Jenny cambió la costura por la mecánica para sacar adelante a su familia
Ramonense es madre de 5 hombres y una niña de 10 años
Las dificultades que le presentó la vida, así como la necesidad de conseguir más ingresos porque sus hijos cada vez estaban más grandes, hizo que Jenny Vargas dejara el mundo de la costura para incursionar en la mecánica automotriz.
Tras esa decisión de vida, esta vecina de San Ramón ha logrado convertir su taller en uno de los más reconocidos de la zona y en 7 años de estar con este emprendimiento no ha parado de crecer.
Una oportunidad de ingresar al Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) hizo que le cambiara la vida a esta madre de 6 hijos, debido a que fue con esta institución que logró aprender todo lo que hoy en día pone en práctica en su propio negocio.
Eso sí, Jenny era consiente de las dificultades que iba a enfrentar por incursionar en un mundo relacionado con la población masculina, pero de igual manera esto no la frenó y poco a poco se ha ido abriendo paso.
"Yo soy mamá de 6 chicos, 5 varones ya casi adultos y una niña pequeñita de 10 años, en algún momento fui costurera, durante muchos años saqué a mis hijos adelante con la costura, pero ya conforme se fueron haciendo adolescentes el dinero dejó de alcanzar y había que ver qué más se hacía, en eso surgió la oportunidad de estudiar una carrera no tradicional, cuando me invitan al INA para ver las carreras no tradicionales yo iba pensando en la parte de tapicería, porque como yo ya tenía las máquinas de coser".
"Aparte del hecho de ser mujer, yo ya estaba grande, ya no era una chiquilla que iba a empezar a trabajar en otra cosa, entonces era un poco peligroso aventurarse, no solo por aventurarme en algo que no conocía, sino que iba a tener que empezar a estudiar, pero de igual forma me apunté y comencé con el proceso de selección y después de varias pruebas me llamaron y entonces comencé a estudiar mecánica automotriz", contó.
Debido a los desafíos que se le presentaron y las puertas que le cerraban en algunos talleres, la ramonense se arriesgó a abrir su propio local.
"Conforme iba aprendiendo comencé a buscar trabajo, para así poder comenzar a practicar, mucha gente me ayudó, pero también había gente que me decía que no era algo para mí, entonces yo vi que se me iba a complicar, entonces me puse a pensar y llegué a la conclusión que lo mejor era ponerme mi propio taller, entonces me tiré al agua".
"Ha sido toda una aventura, pero que ha dado muchos beneficios, ya el taller es uno de los fuertes de San Ramón, pasamos llenos, antes tenía solo 1 o 2 carros a la semana, y con eso me la jugaba, porque la costura había caído demasiado, era imposible mantener una familia con la costura", añadió.
Inicio complicado
Tras atreverse a comenzar con su propio taller, Jenny tuvo que pasar por el proceso de ir ganándose la confianza de las personas y así hacerse de una base de clientes.
Además, durante estos años también enfrentó una emergencia debido a un fuerte temporal de lluvias que hizo que el local que alquilaba se inundara.
"Yo empecé con el taller en el centro de San Ramón, pero a la par del taller había un terreno muy en alto y se vinieron unos temporales muy fuertes, eso fue hace como 4 o 5 años, entonces se inundó una parte del taller y por eso un carro se quedó atrapado adentro, entonces tuve que salir de ahí".
"Entonces se me ocurrió hacer un garaje a la par de mi casa y atender 1 o 2 carros, pero se ha hecho más grande y ahora caben 5 carros, poquito a poco lo fuimos ampliando", recordó.
Inspiración para su hija y apoyo a otras mujeres
Luego de 7 años de tener su propio negocio, Jenny ha hecho que su taller se convierta en un lugar donde otras mujeres puedan dar sus primeros pasos en el mundo de la mecánica.
Además, por haber logrado abrirse campo en este ámbito, todos sus hijos se sienten muy orgullosos de ver cómo su madre ha surgido en este ámbito.
"Mi hija se siente muy orgullosa, los varones también, siempre me hacen saber que están orgullosos".
"Yo trabajo todo el día, pero me despierto temprano para ir a dejar a mi hija a la escuela, regreso y me pongo a trabajar, en la tarde voy a recogerla, voy a como esté, llena de grasa, pero ella ha entendido".
"Nosotros aquí recibimos a practicantes del INA y del colegio técnico y trato de recibir mujeres, porque yo sé lo difícil que es para las mujeres en este campo, porque si yo no hubiera sido un poco peleona y ya grande, si yo hubiera sido una chiquilla no habría conseguido todo lo que he logrado", señaló.








