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Fiscalía: Bailarín no pudo atacar solo a María Luisa Cedeño

Características de víctima y lugar hacen creer al Ministerio Público que era necesaria la presencia de más de un agresor en el sitio

Por Paulo Villalobos | 7 de Mar. 2023 | 11:25 am

(CRHoy.com) Para la fiscala Grettel Rosales, no existe un escenario en el que el bailarín Teodoro Herrera fuera el único agresor de María Luisa Cedeño.

De ser así, el crimen de la anestesióloga posiblemente hubiese acabado de otra manera, explicó la mañana de este martes la representante del Ministerio Público en sus conclusiones.

La funcionaria puso como punto clave que la víctima era joven y atlética, además de que existen algunos indicios de que estuvo consciente en todo momento, como por ejemplo, el desprendimiento de las uñas de las manos y los pies, o la mordida en su antebrazo derecho, que reflejan que la ofendida intentó defenderse.

En esa línea, agregó que las capacidades de la ofendida se tuvieron que haber visto incrementadas por la adrenalina que esta vivía mientras luchaba por su vida.

Un segundo elemento en el que hizo énfasis la fiscala, es que, al verse blanco de un ataque, la reacción lógica esperable de Cedeño era que pidiera auxilio.

¿Pero cómo puede explicarse que nadie en un hotel escuchara aquellos gritos desesperados de ayuda? De acuerdo con la representante del Ministerio Público, esto solo pudo ocurrir porque la agraviada fue reducida a la impotencia por varias personas, para ser violada por Herrera.

A ello agregó la existencia de heridas compatibles con marcas de presión digital en las manos y piernas de la víctima.

La hipótesis planteada por Rosales se basó en las manifestaciones efectuadas por el especialista en escena del crimen Ronny León y la patóloga forense Silvia Fernández, ambos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

El asesinato de la anestesióloga tuvo lugar el 20 de julio de 2020 en el cuarto tres de La Mansión Inn, en playa Manuel Antonio, en Quepos. El homicidio es atribuido en grado de coautoría -además de Herrera- al empresario Harry Bodaan y al administrador Luis Carlos Miranda.

Aunque testigos ubicaron a estos dos imputados en las cercanías de la escena del crimen, en el sitio los únicos indicios que se hallaron que los coloca en el lugar (a modo de no exclusión) son tres posibles mordidas en el antebrazo derecho, la mejilla derecha y el seno izquierdo de la ofendida.

En el caso de Herrera, en el debate se dio cuentas sobre el hallazgo de semen suyo en el ano, la vagina y la boca de la agraviada; así como una huella plantar sobre un charco de sangre que se intentó limpiar. Pero también se encontró sangre humana en el cuarto, un short, unas tenis, el reloj y el teléfono del bailarín sospechoso.

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