Jefes de fracción acuerdan bajar tono en plenario y agilizar proyectos
Horas después, Pilar Cisneros los criticó por perder el tiempo y no tener avances
El presidente del Congreso, Rodrigo Arias, y los 6 jefes de fracción, mantuvieron el jueves una reunión privada para buscar llegar a un acuerdo para bajar el tono de las discusiones y señalamientos en el plenario y agilizar las sesiones y el avance de los proyectos.
Arias solicitó la encerrona luego que el miércoles los señalamientos y subidas de tono aumentaron, tras la denuncia que hizo el verdiblanco Geison Valverde de haber recibido mensajes de amenaza a él y su familia, luego que él compartió el número privado de la oficialista Pilar Cisneros en plenario.
El clima de agresividad dentro del plenario obligó a Arias a buscar un acuerdo para no afectar más la labor e intentar que los proyectos avancen.
"Me parece que fue muy útil (la reunión) porque hemos permitido que cada uno exponga sus puntos de vista, que algunos roces se calmaran y yo insistí mucho en la actitud de cada uno y que estamos aquí para trabajar por el país y que esa es la responsabilidad primaria y espero que eso se mantenga y se tenga las intenciones de corregir el rumbo", explicó Arias.
Este mal ambiente es potenciado, además, por los ataques y críticas que cada miércoles se dan de parte del presidente Chaves a los diputados, que terminan respondiendo luego en el plenario.
Arias señaló también que él tomaría posiciones más severas para controlar estos enfrentamientos o ataques.
"Yo tengo un reglamento que puedo aplicar y he sido mucho más flexible de lo que el reglamento permite. Yo les dije que voy a hacer más estricto y que las intervenciones por el orden sean estrictamente por el orden y no se usen para sustituir el control político", afirmó.
El presidente del Congreso insiste que hay suficientes espacios ya definidos para que los diputados expongan situaciones del control político.
"Pero usar 2 minutos (del tiempo de palabra por "el orden") para otra cosa y hacer un ataque, lo que provoca es una guerra, entonces el otro responde y cuando yo veo la pantalla con 15 nombres, se vuelve inmanejable", agregó Arias.
Incluso el reglamento legislativo da el aval a Arias de ordenar apagar el micrófono al diputado que no se apegue a las reglas.
"Yo tengo la facultad y pedirles que no sigan hablando porque se están saliendo del orden y al final suspender la transmisión", indicó.
No normalizar ataques violentos
El jefe de fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), Óscar Izquierdo, mencionó que buscarán el diálogo constructivo, pero dejó claro que no permitirán que se normalicen los ataques violentos y que el Gobierno justifique esas afirmaciones.
"No vamos a normalizar nunca que los troles o quien sea este amenazando de muerte a un diputado, y que aquí en el plenario se diga que eso es consecuencia por hablar o cuestionar al Gobierno", afirmó.
Más críticas del oficialismo
Tras la reunión de los jefes de fracción, ya en la sesión del plenario, Arias tomó la palabra para señalar los alcances que se tuvieron.
La jefa del oficialismo, Pilar Cisneros, también tomó la palabra para decir que "no iba a echar más leña a la hoguera" y le habló al verdiblanco Valverde para decirle que, a pesar de haber violentado su derecho a la intimidad, le agradecía haber compartido su número de celular, porque recibió cerca de 100 mensajes que fueron positivos hacia ella.
Luego pidió ayuda para "trabajar juntos" e impulsar proyectos que ayuden a la provincia de Limón.
Valverde también hizo uso de la palabra para agradecer las palabras de Cisneros y sumarse al compromiso de un trabajo en conjunto.
Hasta ese momento todo parecía caminar en armonía en el plenario.
Sin embargo, luego del control político, se dieron varios recesos, más 2 conferencias de prensa y el reclamo de la fracción del Partido Liberal Progresista (PLP) porque el Gobierno no les convoca proyectos de ley.
Esto llevó a la diputada Cisneros a pedir la palabra para criticar a los diputados por lo que considera son las pérdidas de tiempo.
Señaló que hasta ese momento en esa semana no se había aprobado ningún proyecto de ley.
La discusión luego subió de nuevo de tono, por la discusión de un crédito por $400 millones, donde hay una divergencia, ya que la oposición quiere darle un 15% a la Caja y el Gobierno solo un 10%.
