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Gerardo Zamora le ganó a los tumores y afirma que vive “un nuevo nacimiento”

Por Andrey Villegas | 10 de Ago. 2022 | 5:38 pm

(CRHoy.com).-"Un nuevo nacimiento" son las palabras con las que el periodista Gerardo Zamora describió la emoción al recibir la noticia de que se encuentra libre de tumores, tras más de 3 años de lucha.

Zamora conversó con CRHoy.com y compartió su alegría por esta nueva etapa donde asegura que por fin está viendo la luz, luego de que 2 exámenes de control de monitoreo salieran limpios, exámenes que se convirtieron anteriormente en su dolor de cabeza porque casi siempre eran malas noticias. 

"Me hicieron esos 2 exámenes que son de control de monitoreo para ver y resulta que salieron limpios, no hay tumor, no hay ninguna masa sospechosa (…) podría sonar sencillo, pero no lo fue porque yo vengo casi de 3 años seguidos de operaciones, de cirugías, de procedimientos, de tratamientos", indicó.

Gerardo tuvo que enfrentar 7 intervenciones quirúrgicas delicadas en el Hospital México, operaciones que duraban aproximadamente de entre 10 y 14 horas. Esto en un periodo de solo 3 años.

Aunque uno ponga bonita cara y trate de poner ganas a todo también, yo no puedo negar que significó una carga, una cruz y un sufrimiento. Esto estuvo lleno de bendiciones y también de susto, agregó.

"Yo me recuperaba de una cirugía para volver a otra y entonces fue tenebroso porque cada vez que venía un examen de control era casi una sentencia de una nueva operación, ahora que salió el examen limpio y no uno, sino 2 ya consecutivos limpios es una felicidad total porque podrás imaginarte el alivio que siente uno, el peso que se quita de encima", mencionó.

La primera noticia se la dieron el pasado 20 de mayo, cuando la resonancia magnética indicó que no tenía ningún tumor y un segundo examen de Tomografía Axial Computarizada (TAC) a inicios de este mes, terminó de confirmar lo que tanto estaba esperando, se encontraba limpio. Por lo que "yo decía hay Negrita, gracias por esta noticia" y junto con su familia dedicaron una misa de acción de gracias por las "bendiciones". 

Cuenta que en estos días se despertó varias veces en la madrugada sin saber si estaba soñando o no y "yo decía no me lo soñé, es real".

Es más, fuimos a cenar para celebrar este nuevo nacimiento, esta nueva oportunidad que nos da la vida, esa alegría decir uno pucha es real, estoy limpio (…) alegría total mía, de mi esposa, de mis hijos, de mi madre, hermanos, cuñadas y demás familiares. 

Fue una bendición porque ya fueron tres años de llevar palo, desde que el asunto se puso cuesta arriba, con exámenes muy adversos con cirugías delicadísimas, pero Dios no me soltó de su mano y nos hizo este regalo y vimos la luz al final del túnel, mencionó.

De regreso

Gerardo cuenta que los médicos esperan que su cerebro termine de desinflamar porque todavía se encuentra un poco inflamado, por lo que se encuentra con un tratamiento de pastillas. Este proceso puede demorar entre 2 y 3 meses más, tiempo en el que espera estar reintegrado a su trabajo como periodista de la Universidad Nacional (UNA).

"Lo estamos terminando de desinflamar y eso puede demorar 2 o 3 meses más, porque un cerebro inflamado genera problemas visuales, entonces yo con el ojito que me queda veo bien, pero de uno a 10 estoy como en un 6 (…) la idea es con estos con este tratamiento terminar de desinflamar el cerebro para, digamos recuperar la visión del ojito que me queda, tal vez no un 100%, pero sí a un buen porcentaje".

Sin embargo, el periodista señala que agradece todas las pruebas que ha tenido que afrontar, porque le han enseñado a conocerse mejor y a valorar todos los detalles de la vida que en muchas ocasiones tienden a pasar por desapercibidos, pero ahora "tomo más sabor a una conversación, a un pajarito que se posa en una rosa, a una buena película, un buen libro, a una buena conversación con un café" y califica su historia como una lluvia de bendiciones en medio de la angustia, dolor y miedo.

Saber que uno en medio de esto es bendecido de que hay un ojo y con ese ojo puedo ver atardeceres preciosos y puedo leer un buen libro; me quedan mis piernas con las que puedo salir a caminar, ¿cuánta gente no me cambiaría lo que tienen por poder caminar, aunque sea cinco metros y no lo pueden hacer?.

Me quedan mis brazos con los cuales puedo abrazar a mis hijos, puedo comer, ¿Cuánta gente la tienen que alimentar por una sonda y yo puedo comer? Uno empieza a observar las cosas que los rodean y observa que sigue siendo un privilegiado, un bendecido, concluyó. 

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