ICE cerró con pérdidas en cuatro de los últimos cinco años
En 2018 prácticamente duplicó el monto del déficit obtenido en 2014

La planta hidroeléctrica Reventazón no opera en un 100% de su capacidad. (Imagen cortesía de Aresep)
(CRHoy) A pesar de que en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) mantienen un discurso de mesura sobre su situación financiera, lo cierto es que los problemas no son nuevos, al punto que en cuatro de los últimos cinco años cerró con pérdidas netas.
Las cifras oficiales se desprenden de la comparecencia del director de la División Financiera del Instituto, Jesús Orozco, este jueves ante la Comisión de Ingreso, quien dentro de la documentación presentada mostró un cuadro donde se revela la verdadera situación de la entidad.
De la comparación histórica presentada por el funcionario, el primer año – 2014- el ICE cerró con pérdidas netas por ₡106.376 millones.
Para 2015 y 2016 la entidad logró encontrar el camino que la llevara de nuevo a flote para terminar este último año en números positivos con un excedente de ₡30.377 millones, pero nuevamente en 2017 y finalmente en 2018, volvió a caer en cifras negativas.
La situación empeoró tanto que en 2018 el monto de pérdidas prácticamente duplicó el déficit alcanzado inicialmente en 2014.
Esta situación no parece estar explicada necesariamente por una mala gestión en cuanto a la venta de sus servicios, los cuales siguen generando réditos.
Al ver las cifras de sus ingresos de operación se observa cierta estabilidad en el tiempo, aunque en 2014 hubo notoriamente mayores entradas.
Por su parte, los gastos de operación bajaron entre 2014 y 2016, lo que explica la mejora que hubo ese año en los resultados financieros; sin embargo, a partir de ese año volvieron a tener una tendencia alcista.
Como resultado final queda un balance de ingresos de operación contra gastos de operación todavía positivo, aunque con una riesgosa tendencia que dirige la línea hacia cero
¿Qué provoca entonces que el excedente neto haya sido negativo todos estos años?. Al incluir en la fórmula aspectos como los pagos de créditos y algunos fracasos de gestión que ha tenido la entidad, es en donde el resultado termina volviéndose en contra de la Institución.
Por un lado la cartera crediticia del ICE está compuesta en tres cuartas partes por préstamos en dólares, lo cual lo hace altamente volátil a los cambios del mercado.
Las devaluaciones del colón respecto al dólar de 2014 y de 2018 fueron especialmente fuertes contra la entidad, generándole pérdidas de 12 cifras sólo en este rubro.
"Las condiciones de esos créditos se presentan en condiciones competitivas, pero sí debemos tener conciencia de que se debe trabajar fuertemente en temas como la optimización del perfil de la deuda.. ya vimos el impacto", dijo Orozco.
Otro de los puntos que influyó para que se reportaran pérdidas netas de 2016 en adelante fue la entrada en operaciones de Reventazón, la cual, para colmo, opera a menos de la mitad de su capacidad.
El funcionario explicó que con la puesta en marcha de estos proyectos vienen también una serie de gastos adicionales que debe asumir la entidad como por ejemplo el mantenimiento, los pagos de las cuotas del crédito, personal, depreciación, entre otros.
Todo ello se suma al desafortunado final que tuvo el proyecto Diquís, que el año pasado fue enterrado por la entidad después de ser considerado durante años como una prioridad. Los $146 millones que se invirtieron en él, terminó contabilizándose como pérdida a partir de 2018.