Fe con hambre: COVID-19 provoca ola de desempleo en iglesias

Obispos recortaron un 50% el subsidio de manutención de párrocos mientras jornadas de empleados de templos se redujeron hasta un 75%

16 de Abr. 2020 | 12:01 am

(CRHoy.com).- La crisis financiera se profundiza en las iglesias Católica y Evangélica por la caída en sus ingresos debido al cierre de los templos, desde el 18 de marzo, por orden de las autoridades de Salud, para impedir un brote de la enfermedad respiratoria COVID-19. El empleo es una de los primeras obligaciones que sufrió el golpe en ambas religiones.

El padre Mauricio Granados, vocero de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, dijo que en la Arquidiócesis de San José los párrocos tomaron la decisión de reducir la jornada laboral de los colaboradores de las iglesias entre un 50% y un 75%, con la consecuente disminución en los salarios en los mismos porcentajes.

Agregó que los obispos, agrupados en la Conferencia Episcopal, acordaron cortar en un 50% el subsidio mensual para manutención que reciben los párrocos, a causa de la caída en los ingresos de la iglesia por culpa de la pandemia.

Granados explicó que la decisión de aplicar uno u otro porcentaje de reducción de la jornada laboral a los colaboradores de las iglesias depende los administradores de cada parroquia, de acuerdo con las reservas de las que gocen.

"Hemos tratado de causar la menor afectación posible a los empleados de la iglesia, dígase sacristanes, secretarias, personal de mantenimiento que depende de nosotros. Ha habido casos, sí, muy lamentables, en que la habido que pedir la suspensión del contrato laboral de acuerdo a la reforma al Código de Trabajo que se realizó hace poco. Entonces, es variopinto el escenario. Sabemos que en zonas rurales, muchos párrocos han optado por la suspensión del contrato, como ocurre normalmente, esa zona de la periferia es más pobre y eso se refleja en la iglesia", dijo Granados.

Por su parte, el pastor Rigoberto Vega, presidente de la Federación Alianza Evangélica Costarricense, indicó este martes que las iglesias protestantes también han tenido que modificar los contratos de los colaboradores de la mayoría de los 4.000 templos que hay en todo el país.

 

"Ha habido despidos y reducción de las jornadas laborales hasta en un 50%. Lamentablemente, eso está sucediendo. Se ha tenido que reducir la jornada del personal administrativo, la gente que ayuda en el aseo ha sido enviada en un alto porcentaje a sus casas por tres meses (suspensión de contrato) y las iglesias han tenido que recortar en personal de mantenimiento de equipos, así como en el servicio de actualización de redes sociales y de otros medios digitales con que contamos", indicó.

Vega comentó que la legislación costarricense le impide a la iglesia Evangélica optar por la figura del voluntariado y esto impide que los templos mantengan a sus colaboradores a pesar de que muchas personas se ofrecen a permanecer como colaboradores en la estructura del templo.

El pastor agregó que cada una de las más de 4.000 iglesias evangélicas tiene al menos un pastor general con el cual colabora un equipo de dos personas en promedio, quienes laboran jornada completa o media jornada.

Sin embargo, detalló que en el país existen unas 20 "megacongregaciones" que tienen planillas superiores a los 100 empleados que también están experimentando problemas financieros para mantener ese nivel de contrataciones.

Drástica caída en el ingreso

El Ministerio de Salud ordenó el cierre de los templos católicos y evangélicos en marzo, a pocos días de que se registrara en el país el primer caso de COVID-19,  para el surgimiento de brotes del peligroso virus SARS-CoV-2.

Desde entonces, según el vocero de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, ha habido una caída de un 9o% en los ingresos por concepto de las ofrendas que se recogían durante las misas y por el pago de servicios como bodas, bautizos, funerales, entre otros que ofrecen los templos católicos. 

Granados dijo que aunque las misas y otras actividades de la Semana Santa tuvieron mucho apoyo del pueblo católico a través de redes sociales y otros medios virtuales, la llama bien encendida de la fe no se tradujo en un aumento de las donaciones para que los templos puedan costear sus gastos.

Rigoberto Vega, en tanto, informó de que la mayoría de las iglesias evangélicas informan de una caída en sus ingresos superior a un 50% durante el periodo de la cuarentena y que solo unas 20 "megacongregaciones" han logrado recaudar cerca de la mitad de los montos que acostumbraban obtener antes de la orden de cierre, gracias a que desde antes habían habilitado varias vías para que sus seguidores depositaran o transfirieran las ofrendas.

Vega dijo que las congregaciones evangélicas pasan momentos "muy duros" para mantener sus operaciones cotidianas.

Él resumió la situación en que, en épocas normales, solo entre un 60% y un 65% de la congregación hace aportes regulares para mantener a las iglesias y que ese conglomerado acostumbra hacerlos en persona, durante los cultos, por lo que la caída en las ofrendas ha sido dramática ahora que los servicios son virtuales.

 

Obra social también se recortó

Granados y Vega indicaron que las obras sociales que realizan las iglesias Católica y Evangélica, respectivamente, también se tuvieron que reducir al mínimo debido a la merma abrupta en los ingresos.

El vocero de la Conferencia Episcopal informó de que los programas sociales de la iglesia Católica no se han suspendido del todo, pero que sí se han reducido "grandemente" las ayudas para los pobres.

"Se han debilitado mucho (los recursos para la caridad) y no sabemos cuánto más podemos sostenerlos", anticipó.

Vega, en tanto, comentó que la iglesia Evangélica sí decidió suspender las ayudas sociales ante el cierre de sus templos y que trata de mitigar la situación con la recepción de donaciones para juntar pequeños diarios que las iglesias distribuyen entre sus asistentes más pobres y entre aquel personal de menor rango cuyos contratos fueron suspendidos ante la crisis.

"El funcionamiento del trabajo social se ha visto afectado. Más de un 80% de nuestras iglesias tiene algún tipo de labor social que va desde la Escuela Dominical en la que se reparten meriendas a los muchachos, hasta los comedores infantiles y todo eso se financia con el aporte de los miembros de la iglesia. Por supuesto que hay una enorme preocupación de parte nuestra porque, y esto no es una queja, no recibimos ningún tipo de ayuda o de apoyo por parte de ninguna institución u organización. Aun así, no le estamos pidiendo nada al Gobierno ", enfatizó.

Fe con el tiempo en contra

El presidente de la Federación Alianza Evangélica dijo que abril será un mes clave para la toma de decisiones sobre el financiamiento de la operación de las iglesias de esa confesión.

A pesar de la escasez de recursos, Vega indicó que la Alianza no está solicitando donaciones o aportes financieros para subsidiarse y que por ahora lo único que han solicitado es ayuda a entidades evangélicas internacionales para poner en funcionamiento herramientas de apoyo espiritual y de soporte emocional para los fieles quienes también están en situación de desesperación por la mala racha económica del país.

También han pedido ayuda para asistir a niños, adultos mayores y personas con discapacidad en situación de vulnerabilidad social.

"Yo he animado a los pastores a que no tengan temor de infundir en los miembros de la iglesia el sentido de necesidad de que continúen aportando dentro de la medida de sus posibilidades. Por poco que sea (el aporte) eso ayudará mucho para mantener la operación y el funcionamiento de la iglesia en estos momentos en que el país y la misma iglesia nos necesita. No hay forma en que nosotros podamos sostener lo insostenible. Por eso esperamos algún tipo de facilidad por parte de los dueños de los locales para pagar los alquileres", afirmó.

El padre Mauricio Granados estimó que los párrocos del país tomaron precauciones para garantizar el financiamiento de las obligaciones de las iglesias hasta finales de abril o principios de mayo.

"Ya a partir de mayo habrá que ingeniárselas de otra forma para mantener la operación. En mayo la cosa sería más seria y compleja. Cada una de las ocho diócesis del país tiene su propia planilla y sus propios gastos y cada una toma decisiones por separado", explicó

Según una encuesta que publicó en marzo del 2018 el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR) un 52% de la población costarricense de declaraba entonces como católica, mientras que un 22% de los encuestados dijo seguir a la iglesia Evangélica.

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