Investigación contra pescador de Golfito requerido por la DEA prescribió en febrero, lleva 10 años en fuga
Organización usaba embarcaciones pesqueras con combustible exonerado para trasegar cargamentos de cocaína desde Ecuador y Colombia hasta el Pacífico Sur

La investigación judicial contra el pescador David Caballero Mesén, alias "Flaco", acusado de tráfico internacional de drogas y legitimación de capitales, prescribió el 11 de febrero después de que el imputado permaneciera más de 10 años prófugo de la justicia.
Caballero Mesén, vecino de Golfito, es requerido por la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) desde el 2014, cuando se desarticuló una estructura dedicada al trasiego de cocaína desde Ecuador y Colombia hacia el Pacífico Sur de Costa Rica. Posteriormente, trasladaban los cargamentos a El Salvador y Honduras, países a los que viajaba alias "Flaco".
De acuerdo con el expediente, la organización utilizaba embarcaciones pesqueras y lanchas rápidas, abastecidas con combustible exonerado en la Zona Sur, para movilizar la droga.
En una de las conversaciones intervenidas, Caballero Mesén dialogó con otros miembros del grupo sobre aspectos logísticos para zarpar. En ese intercambio mencionó la necesidad de contar con hielo y diésel, y señaló que aún debía coordinar con otro sujeto que sería también líder de la estructura.
Otro participante en la llamada aseguró que esos insumos eran suficientes y añadió la necesidad de gestionar trámites de exoneración. Según la conversación, dichas gestiones debían realizarse ante el Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), entidad a la que acudirían para obtener los documentos necesarios.
Además, los involucrados discutieron la posibilidad de verificar facturas y trámites pendientes mediante terceros, así como la forma en que Incopesca facilitaba ese tipo de gestiones.
El "Rey León"
En otra comunicación, Caballero Mesén conversó con un sospechoso que realizaba el alisto de la embarcación El Rey León. Durante el diálogo, ambos mencionan a una empresa exportadora de pescado, la cual —según comentan— podría estar vinculada a irregularidades en el manejo de combustible exonerado.
También discutieron aspectos de seguridad, como la presencia de guardas encargados del resguardo de la embarcación, así como trámites ante Incopesca para obtener el zarpe. En esa misma conversación se menciona otra embarcación, identificada como Capitán Bismark, la cual estaría lista para salir de puerto.
Incopesca gestiona la compra de combustible (gasolina y diésel) a precio competitivo para la flota pesquera comercial y turística nacional, permitiendo un ahorro significativo al sector. Para acceder al beneficio, los pescadores deben tramitar una solicitud con documentos como la factura del permisionario, zarpe o declaración jurada, y boleta de saldos.
Como parte de la investigación y según el expediente judicial, las autoridades identificaron un conjunto de embarcaciones presuntamente vinculadas a Caballero Mesén y su organización.
Entre estas figuran El Rey León (PG 6415), Kimberly I (PG 9141), La Pinta II (P10231), María Cristina II (PG1866), Paciencia (PG8567), The Blue Esmeral (PG8923), Anda (PG4542), Hilary (PG7769), Cornuda I (PG6934), Kinia Andrea (sin matrícula), Ángel del Mar IV (PQ 1691), Bella Cannan (PQ 5346) y Fisherman View Paradise I (sin matrícula).
Estas embarcaciones formaban parte de la logística marítima utilizada para el transporte y resguardo de cargamentos, así como para la movilización de los integrantes de la estructura criminal en el Pacífico Sur. Varias de ellas fueron fotografiabas en el muelle de Incopesca, como parte de los seguimientos y vigilancias entre el 2014 y 2016.

Sospechas de protección
Agentes de Interpol Costa Rica realizaron incursiones en playa Zancudo y zonas aledañas en los últimos meses, sin lograr ubicar al sospechoso. Información en poder de las autoridades indica que Caballero Mesén frecuenta la zona para visitar a sus hijos, lo que refuerza la hipótesis de que cuenta con algún tipo de protección.
Las sospechas apuntan no solo a vecinos, sino también a eventuales colaboradores dentro de cuerpos policiales, que le permitirían movilizarse sin ser detectado.
Incluso, fuentes judiciales indicaron a CRHoy que el imputado continuaría vinculado al tráfico internacional de drogas bajo la misma modalidad. El expediente también recoge evidencia de colaboración con funcionarios públicos, lo que habría permitido al grupo adelantarse a operativos.
Según la investigación, la organización contaba con el apoyo de al menos dos funcionarios del Ministerio de Seguridad Pública, específicamente del Servicio Nacional de Guardacostas. En una de las conversaciones, los sospechosos alertan sobre un operativo en el mar y solicitan informar a contactos dentro de Guardacostas para evitar inconvenientes.
Un informe del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) detalla que el Banco Nacional reportó a Caballero Mesén como asalariado. Para el 2014, trabajaba como guía turístico en la empresa Sport Fishing Bay y registraba ingresos mensuales de hasta ₡1.499.999.
No obstante, en el Registro de la Propiedad figura como dueño de dos embarcaciones, valoradas en aproximadamente ₡1 millón y ₡27 millones. Además, el expediente indica que, mediante familiares y testaferros, habría adquirido propiedades en playa Zancudo, un hotel en Pérez Zeledón y varios vehículos.
Al menos nueve integrantes de la organización criminal de Caballero Mesén se sometieron a procesos abreviados y actualmente cumplen condena por narcotráfico.