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Hospital de Niños se deteriora tras 30 años de promesas incumplidas

Por Ambar Segura | 29 de Ene. 2026 | 3:34 am

Mientras las tuberías del Hospital Nacional de Niños (HNN) gotean aguas negras sobre áreas estériles y los sistemas eléctricos operan al borde del fallo, en los escritorios de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se ha desarrollado una crisis paralela. Se trata de una burocracia que gira en círculos desde hace casi 30 años.

Un informe de la Auditoría Interna, emitido el pasado 29 de noviembre, destapa la historia administrativa detrás del deterioro físico del hospital. El documento concluye que, entre 1997 y 2024, la institución ejecutó "seis períodos de acciones" y distintos planes para rescatar el edificio de Hospitalización.

Sin embargo, tras décadas de diagnósticos, consultorías y diseños, "la situación original no se ha atendido". Los sistemas críticos siguen sin renovarse.

Cuando se detectaron los primeros problemas graves en 1997, el edificio tenía 33 años de antigüedad. Hoy, la estructura supera los 60 años y la Auditoría califica la gestión para mejorarla como "ineficaz".

El "carrusel" de la ineficiencia

¿Por qué es tan difícil cambiar una tubería o un cableado en tres décadas? El informe apunta a una inestabilidad crónica en la gobernanza del proyecto. La renovación del hospital se ha convertido en una carrusel administrativo que pasa de una oficina a otra, obligando a reiniciar procesos de forma constante.

La cronología fiscalizada muestra un traspaso continuo de responsabilidades:

  • 2005-2008: El proyecto estuvo a cargo de la Dirección de Mantenimiento Institucional (DMI).
  • 2008-2014: Se trasladó a la Dirección de Arquitectura e Ingeniería (DAI).
  • 2015-2020: Pasó a manos de la Dirección de Administración de Proyectos Especiales (DAPE).
  • 2021-presente: Regresó nuevamente a la DAI.

La Auditoría advierte que la constante rotación de personal técnico, sumada a los cambios de unidades responsables, ha generado graves curvas de aprendizaje que prolongan la ejecución del plan. Cada vez que el expediente cambiaba de oficina, nuevos funcionarios debían estudiar el problema desde cero, lo cual dilató las soluciones reales.

Los millones "congelados"

El informe detalla ejemplos de burocracia que costaron oportunidades valiosas. El caso más ilustrativo ocurrió entre 2008 y 2009. Para entonces, la CCSS ya había logrado reservar $3,65 millones para renovar los sistemas hidrosanitarios, eléctricos y contra incendios.

El dinero estaba listo, pero nunca se usó. Según la investigación, cuando la DMI y el hospital intentaron definir el cartel de licitación, se toparon con un obstáculo de papel. Concluyeron que era necesario hacer "una nueva contratación" previa solo para integrar y unificar la información de tres diagnósticos que ya existían.

El presupuesto asignado para esos trabajos en específico no se ejecutó, mientras tanto, el riesgo de incendio y las fallas sanitarias seguían latentes.

Advertencia ignorada

Lo más alarmante para el ente auditor es que la administración conocía la gravedad del escenario desde hace 18 años. En 2006, mediante tres contrataciones directas, consultores externos evaluaron la infraestructura.

En 2006, los expertos concluyeron que las instalaciones estaban al final de su vida útil y que "el funcionamiento general del hospital estuvo en ruta crítica o a punto de colapso".

Pese a esta alerta temprana de "colapso", la respuesta institucional fue otra. La administración se sumergió en nuevos planes maestros, fases de preinversión y estudios de vulnerabilidad.

Sin rumbo ni liderazgo claro

El informe denuncia una "estructura organizativa y gobernanza débil" y critica duramente la "escasa participación de la Gerencia Médica".

En junio de 2024, tras el último cambio de mando en la DAI, el nuevo coordinador del proyecto afirmó que el concepto integral del plan "carece de sentido". Con ello, degradó la estrategia a un simple grupo de cuatro proyectos aislados, sin conexión entre sí.

Treinta años después de la primera señal de alarma, el Hospital de Niños tiene anaqueles llenos de estudios, planos y diagnósticos pagados con fondos públicos. Sin embargo, sus pacientes y médicos siguen esperando una solución real que no dependa de un nuevo trámite burocrático.

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