Jeremy Buzano es condenado a 79 años de cárcel por femicidio de Nadia Peraza
Jeremy Mauricio Buzano Paisano fue condenado a 79 años de cárcel por el femicidio de la joven Nadia Jeanette Peraza Espinoza. Según la legislación costarricense, esta pena se reduce a 50 años por ser el máximo de prisión en Costa Rica.
Nadia era su expareja y madre de su hija. Buzano la asesinó y luego desmembró el cuerpo y puso los restos dentro de una refrigeradora.
También fue condenado por suplantación de identidad y estafa informática.
Se le impuso un pago por daño moral a la familia de Nadia de 125 millones de colones.
El Tribunal Penal de Heredia dictó la sentencia la tarde de este viernes, tras poco más de un mes de juicio. Además del femicidio, se le impusieron penas por delitos como sustracción patrimonial, estafa informática y suplantación de identidad.
El tribunal estuvo conformado por los jueces Hanzel Araya, Guillermo Arce y Andrea Fonseca.
El Tribunal Penal de Heredia dictó la sentencia la tarde de este viernes, tras poco más de un mes de juicio.
El femicidio de Nadia, de 22 años, conmocionó al país y expuso uno de los crímenes más macabros en la historia nacional. La muchacha fue vista por última vez entre el 20 y el 22 de febrero de 2024.
Su tío denunció su desaparición el 1.° de marzo, al señalar que no se presentó a trabajar ni regresó a su casa, lo cual era inusual.
Al ser consultado, Jeremy afirmó haber recibido un mensaje de texto de Nadia el 23 de febrero, en el que ella indicaba que estaba bien; no obstante, la autenticidad de ese mensaje fue cuestionada desde el inicio.
La investigación, a cargo del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Heredia, comenzó a revelar un complejo caso. Familiares y allegados —incluidos su madre, su padrastro, su exjefa y un allegado— quienes durante el juicio describieron una relación conflictiva marcada por agresiones físicas y psicológicas.
Los relatos señalaron que Jeremy ejercía conductas violentas y que Nadia fue agredida incluso durante el embarazo. El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) intervino previamente y retiró a la menor, quien quedó bajo custodia de la abuela materna debido a los episodios de violencia doméstica.
Un elemento clave en el debate fue el testimonio del arrendador del apartamento donde residía la pareja. Según relató, tras la desaparición de Nadia, Jeremy permaneció en el lugar hasta el 6 de abril de 2024, cuando se mudó y trasladó sus pertenencias en un camión de fletes, incluida una refrigeradora.
En febrero percibió un fuerte olor, lo que lo llevó a ingresar al apartamento y retirar una bolsa de basura que creyó contenía restos de comida descompuesta, la cual arrojó en un cafetal cercano.
El transportista contratado, quien realizó el traslado, confirmó que la refrigeradora era "sumamente pesada". Esta información permitió a los investigadores ubicar la nueva residencia de Jeremy, en María Auxiliadora de Heredia, donde el electrodoméstico fue localizado en el jardín.
El propietario del inmueble y su hijo, indicaron que la refrigeradora pertenecía a Jeremy y que de ella emanaba un mal olor persistente.
El 16 de mayo de 2024, Buzano Paisano se presentó en las oficinas del OIJ de Heredia. Entre sus pertenencias, se le decomisaron dos teléfonos celulares y una tarjeta bancaria del BAC a nombre de Peraza Espinoza.
Durante la reseña, se le observó una herida profunda en la palma de la mano izquierda, sobre la cual ofreció versiones contradictorias. Al día siguiente, el 17 de mayo, se realizó un allanamiento en la vivienda de María Auxiliadora.
Al abrir la refrigeradora, las autoridades confirmaron el hallazgo de restos humanos en avanzado estado de descomposición, envueltos en prendas de vestir y distribuidos en recipientes. El olor era intenso.
Uno de los habitantes de esa casa quien colaboró en la apertura, presentó náuseas. La patóloga forense, junto con el equipo de inspección, confirmó el hallazgo. De forma paralela, los investigadores localizaron en un cafetal cercano una bolsa con más restos humanos, incluidos fragmentos de tejido y parte de una mano.
La autopsia, realizada el 18 de mayo de 2024, evidenció la violencia del crimen. Los restos presentaban heridas cortantes y habían sido desmembrados y desollados.
La identificación se logró mediante la reconstrucción de tatuajes distintivos —un búho en una rama y un astronauta—, así como por odontología forense y lofoscopia.
El análisis de los dispositivos electrónicos reveló que, tras la muerte de Nadia, Jeremy utilizó sus redes sociales y su número telefónico para hacerse pasar por ella. Enviaba mensajes a familiares y amigos con el fin de simular que estaba con vida y desviar la atención.
Asimismo, se determinó que las comunicaciones posteriores al 24 de febrero se realizaron desde el teléfono de Jeremy.
Un análisis interdisciplinario del comportamiento criminal (EIACC) describió al imputado con posibles rasgos antisociales, narcisistas y sádicos, así como antecedentes de violencia intrafamiliar, consumo de sustancias y conductas de control.
Según la acusación, el desmembramiento del cuerpo habría respondido a una manifestación extrema de dominio y ocultamiento del crimen. También se encontraron indicios de canibalismo y necrofagia.
La Fiscalía Adjunta contra la Violencia de Género de Heredia formuló acusación por femicidio, sustracción patrimonial, estafa informática y suplantación de identidad. El Ministerio Público sostuvo que Jeremy sometió a la víctima a un ciclo de violencia, la asesinó, ocultó el cuerpo, se apropió de sus bienes y utilizó su identidad para engañar a su entorno.
