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Gerente financiero confirma que CCSS tiene recursos para mejorar el Hospital de Niños

Por Ambar Segura | 26 de Feb. 2026 | 11:54 am

El gerente financiero de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Gustavo Picado, confirmó ante la Junta Directiva que la institución cuenta con los recursos necesarios para desarrollar un proyecto de mejoramiento de las instalaciones del Hospital Nacional de Niños (HNN).

Picado explicó que, para financiar la iniciativa, la Caja accedería a las reservas financieras disponibles para este tipo de proyectos.

El funcionario detalló que este mes de febrero iniciaron los estudios de preinversión, los cuales se extenderán hasta julio de 2026. Estos análisis permitirán determinar con precisión los costos y los plazos que requerirá la intervención en el centro médico.

Como alternativa de financiamiento, Picado planteó la posibilidad de gestionar un crédito con una institución bancaria nacional o internacional. Sin embargo, aclaró que esta no es una vía a la que la CCSS recurra comúnmente.

El pasado 22 de enero, la Junta Directiva de la CCSS acordó frenar el proyecto de la Torre de la Esperanza, con el fin de atender otras problemáticas de infraestructura que enfrenta el hospital.

Infraestructura deteriorada

Un reciente informe de la Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) revela que el Hospital Nacional de Niños (HNN) enfrenta un deterioro crítico que incluye desbordamientos de aguas negras, hacinamiento eléctrico y fallas estructurales visibles.

El oficio, emitido el 29 de noviembre de 2025, detalla los hallazgos de una inspección física realizada al edificio de Hospitalización, el cual cumplió 62 años en mayo pasado sin haber recibido la renovación integral necesaria.

Aguas negras y contaminación en áreas críticas

Uno de los hallazgos más graves se encuentra en el Archivo Clínico, ubicado en el sótano. Según el acta de inspección, las cajas de registro de aguas negras presentan atascos y rebalses recurrentes. La situación es tan crítica que el personal ha tenido que dejar vacías las filas inferiores de los estantes para evitar que los documentos se dañen con las inundaciones frecuentes.

Aún más preocupante es la situación en la "Central de Equipos", un área destinada al resguardo de ropa y material limpio.

Allí, la Auditoría documentó tuberías de metal en estado de oxidación avanzada que gotean directamente sobre el cielorraso. El personal se ve obligado a colocar recipientes en el suelo para recoger el agua que cae, poniendo en riesgo la esterilidad del material médico.

Incluso en el Vestíbulo Principal, por donde transitan diariamente cientos de usuarios, existe una tubería de metal de aguas negras desgastada que presenta fugas sobre el cielorraso, recibiendo únicamente reparaciones paliativas por parte de mantenimiento.

"Soluciones improvisadas" para poder trabajar

El informe describe cómo los funcionarios han tenido que recurrir a la improvisación para mantener la operatividad. En el área de Validación de Derechos, el hacinamiento se suma a goteras que caen sobre los escritorios y una peligrosa aglomeración de cables y tuberías, obligando al personal a implementar soluciones caseras para proteger sus espacios de trabajo.

La seguridad del edificio también está comprometida. La subestación eléctrica opera en condiciones de hacinamiento y utiliza repuestos que ya no existen en el mercado, lo que la Auditoría califica como equipos obsoletos. Además, los cuartos eléctricos de los pisos de hospitalización presentan una saturación excesiva de tuberías y cableado.

A nivel estructural, la inspección detectó hundimientos en el piso de la Bodega de Farmacia, donde una pared se ha separado del techo, dejando expuestas varillas de acero y evidenciando grietas que han sido reparadas superficialmente para mitigar filtraciones.

Una advertencia de colapso

El informe concluye advirtiendo a la Gerencia Médica y de Infraestructura que estas condiciones no son nuevas, sino el resultado de problemas sistémicos identificados desde 1997 que no han sido resueltos. Ya en diagnósticos de 2006, consultores externos habían alertado que el hospital estaba en una "ruta crítica o a punto de colapso".

La Auditoría exige acciones inmediatas para evitar "afectación a la salud y complicaciones en la atención de los pacientes", advirtiendo sobre el riesgo latente de fallos estructurales o incendios debido al mal estado de los sistemas electromecánicos.

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