(Fotos y video) Hallan bodegas subterráneas con equipo utilizado para minería ilegal en Crucitas y Conchuditas
Al menos dos bodegas subterráneas han sido halladas recientemente con diversos equipos especializados utilizados para la minería ilegal en Crucitas y el cerro Conchuditas, en la frontera norte del país. Los oficiales de la Fuerza Pública incluso han debido emplear detectores de metales para ubicar estas herramientas escondidas, relató Eric Lacayo, viceministro de Seguridad.
Todos esos instrumentos cuestan varios millones de colones. Según Lacayo, "no es normal" el hallazgo de bodegas subterráneas, pero sí es constante la ubicación de herramientas que los criminales esconden. El viceministro explicó que los coligalleros realizan un agujero, colocan un plástico y le tiran tierra o ramas para ocultar las herramientas.
Incluso han encontrado herramientas en agujeros llenos de agua. En esos "huecos" es donde esconden rotomartillos, palas, picos, plantas eléctricas y también gasolina.
En el más reciente caso, en las cercanías de Conchuditas, estaban enterradas ocho plantas eléctricas, seis bombas sumergibles para agua y 13 pichingas para combustible.
Además, los oficiales encontraron un rollo de manguera de aproximadamente 20 metros, 30 sacos de cal y unos 150 kilos de cianuro dentro de sacos, una bolsa plástica y 12 piletas usadas para el procesamiento de material minero.
Los policías han empezado a notar ciertos patrones que permiten descubrir las bodegas sin necesidad de emplear equipo especializado. Las autoridades pretenden seguir afectando a las organizaciones criminales en uno de los aspectos más sensibles para ellas, como lo es la cadena logística utilizada para practicar la extracción minera ilegal.
¿Qué pasa con las herramientas?
Lacayo indicó que las herramientas son presentadas mediante un acta ante el Ministerio Público, para que esta entidad determine si deben ser destruidas o recuperadas para donación, ya sea a instituciones públicas o a terceros.
"Diablo" en Crucitas
El Ministerio de Seguridad Pública (MSP) se encuentra investigando una posible vinculación de Alejandro Arias Monge, alias "Diablo", con grupos criminales activos en la zona fronteriza de Crucitas, basándose en versiones de vecinos que no han podido ser corroboradas mediante diligencias formales, confirmó Lacayo.
"Diablo" es requerido por la DEA y tiene varias órdenes de captura en el país por tráfico de drogas, homicidios, robo agravado, amenazas a funcionario público y robo de ganado.
Crucitas está en una región fronteriza caracterizada por pasos informales y una alta porosidad, lo que facilita la movilidad de grupos criminales entre Costa Rica y Nicaragua. En ese sector, además de la extracción ilegal de oro, se han detectado actividades asociadas al tráfico de drogas y armas, bajo el control de organizaciones que mantienen vigilancia constante del territorio.
A este panorama se suma que las propias autoridades reconocen la existencia de casos de corrupción policial y posibles filtraciones de información que dificultan los operativos en la zona, así como limitaciones para ejercer un control efectivo en el área. El viceministro relató que operan al menos siete grupos criminales en Crucitas, dedicados a delitos como narcotráfico, contrabando y trata de personas.
Piletas de cianuro
Los oficiales en la zona han ubicado piletas improvisadas utilizadas para procesar material minero con cianuro, instaladas prácticamente a la orilla del río San Juan. La cercanía con el río San Juan eleva el nivel de alerta, pues cualquier filtración o derrame generaría contaminación directa del cauce, con efectos severos en la biodiversidad y en las comunidades ubicadas aguas abajo.
Las piletas son construidas con plástico y madera extraída del bosque. En ellas se realiza una primera fase de extracción del oro mediante procesos químicos, pero esa no es la etapa final. Lacayo explicó que luego el material pasa por un proceso con carbón activado, donde el metal queda impregnado y posteriormente debe someterse a otro procedimiento para la extracción definitiva.
El uso de cianuro en la minería ilegal representa uno de los mayores riesgos ambientales, pues puede provocar la muerte de especies acuáticas, contaminar fuentes de agua potable y generar daños irreversibles en los ecosistemas. Además, la actividad no solo implica la extracción ilegal de oro, sino también la deforestación, la degradación del suelo y la contaminación hídrica, con posibles consecuencias incluso a nivel transfronterizo.
















