Foto del obispo de Limón demuestra que para ayudar no hay obstáculos
OBISPO DICE QUE ES TODA UNA RESPONSABILIDAD

Imagen de Cristo es parte del inmobiliario de la nueva "Casa de la Misericordia", que han tenido que llevar a pie (Cortesía).
El obispo de Limón, Javier Román, y su grupo de voluntarios no encuentran obstáculos cuando se trata de ayudar a la comunidad indígena de Alto Cuen, en Valle de la Estrella.
Hace un año y medio que decidieron instalar en esta comunidad una "Casa de la Misericordia", en la que vivirán 3 monjas cuya misión no será, únicamente, la de llevar un mensaje de fe.
Ellas atenderán un comedor permanente que alimentará a unos 300 niños de esta comunidad y otras cercanas.
Para llegar hasta esta comunidad, deben viajar en carro 2 horas. Luego se bajan, se arman de botas y sombrero y caminan otras 2 entre bosque y ríos.
Román explicó que en este año y medio han subido una vez al mes, hasta que para inicios de este enero lograron terminar las instalaciones.
"Ayer lo que hicimos fue mover el mobiliario de la casa y la capilla (…) Esta imagen de Cristo es parte de la capillita de las monjas", comentó el obispo a este medio.
Pero esto no es todo, organizaciones sociales lideradas por la Diócesis de Limón, han logrado llevar a la comunidad un mejor servicio de salud y "diarios" de comida que le evita a esta población caminar hasta hora y media para llegar a un supermercado.
"Para mí es un deber que tengo que cumplir, es mi obligación para con ellos. Y ha sido toda una ayuda integral. Es cumplir el mandato de Dios", añadió.
Las monjas iniciarán su labor en esta comunidad a partir del 1 de febrero.