Japdeva valora venta de grúas compradas por gobierno de Solís que dejan pérdidas por ¢910 millones al año
Tamaño hecho "a la medida" del puerto de Moín y alta depreciación de los equipos complicarían recuperar inversión

Las dos grúas Post-Panamax llegaron desde China a la terminal Gastón Kogan Kogan en Moín en agosto del 2017. Costaron más de ¢10.359 millones. Imagen cortesía de Japdeva.
(CRHoy.com) Andrea Centeno, presidenta ejecutiva de Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) asegura que todas las opciones están sobre la mesa, al analizar las acciones que podrían tomar para tratar de sacar a la institución de la profunda crisis económica que atraviesa.
Entre las opciones más realistas, está la venta de activos subutilizados y activos ociosos que tiene la institución, entre los cuales se encuentran las dos grúas Post-Panamax que compró la Administración de Luis Guillermo Solís Rivera por un costo superior a los ¢10.360 millones.
Las grúas no están siendo utilizadas ni la mitad de su capacidad y en lugar de generar ingresos, cierran el año con cientos de millones en pérdidas.
Por ejemplo, el año anterior la carga y descarga de contenedores dejó ingresos a la institución de alrededor de ¢870 millones, pero los gastos superaron los ¢1.780 millones. Las perdidas sumaron en ese periodo los ¢910 millones por los altos costos de mantenimiento, de la electricidad que consumen y de los salarios de los 10 operarios asignados.
Durante todo el 2020 solo movieron cerca de 22.000 contenedores, cuando podrían operar más de 45.000.
Las grúas son parte de una cartera de activos que superan los ¢250.000 millones y su venta podría convertirse en un ingreso que ayude a ir nivelando las deterioradas finanzas. Los gastos en la institución superan por mucho a los ingresos y por eso opera con un hueco en sus finanzas de más de ¢7.500 millones al año, con faltantes mensuales de ¢632 millones.
Según Centeno, actualmente trabajan en un estudio de revalorización de activos para actualizar la cifra de los ¢250.000 millones, también en un plan de activos ociosos para definir cuáles se pueden vender y finalmente en un estudio de depreciación de las grúas, para conocer cuál es el valor real tras cuatro años de uso parcial.
Venderlas es una idea que ya se ha valorado, pero enfrentan un enorme problema: fueron fabricadas para el tamaño específico, por lo que complicaría que otro puerto las pueda adaptar para utilizaras y además su valor actual, podría rondar la mitad del costo original.
"Previo a la pandemia hicimos exploraciones porque había iniciativas de desarrollar nuevos puertos en América Latina que podrían verse interesados en las grúas, pero hubo un problema y es que esas grúas tienen un tamaño especial hecho específicamente para el muelle de Japdeva, no son un tamaño estándar, si no que fueron construidas según las especificaciones del puerto (…) hay gente a la que no le gusta que uno diga que se ha pensando en venderlas, alquilarlas o desmantelarlas, pero es la realidad, hay que ver qué hacemos con ellas" indicó Centeno en entrevista con este medio.
Las grúas fueron adquiridas por la primera administración del Partido Acción Ciudadana (PAC) en octubre del 2015, pero llegaron al país hasta finales del 2017. Desde su compra se sabía que el muelle de Japdeva perdería más del 80% de la carga que movía por el contrato de concesión firmado con APM Terminals y que era probable que fueran subutilizadas.
Japdeva pasó de mover poco más de 620 mil contenedores en 2018, a tan solo 44.425 el año anterior. De esa totalidad, solo se pudieron utilizar las grúas en el movimiento de 22.103, ya que no toda la carga se adapta a las condiciones de los equipos.
Además de las grúas, la entidad podría vender más de sus activos, en un intento de encontrar el equilibrio en las finanzas.
"En la situación en la que está Japdeva, aquí ya no se veta ninguna idea, todas las exploramos. En este plan de valorización de activos no están solo las grúas, hay montacargas, equipo de atención en puerto que moviliza contenedores, camiones especiales, etc. Todos están pasando por esta lupa de análisis a ver qué podemos hacer con ellos" agregó la Jerarca.
¿Otras soluciones?

Andrea Centeno, presidenta ejecutiva de Japdeva. Foto: archivo CRH
Las posibilidades de que las dos grúas de Japdeva alcancen un balance entre el dinero que producen versus lo que gastan en un corto plazo y así se empiecen a reducir las millonarias pérdidas anuales son bajas.
La presidenta de la entidad acepta que difícilmente se logrará un equilibrio, pero hay varios escenarios que podrían llevar a que las pérdidas sean menores en caso de que no se quiera o no se puedan vender.
Uno de ellos sería una actualización de las tarifas que cobra el puerto a sus usuarios que actualmente estudia la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) y de leves aumentos en la cantidad de carga tras negociaciones que lleva adelante la institución.
"Japdeva desde el año 2000 no ha actualizado sus tarifas, en Aresep están haciendo un estudio de oficio de actualización tarifaria, y hemos trabajado con ellos. Dependiendo de lo que arroje el análisis del cambio de tarifas, podría ser que este escenario se modifique, ahí vamos a tener claridad de si hay algún cambio que nos permita cerrar un poco la brecha, pero para eso faltan meses".
Japdeva aplica actualmente un plan piloto de transbordo con un barco de pequeña envergadura donde pretendemos aumentar la utilización de las grúas. "Tenemos buques nuevos que hemos logrado captar en la promoción que estamos haciendo, y buscamos agregar unos cuantos más, no cierran la brecha, pero ayudan" concluyó Centeno.
A la institución le sobran aún cerca 200 personas que no han podido despedir dentro del plan de reestructuración.