Identifican a una de las víctimas del triple homicidio en San Mateo
Andrey Castro Bonilla, de 46 años, es una de las víctimas del triple homicidio reportado la madrugada de este sábado en San Mateo de Alajuela. El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha realizado en las últimas horas diligencias para determinar cómo ocurrieron los hechos y quiénes fueron los responsables de maniatar y cubrir las cabezas de las víctimas.
Un allegado de Castro confirmó a este medio que él fue uno de los asesinados. Además, indicó que el pick-up volcado en la escena pertenece al hermano de la víctima.
También se conoció que Castro era cercano al Municipal Puntarenas, de la Segunda División B de la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (Linafa). Fuentes cercanas señalaron que mantenía un perfil bajo, al punto de que no le gustaba aparecer frente a las cámaras de los medios de comunicación. Era de quienes trabajaban tras bambalinas, como en la presentación del equipo en agosto de 2025, cuando no figuró en la mesa principal durante la presentación del cuerpo técnico, aunque sí asistió a la actividad.
Aun así, siempre estaba atento a las necesidades del equipo para apoyarlo. El club, por su parte, en las últimas horas cambió su foto de perfil al escudo en blanco y negro con un lazo negro en señal de luto, sin especificar a quién iba dirigido, y bloqueó los comentarios para evitar mensajes de los seguidores.
Asimismo, era dueño de un restaurante ubicado a pocos metros del muelle de cruceros y de un gimnasio en el centro de Puntarenas. Incluso, el local de comidas anunció en redes sociales que este domingo 29 de marzo permanecería cerrado por motivos de fuerza mayor.
También era propietario de un gimnasio llamado Privilege Fitness Club.
Agentes del OIJ realizaron en las últimas horas una diligencia de allanamiento en una propiedad en Puntarenas, ya que, en apariencia, sería el lugar donde estuvo una de las víctimas antes de su muerte. El objetivo es recolectar pruebas clave para el caso.
Los tres cuerpos fueron hallados a las 5:32 a. m. en una finca en el Monte del Aguacate. El dueño de la propiedad los encontró en un guindo de unos 50 metros de profundidad, junto al pick-up volcado. Las autoridades confirmaron que presentaban bolsas negras en la cabeza, amarradas con cinta, y que estaban atados de manos y pies.



