Funcionarios infiltrados y narcos invisibles: Nueva prioridad de DEA y Fiscalía

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La Fiscalía General junto a la Administración de Control de Drogas (DEA) y otras agencias internacionales han trazado nuevos objetivos de alto nivel en su lucha contra el crimen organizado transnacional e irán tras los "narcotraficantes invisibles" y funcionarios públicos que colaboran con el narcotráfico, explicó el fiscal general Carlo Díaz tras su reelección.

Tras culminar una "primera fase" que estuvo enfocada en la persecución y captura de narcotraficantes tradicionales y estructuras delictivas que ya estaban localmente identificadas, la estrategia conjunta ha evolucionado hacia un nivel de investigación mucho más complejo.

Actualmente, esta cooperación entre el Ministerio Público y autoridades extranjeras ha entrado en una segunda fase operativa. Esta nueva etapa consiste principalmente en la persecución y desarticulación de los llamados "narcotraficantes invisibles", un término adoptado de la nomenclatura colombiana para definir a un tipo de criminal que opera desde las sombras del poder y no desde las calles.

El perfil de los objetivos que incluye esta segunda fase abarca a individuos que ostentan posiciones de gran poder económico o fuerte influencia política dentro de la sociedad.

Se trata de personas que mantienen una fachada de empresarios exitosos y que se escudan detrás de negocios y actividades aparentemente lícitas, lo que les permite moverse en altas esferas sin ser vinculados de manera directa con el narcotráfico.

Además de estos perfiles de poder, esta fase investigativa incluye de manera frontal a los funcionarios públicos e integrantes de la política que, mediante actos de corrupción, colaboran o facilitan el funcionamiento de estas redes criminales transnacionales.

Estas personas que no encajan en el perfil tradicional del criminal callejero, sino que figuran como "empresarios exitosos" o individuos con posiciones políticas que operan desde la legalidad aparente para encubrir vínculos con el narcotráfico y dedicarse al lavado de dinero.

La captura de Juan Carlos Tam, quien se rozaba con las esferas políticas del partido de gobierno Pueblo Soberano es un reflejo de ese cambio de rumbo, según Díaz.