Guía rápida para detectar si su hijo sufre “bullying”
"No dar nada por sentado": siempre ir más allá en causas de comportamiento
Para los padres o madres es difícil determinar cuándo alguno de sus hijos es víctima de matonismo (bullying) en la escuela o el colegio.
Hay menores que se guardan todo y prefieren no exteriorizar lo que sucede por temor a regaños de familiares o represalias de compañeros.
Rocío Solís, jefa de la Contraloría de Derechos Estudiantiles del Ministerio de Educación Pública (MEP), enumeró una serie de recomendaciones para que los padres sean más 'maliciosos' y detecten si algo ocurre con sus hijos en las aulas.
"Debemos de prestar mucha atención. No podemos seguir pensando que esas situaciones son cosas de 'chiquitos' o 'muchachitos'. Hay una problemática fuerte en este tipo de hechos. Hay que tener claro que el acoso escolar se da dentro de las aulas y el centro educativo", apuntó Solís.
Pistas por si tengo un hijo en la escuela
Ropa sucia: indicador de que el menor puede ser maltratado o molestado por otros compañeros. Más, si ocurre constantemente.
Llega sin libros: otros compañeros se los esconden o se los botan con tal de molestar.
Sin merienda: regresan a casa sin lonchera o confiesan no haber comido los alimentos que les fueron enviados.
Con cosas perdidas: preste atención si constantemente pierde objetos o bienes con los que es enviado a la escuela. Puede ser señal de que otros niños se las quitan.
Llega con moretones o bajo de ánimo: clara señal de que puede ser objeto de maltrato físico por otros menores.
No quiere ir a clases: finge estar enfermo (dolor de estómago o de cabeza) con tal de quedarse en casa y evitar acudir a las lecciones. Vaya más allá y averigüe si obedece a alguna situación específica.
Pistas por si tengo un hijo en el colegio
Se encierra en el cuarto y no quiere salir: no es solo tema de adolescencia. Algunos jóvenes se escudan en la soledad para evitar contactos con terceros. Posible respuesta al matonismo en las aulas.
Cambia repentinamente el carácter: más agresivos de la cuenta o siempre a la defensiva. No se conforme con pensar que son temas de adolescencia. Puede ser una señal de alerta que algo mñas sucede.
Converse con ellos: no haga un interrogatorio al estilo 'dictatorial'. Dele la palabra al joven. Genere confianza y hable con franqueza. Así podría abrirse más y confesar lo que ocurre.
"Es importante ir a la institución educativa (escuela o colegio) para ver qué está pasando con mi hijo. Muchas veces ellos no lo van a decir. Conversen con sus hijos y averigüen qué está pasando. Los padres de familia no sabemos conversar, porque hacemos un interrogatorio", recomendó Solís.
Aunque los hijos estén en grados avanzados de la secundaria es clave hablar con directores, profesores guía u orientadores para conocer el desenvolvimiento en las aulas. Incluso, el llamado aplica para los mismos funcionarios de los centros educativos.
"Los profesores y las maestras tienen que hacer caso a lo que digan los niños y no descartar ninguna posibilidad. Para eso el MEP tiene un protocolo. Se debe trabajar con el llamado triángulo del 'bullying': víctima, victimario y observadores (en ocasiones, cómplices de lo que ocurre)", cerró la funcionaria.
En resumen, no podemos caer ignorancia y cerrar los ojos ante la realidad que se está viviendo.
