Hospital San Juan de Dios estrena tecnología para detectar reflujo

Una cápsula inalámbrica del tamaño de un borrador de lápiz permitirá medir la acidez en el esófago durante dos a cuatro días para diagnosticar el reflujo.
El Hospital San Juan de Dios colocó por primera vez este dispositivo a una paciente de 71 años.
La cápsula, llamada Bravo, se fija temporalmente a la pared del esófago mediante una endoscopia, bajo sedación. Su uso permite que el paciente se vaya a casa sin una sonda que salga por la nariz, como ocurría con el método anterior.
El dispositivo registra los niveles de acidez durante un periodo de entre 48 y 96 horas. Al finalizar el estudio, se desprende por sí solo y el cuerpo lo elimina de forma natural a través del aparato digestivo.
La primera paciente fue Daisy Coghi, quien tiene una hernia hiatal y presenta mucha acidez después de consumir café, chile y preparaciones con tomate.
El Servicio de Gastroenterología le realizó dos procedimientos en una misma sesión de 45 minutos. Primero, el equipo utilizó una sonda llamada EndoFLIP para evaluar, en tiempo real, si el esófago se movía adecuadamente. Luego, le colocó la cápsula.
El gastroenterólogo Adrián Segura explicó que ambas técnicas son diferentes, pero se complementan. Según indicó, la cápsula permite vigilar el reflujo durante más tiempo y relacionarlo con los síntomas para obtener un diagnóstico más preciso.
Durante el estudio, el paciente lleva un receptor portátil en el que debe registrar los momentos en que siente acidez, tos, dolor en el pecho o eructos, entre otras molestias. Esa información ayuda al especialista a interpretar los resultados.
Walter Guevara, técnico en Gastroenterología, destacó la comodidad que ofrece el dispositivo.
Segura indicó que el reflujo es frecuente y puede causar una sensación de quemazón después de comer, durante el día o por la noche. En algunos casos, esa molestia despierta al paciente y se acompaña de tos.
El especialista advirtió que, sin tratamiento oportuno, la enfermedad puede provocar complicaciones en el esófago, como el esófago de Barrett, y en algunos casos asociarse con el desarrollo de un tipo de cáncer llamado adenocarcinoma.
Según María Eugenia Villalta, directora general del hospital, el San Juan de Dios es el único centro en Centroamérica que dispone tanto de EndoFLIP como de la cápsula Bravo.