Gobierno guarda silencio sobre llamado a cuentas al representante diplomático en Nicaragua
Oscar Solís Rangel llega este lunes a Costa Rica para sostener reuniones con autoridades. CR Hoy preguntó desde el 12 de agosto por las razones de la decisión, pero la Casa Amarilla no responde

El gobierno mantiene silencio sobre las razones para llamar en consulta a su representante diplomático en Nicaragua, Oscar Solís Rangel, en momentos en que Costa Rica mantiene una posición crítica frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Solís Rangel, encargado de negocios a. i. de Costa Rica en Managua, debe permanecer en el país desde este lunes 24 y hasta el viernes 28 de agosto, según un acuerdo ejecutivo firmado por la presidenta Laura Fernández y la vicecanciller Adriana Bolaños.
El documento establece que el diplomático regresará a Costa Rica para "sostener reuniones de trabajo", pero no explica cuáles son los asuntos que motivaron su convocatoria.
Y, hasta este lunes, el gobierno tampoco lo ha explicado públicamente.
Este medio envió las primeras consultas a la Cancillería el pasado 12 de agosto para conocer las razones específicas del llamado a consultas. Este lunes 24, las consultas fueron reiteradas.
Desde entonces, se preguntó en reiteradas ocasiones cuál es el motivo de la decisión, qué temas serán abordados durante las reuniones y si la medida está relacionada con las recientes actuaciones del régimen de Ortega.
También se consultó si el Gobierno analiza algún cambio en el nivel de las relaciones diplomáticas con Nicaragua y si, una vez concluidas las reuniones, Solís Rangel regresará a Managua para continuar como encargado de negocios.
Las consultas permanecen sin respuesta en la Casa Amarilla.
Una medida diplomática con peso político
El llamado a consultas no equivale simplemente a convocar a un diplomático a una reunión.
En materia de relaciones internacionales, "llamar en consulta" significa que un Gobierno solicita a su embajador o representante diplomático que regrese temporalmente al país para recibir información de primera mano y conocer la dimensión exacta de una situación o problema surgido en el país donde está destacado.
Pero la medida tiene además una carga política y diplomática: constituye una herramienta mediante la cual un Estado puede expresar preocupación, desacuerdo o insatisfacción frente a otro Estado.
En el caso de Costa Rica y Nicaragua, sin embargo, el acuerdo ejecutivo no establece que el llamado a consultas constituya formalmente una protesta diplomática contra el régimen de Ortega. Tampoco anuncia una modificación en el nivel de las relaciones entre ambos países.
Lo que sí está claro es que la decisión ocurre en un contexto de crecientes cuestionamientos de Costa Rica al Gobierno de Ortega y Murillo.
En julio, durante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el canciller Manuel Tovar Rivera señaló la preocupación de Costa Rica por el deterioro de los derechos humanos y la democracia en Nicaragua y respaldó una declaración aprobada por ese organismo regional sobre la situación de ese país.
El canciller también hizo referencia a denuncias sobre detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, restricciones a las libertades fundamentales y persecución contra líderes religiosos y comunidades de fe en Nicaragua.
Además, expresó la "enorme preocupación" de Costa Rica por la creciente presencia de fuerzas militares rusas y de organizaciones terroristas en territorio nicaragüense, así como por el impacto regional de actividades ilícitas vinculadas con la minería ilegal en la zona fronteriza.
Tovar también condenó el asesinato del exmilitar nicaragüense y opositor Roberto Samcam, ocurrido en Costa Rica.
En ese escenario, el regreso temporal del representante costarricense en Managua adquiere una relevancia diplomática que el Gobierno no ha explicado.
Ocho años sin embajador
Costa Rica no tiene un embajador en Nicaragua desde agosto de 2018.
El último embajador costarricense en Managua fue Eduardo Trejos Lalli, durante la Administración de Carlos Alvarado Quesada (2018-2022).
Desde entonces, Costa Rica ha mantenido su representación diplomática en Nicaragua mediante un encargado de negocios.
Solís Rangel ocupa ese puesto desde noviembre de 2018.

