Gobierno continúa con cambios en el servicio exterior; 12 representantes han sido cesados
Cambios en el servicio exterior también implican gastos por traslado de menajes, que ya suman ¢68,5 millones entre abril y mayo
El Consejo de Gobierno acordó el cese de tres nuevos embajadores costarricenses acreditados en el exterior, con lo que ascienden a 12 los embajadores y representantes permanentes relevados entre enero y junio de este año, en medio del proceso de transición entre las administraciones de Rodrigo Chaves y Laura Fernández.
Los funcionarios cesados son Leah Venegas Corrales, embajadora de Costa Rica en Perú; Ana Gabriela Massey Machado, embajadora en Suiza; y Charles Hernández Viales, embajador en Honduras. En el caso de Massey, además de representar al país ante Suiza, ejercía como embajadora concurrente en Liechtenstein, Polonia y Ucrania.
Por su parte, Hernández y Venegas son funcionarios del Servicio Exterior de carrera, por lo que tras concluir sus funciones como embajadores deberán reincorporarse al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto en puestos que aún no han sido definidos por la Cancillería.
La situación de Massey es distinta, pues no pertenece a la carrera diplomática, por lo que su salida implica el cese de sus funciones como embajadora sin una eventual reubicación dentro de la estructura permanente del Ministerio.
Las nuevas salidas se suman a una serie de relevos diplomáticos aprobados durante los primeros meses de este año como parte del proceso de transición gubernamental y de renovación de representaciones costarricenses en el exterior.
Antes de estos movimientos ya habían sido cesados Lina Ajoy, embajadora en El Salvador; Christian Guillermet, representante permanente ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra; Adriana Murillo, embajadora en Chile; y Elías Soley, representante de Costa Rica ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
A ellos se unen Erick Ulate Quesada, embajador en Guatemala; Catalina Crespo Sancho, embajadora en Estados Unidos y concurrente en Bahamas; Alejandra Solano Cabalceta, representante permanente ante la Organización de Estados Americanos (OEA); Istvan Alfaro Solano, embajador en Italia y concurrente en Bulgaria; y Olga Marta Sauma Uribe, embajadora en Austria y concurrente en Eslovenia, Kosovo, Eslovaquia y República Checa, además de los organismos de Naciones Unidas con sede en Viena.
Los cambios han alcanzado tanto embajadas bilaterales como representaciones ante organismos internacionales, reflejando una revisión amplia de nombramientos diplomáticos durante el período de transición entre administraciones.
Los 12 relevos contabilizados se produjeron entre enero y junio de 2026, por lo que abarcan tanto decisiones adoptadas durante los últimos meses del gobierno de Rodrigo Chaves como las primeras semanas de la administración de Laura Fernández.
Históricamente, este tipo de movimientos tiende a intensificarse durante los cambios de gobierno, cuando se revisan nombramientos realizados por administraciones anteriores y se define la integración del cuerpo diplomático que acompañará a la nueva gestión.
Los ceses también tienen impacto presupuestario
Los relevos diplomáticos no solo implican cambios en la representación del país en el exterior. También generan efectos administrativos y financieros para el Estado.
Cada vez que un embajador o representante permanente concluye sus funciones fuera del país y regresa a Costa Rica, se activa el derecho al traslado de su menaje de casa, un beneficio contemplado en la normativa que regula el Servicio Exterior.
Entre abril y mayo de este año, la Cancillería desembolsó ¢68,5 millones para cubrir el traslado de menajes de siete diplomáticos que fueron cesados de sus cargos o llamados de regreso al Servicio Interno del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La cifra podría incrementarse en los próximos meses, ya que varios de los funcionarios removidos recientemente aún deberán completar su proceso de retorno al país.
