“Fue un acto cristiano lo que hice”, dice cura acusado de abandonar a sobrino en desierto
Sostiene que lo observó cruzar frontera entre México y EE.UU., y que de inmediato llegó patrulla
(CRHoy.com) El cura acusado de abandonar a su sobrino en un desierto de Estados Unidos calificó esa situación como "un acto cristiano", en el tanto que -sostiene- lo hizo ante reiterados pedidos de la madre del niño, luego de percatarse de la tristeza que ambos vivían después de que la mujer ingresara ilegalmente a la potencia mundial.
No obstante, el imputado de apellidos Brenes Villalobos reconoció que a pesar de esa visión, no deja de sentir miedo o depresión producto de la situación que enfrenta desde hace más de cuatro años.
Su sentir acaparó una parte de más de 40 minutos de declaración que rindió la mañana de este viernes ante el Tribunal Penal del I Circuito Judicial de San José, donde se le achaca un cargo de tráfico ilícito de personas en modalidad agravada y otro de abandono de incapaz. Ambos relacionados con hechos ocurridos entre el 18 y 19 de junio de 2018.
La fiscala Paula Aragón Gómez acusa al sacerdote de haber efectuado supuestas coordinaciones y de dejar -en apariencia- a su suerte a su sobrino en un desierto de Arizona, al sur de Estados Unidos.
Sin embargo, el dicho del encartado apunta a que él recibió múltiples solicitudes de la madre del menor para que accediera a ayudarle a trasladarlo hasta México y que desde ahí, un tío de su pareja, facilitaría el paso por la frontera hacia Estados Unidos.
Brenes Villalobos dijo que rechazó tal pedido de entrada y que incluso cuestionó a la mujer por qué había dejado al niño en Costa Rica, cuando sí había logrado llevar a dos de sus hijas. Fue entonces cuando la mamá le explicó que el tiempo y el dinero le impidieron traer al menor, por lo que lo había dejado con familiares suyos.
Sumó que fue en medio de los cuestionamientos que se enteró de que solo él tenía permiso para viajar con el menor al extranjero, además de los padres (ambos irregulares en Estados Unidos para el momento de los hechos).
Aquellos planteamientos fueron insistentes, según el deponente. Ocurrían entre una vez por semana, hasta con dos o tres días de diferencia.
Lo embargaba la tristeza
En las llamadas, narró el endilgado, la mujer le reveló que estaba embarazada y triste. Incluso la escuchaba llorar mientras le exponía otras situaciones, como que tenía reportes de que su hijo decía que se quería morir, que estaba recibiendo atención en la escuela a la que asistía, que quería estar con ella y sus hermanas.
Pero en una de tantas conversaciones, la madre le pidió que llevara a su sobrino donde su abuela paterna (es decir, donde la madre del imputado). Mencionó que a él le gustaba visitar esa casa, pues era un terreno amplio con árboles frutales, gallinas y otros animales.
No obstante, aquel día todo fue diferente. El niño estaba triste, no quería comer, ni jugar con las aves. Tampoco quiso salir a pasear en el cajón del carro de su tío, aun cuando era algo que normalmente le gustaba, según el declarante. Fue en ese momento que se percató que su sobrino se "estaba apagando" y que estaba en una "profunda tristeza".
Tras varios días de meditación fue que el cura accedió a asistirle a la madre. Entonces, esta última empezó a hacer lo necesario para adquirir los boletos tanto internacionales como internos a Hermosillo de Sonora, estado mexicano fronterizo con Estados Unidos.
Su opinión cambió al considerar la tristeza (que le era cercana por una depresión que atravesaba) del menor, de su madre y al recordar -de un tiempo en el que estuvo destacado en una iglesia en California, Estados Unidos- que esa era la única manera de reunificar a una familia en ese país. Resaltó que ese tipo de situaciones no eran criminalizadas en la nación norteamericana; situación que le ratificó la mujer con la asesoría legal que recibía.
Del otro lado
El hombre de apellidos Brenes Villalobos explicó que él recogió al menor en el parque de Palmares (donde vivía con su abuela materna) el 17 de junio de 2018, así como un sobre con el pasaporte, su certificado de nacimiento y los boletos). Ese día durmieron en la casa de una hermana, en Río Segundo de Alajuela, y al otro día partieron desde el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS).
Una vez en la nación azteca se encontró con el tío de la pareja de mamá. Este les consiguió comida y una cabina para dormir. A la mañana siguiente partieron hasta una soda desde la que se veía la frontera con Estados Unidos. Después de unos minutos, un hombre que los acompañaba le dice que era hora de cruzar y es ahí cuando este toma al menor y pasan una cerca. Casi de inmediato, comentó, observó una nube de polvo que fue provocada por una patrulla, ya que pudo ver un carro con luces en el techo. El niño fue traslado con un papel en el pecho que decía "voy en busca de mi mamá" y el teléfono de esta última.
El sujeto regresó y de inmediato salieron en un pick-up hasta una estación de buses, donde le pagó el boleto y le pidió que no descendiera del transporte. En una llamada, la madre le reportó que ya los oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) le habían dicho que el menor había sido hallado y que estaba en buen estado de salud.
Una vez en Costa Rica se enteró que los medios estaban dando cobertura al caso; situación que ni ella ni la madre tenían previsto que ocurriera. Tiempo más tarde se enteró que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) estaba detrás del abandono del menor. Por ello se puso a las órdenes del Ministerio Público, pero fue hasta un año más tarde que se le detuvo.
Brenes Villalobos insistió en que únicamente siguió órdenes de la madre con el "profundo convencimiento" de que le estaba ayudando a ella y su hijo.

