oportunidad de vida gracias a trasplante de corazón

Las complicaciones surgieron después de un episodio severo de COVID-19 en 2023

Por Ambar Segura | 27 de Feb. 2025 | 11:41 am

Karen Barillas, maestra, tuvo una segunda oportunidad de vida gracias a un trasplante de corazón, y hoy, en el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, recuerda aquel momento que cambió su destino.

Cuando desperté, lo primero que pensé fue: ¡estoy viva! Y de inmediato sentí cómo se movía mi nuevo corazón en mi pecho. Latía tan fuerte que hasta lo podía sentir, incluso veía cómo se levantaba mi pecho, relató Barillas.

Esta docente de primer grado en la escuela Los Ángeles de Cariari, en Guápiles, fue sometida a la cirugía en el Hospital Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia, una intervención que duró cerca de 10 horas.

Gracias a la donación de órganos, un año después de su trasplante, Karen pudo regresar a su labor de educar a niños.

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Una lucha contra el tiempo

Antes del trasplante, Karen vivió días de angustia, falta de aliento, cansancio extremo, visitas constantes a emergencias e incertidumbre ante una muerte inminente, pues su corazón se debilitaba cada vez más.

No es nada fácil llevar una vida normal y, en muy poco tiempo, tener que aceptar que se tiene una enfermedad que simplemente está acabando con tu vida poco a poco, expresó la joven.

Las complicaciones de salud de Karen surgieron tras un episodio severo de COVID-19 en 2023. Luego de superar la enfermedad, comenzó a experimentar un cansancio extremo y dificultad para respirar.

El Dr. José André Madrigal, coordinador del Programa Institucional de Donación y Trasplantes de Órganos y Tejidos de la CCSS, explicó que la única opción para Karen era recibir un trasplante de corazón.

Sin embargo, el camino no fue sencillo.

Me llamaron en tres ocasiones del hospital para decirme que había un donante. Teníamos que salir corriendo hacia San José, pero al llegar, por diferentes razones, como que el donante tenía algún daño en las arterias, no se podía concretar el trasplante. Fue hasta que me llamaron por cuarta vez cuando finalmente se pudo realizar la cirugía. Recuerdo bien cuando la coordinadora de donación del Calderón me dijo: 'Karen, este sí es su nuevo corazón', narró.

En la tercera ocasión que la llamaron, no pudo llegar debido al mal tiempo en la ruta 32. Por ello, cada vez que recibía la llamada del hospital, pedía a Dios que el trayecto no presentara inconvenientes.

Creo que Dios sí escuchó mis oraciones, porque esa carretera estaba totalmente despejada, no llovía y, aunque íbamos de noche, había claridad, sin derrumbes y casi sin carros. Era como ir en una pista, agregó.

Un nuevo comienzo

Después de la cirugía, lo primero que pidió fue ver a su mamá. Ocho días después, pudo bañarse por primera vez, lo que describió como "la sensación más placentera".

"Yo sentía que no tenía nada y que todo lo peor ya había pasado. Tenía fuerzas, podía respirar bien, realmente me sentía y me siento como nueva".

Karen reconoce que sin la donación de órganos, hoy no estaría viva.

Para mí, es un milagro y una bendición muy grande de parte de Dios. Gracias a todos los médicos que estuvieron involucrados en mi cirugía. Solo tengo gratitud para todos ellos y, por supuesto, también para la familia del donante, para quienes además tengo mi total admiración, aunque nunca los conoceré, concluyó.

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