Limitaciones económicas y violencia, provocan que madres adolescentes abandonen sus estudios

Embarazos en niñas y adolescentes disminuyeron en un 56% en 5 años

10 de Abr. 2022 | 12:18 am

(Imagen con fines ilustrativos)

(CRHoy.com).-Las limitaciones económicas y la violencia de género, así como otros factores externos, pueden llevar a las adolescentes madres y en condición de embarazo a abandonar sus estudios, según el Instituto Nacional de la Mujer (INAMU),

Para el año 2011, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, informó que aproximadamente 14 mil adolescentes quedaban embarazadas en Costa Rica cada año y de estas, cerca de 500 son menores de 15 años. En el mismo informe, se concluyó que este tipo de embarazos es uno de los mayores desafíos del país.

El pasado 23 de marzo el centro de Salud de Tibás informó que uno de los problemas que normalmente traen consigo los embarazos adolescentes, es el abandono o retraso de los estudios de las madres.

Otros desencadenantes para que estas jóvenes deban cesar o abandonar su preparación son el cuidado como responsabilidad única de la madre y la poca comprensión y abordaje adecuado de las implicaciones de parentalidad y maternidad adolescente.

Al mismo tiempo el INAMU, explica que existen limitaciones para las condiciones idóneas de la incorporación, permanencia y egreso de adolescentes embarazadas y madres.

Por otra parte, según el informe de Gestión Anual del 2021, la línea de reportes de atención telefónica del PANI, recibió llamadas de 79 madres adolescentes, para recibir apoyo por parte de esta institución.

La maternidad es un proceso que cambia la vida de la mujer, aún más, cuando se presenta en adolescentes. Gladys Jiménez, Ministra de Niñez y Adolescencia, explica que la maternidad en esta etapa de la vida coloca a las jóvenes ante situaciones que cambian sus proyectos de vida.

Entre ellos sus posibilidades de acceso a la educación, lo cual aumenta las posibilidades de pobreza y exclusión social y por eso enfatiza en la importancia de contar con programas preventivos y educativos, dirigidos a esta población.

Por su parte, el Ministerio de Educación Pública (MEP), califica a sus estudiantes como madres o estudiantes en condición de embarazo, para buscar brindar las facilidades requeridas, para que puedan terminar sus estudios.

Según la Ley de Protección a la Madre Adolescente, las diferentes instituciones públicas deben velar por la salud y la integridad de la madre y entre estas se encuentra el derecho de acceso a la educación.

La responsabilidad de un niño a su cargo, es muchas veces el determinante que no les permite continuar con sus estudios, por lo que el protocolo de atención del embarazo y maternidad en población de menores de edad insertas en el Sistema Educativo, establece que desde el MEP, se debe brindar información y apoyo sobre las alternativas de cuido, como  Centros Infantiles de Atención Integral (CINAI) Hogares Comunitarios, apoyo familiar o guarderías.

Apoyo institucional

Para el 2018, se registró un total de 11.153 madres, de las cuales el 13.8% fueron menores de edad y un 1.0% menores de 15 años.  Ante esta problemática y con el fin de garantizar el retorno de las madres a los centros educativos el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), presentó el Programa Adolescente Madre, el cual busca brindar beneficios económicos, para apoyar su permanencia en los centros educativos, al igual que información, acompañamiento e implementación de metodologías participativas para que mejoren la calidad de vida.

Por su parte en el año 2017 se aprobó el Programa de educación para la afectividad y sexualidad integral, que se enfoca en estudiantes de Educación Diversificada. Sin embargo, a pesar de que el programa lleva siendo implementado cinco años, el MEP no cuenta con investigaciones relacionadas a la efectividad del mismo.

La institución afirma que se ve su efectividad por una reducción en la tasa de embarazos adolescentes.

Al analizar las estadísticas del Fondo de Población de las Naciones Unidas, en el estudio llamado Sistema de Información estadística sobre nacimientos en niñas y adolescentes en Costa Rica, desde el año 2000-2020, al observar los casos de estadísticas en los embarazos adolescentes, del año 2016, antes de la implementación del programa del MEP, hasta el 2020, que corresponde al último año registrado en el informe, sí se observó una reducción aproximada del 56%.

Sin embargo, no puede atribuirse del todo que esta disminución se deba a la implementación de estas políticas, ya que hay muchos otros factores externos que pueden afectar y a pesar de haber disminuido los porcentajes.

La problemática sigue estando presente en el país, formando uno de los principales puntos que se deben tratar a nivel educación, porque para el 2020, la cifra sigue estando muy alta con 6.142 madres menores de 19 años, siendo 222 niñas menores de 14 años y 5 920, jóvenes entre los 15 y 19 años, formando el 10.2% de los casos totales de embarazos en el país.

Se ha observado una disminución de un 56% en la cantidad de madres niñas y adolescentes en un periodo de cinco años

Oportunidad para estudiar

En el PANI están conscientes de que la adolescencia es un período crucial en la vida y se experimentan cambios físicos, emocionales e intelectuales. Por esto, Jiménez, explicó que el embarazo en este periodo de la vida es uno de los desafíos más grandes del país, desde la perspectiva de los derechos de las personas jóvenes, la salud sexual y reproductiva, el desarrollo humano y la lucha contra la pobreza.

Ante la situación, el Ministerio de Educación Pública le permite a las madres cursar estudios en los colegios nocturnos o bachillerato por madurez, sin tomar en cuenta la edad, mientras el Instituto Nacional de las Mujeres, brinda asesoramiento y promueve acciones de capacitación en el fortalecimiento personal y social para adolescentes, lo cual garantiza que las embarazadas tengan el derecho de continuar con sus estudios.

Por su parte el INAMU se enfoca a trabajar en el área de prevención, con temas relacionados a la salud sexual y reproductiva, las relaciones impropias como causantes en algunos de los embarazos adolescentes y la violencia contra las mujeres.

Finalmente las instituciones hacen un llamado a las madres adolescentes o en condición de embarazo para retomar sus estudios, y aprovechar las diversas opciones que se ofrecen para jóvenes en esta condición, al mismo tiempo que se recuerda que detrás de cada deserción estudiantil existen múltiples factores, familiares y sociales, sin embargo, siempre es importante que las madres continúen con su proceso educativo para prevenir las diversas problemáticas sociales por las que se pueden ver afectadas.

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