Gordo Julio amedrentaba a vecinos de barrio donde tenía búnkeres en San Francisco de Cartago
Una parte importante de los vecinos del Proyecto Manuel de Jesús Jiménez, en San Francisco de Cartago, vivía con temor ante la constante presencia de Julio Gómez Pérez, alias Gordo Julio, quien los amedrentaba al creerse dueño de ese barrio.
Las acciones de este joven de 30 años llegaron al punto de no permitir a los vecinos estacionar carros cerca de la casa de su mamá, en la cual vivió durante años, pero que ahora era utilizada como búnker.
Michael Soto, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), confirmó que Gómez "tenía un control completo de la cuadra", por lo que exigía que toda la calle alrededor de esa vivienda siempre tuviera espacio para estacionar sus carros.
"Dicho sea de paso son vehículos de alta gama y amedrentaba a las personas de este lugar para tener espacio para estos cuando llegaba a la vivienda", dijo.
Gordo Julio siempre se hacía acompañar por sujetos con armas de fuego, por lo que prácticamente lo que decía al vecindario se cumplía sin discusión. Muchos vecinos evitaban contradecirlo o encararlo para reclamar su derecho a ocupar espacio en la calle con otro vehículo.
Además, cuando este sujeto llegaba al lugar prácticamente se desplegaba un operativo de seguridad, pues recientemente en esa misma propiedad su hermano Jehison González Pérez, de 23 años, fue atacado a balazos.
El atentado lo dejó gravemente herido tras recibir impactos en una pierna y en el abdomen, por lo que tuvo que ser atendido en el Hospital Max Peralta.
El hecho ocurrió el 5 de marzo cerca del mediodía. Al conocer sobre la persona que estaban atendiendo, coordinaron con la policía para resguardar al personal y, por razones de seguridad, se determinó cerrar el servicio de emergencias durante gran parte de la tarde.
Ese ataque obedece a una disputa entre la banda de Gordo Julio y Los Maruja, un grupo liderado por dos hermanos de apellidos Sánchez.
El primer bando intenta meterse en sitios dominados por los hermanos; sin embargo, estos últimos han respondido con fuego.
La mayoría de los 23 homicidios que registra la provincia de Cartago este año son producto de este enfrentamiento armado en las calles, situación que mantiene en alerta a muchos vecinos de la zona.









